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‘Pinto, luego existo’
Los chavos de la ‘Espinoza Mireles’ que pasan sus tardes en las canchas jugando futbol y dándole al scooter, invirtieron cerca de un mes para aprender las técnicas del retrato y crear en su barrio un mural - escalinata dedicado a uno de los pequeños héroes de sus calles.
Daniela Elidett Pérez Molina, la asistente de Producción de Artes Visuales en el Instituto Municipal de Cultura encabezó el proyecto ‘Almas con Rostro’, que forma parte de uno más grande llamado ‘Corazón de mi barrio’ que busca llevar y dejar el arte en las colonias de Saltillo.
Es pasado el mediodía y tanto Daniela como su equipo y uno que otro colado descansan junto a la escalinata que de cerca parece pintura puesta al azar, pero que a la lejanía deja ya ver el rostro de un niño con gorra.
El lenguaje es rudo y su ropa está manchada con pintura azul y roja; entre las risas, los cotorreos y los picones la retratista explicó que tiene como misión cubrir cada centro comunitario de la ciudad, formando equipos que se encargarán de diseñar y crear sus propios productos creativos.
Así fue con estos jóvenes: ellos eligieron el muro y lo que pintarían por lo que escogieron las escaleras de su colonia y al ‘Grifi’ un niño de 10 años que es el mejor patinador de todos.
“Es uno que patina aquí abajo, le da al scooter y sí se la rifa. Pensámos en que esto le diera fama o un patrocinio, andaba desde uno desintegrado a uno armado, si lo apoyaron y le regalaron piezas, ahora ya puede saltar unos seis metros y desde la escalera”, comenta Oziel Serrato sentado en la acera y en la espera de la hora de agarrar su bici para irse a trabajar.
Los muchachos siguen gritando y Daniela les dice firme que se tranquilicen; los chavos son inquietos y platicadores, pero ella sabe cómo hablar con ellos para que tampoco se la coma el barrio.
“Yo sólo vengo a coordinar el proyecto pero en realidad son los chavos quienes eligen el muro, la pintura, la persona que se retrata y todo; hicimos la labor previa en tres semanas y después dedicamos dos semanas a pintar el mural durante dos horas y media por día” aseguró.
Aunque en la entrevista hay cerca de ocho, fueron cinco de ellos quienes estuvieron de lleno en el proceso del taller previo, equipo que no fue sencillo de reunir ya que a pesar de las convocatorias, a ellos hay que ir a buscarlos a las calles, las canchas, las escuelas y hasta en sus casas.
Quienes respondieron el Jumas (Omar), el Pollo (Ever), el Cachis, Eduardo, Jesús y Francisco.
A algunos de ellos los motivaba su gusto por el graffiti o hacer canciones de rap, otros bromeaban con que como vieron que había dibujos y galletas dijeron ‘de aquí soy’, aunque con la misma naturaleza otro dijo que por amor al arte, aunque no supo cómo explicar lo que eso era.
Cuando al fin estuvieron juntos inició el proceso de 5 semanas en las que tanto ellos como Daniela obtuvieron nuevos conocimientos.
“Para mi es una experiencia nueva; he conocido diferentes personas, diferentes modos de vivir, es muy inspirador tanto para mi como para el Instituto, nunca se había trabajado de esta manera, y justamente de esto se trata, no de esperar que la gente vaya a los museos o centros culturales, sino dirigirnos a los barrios donde está la gente” asegura Daniela.
Por su parte ellos aseguraron haber aprendido sobre los retratos, las pinturas, las combinaciones de colores y los materiales, asegurando que les gustaría seguir muraleando e incluso un día “pintar un edificio” como dijo uno de ellos.
Mientras dos de ellos se pelean por las tijeras y otros se preparan para posar para las fotos con las brochas y las latas de pintura en aceite especial para cemento, ella explica que cree en la característica principal de los proyectos de ‘Corazón de mi barrio’: productos culturales hechos por la comunidad en la comunidad, para la comunidad y que se queden para ellos mismos.
Proyectos así ya se han realizado en otros municipios del país como en el caso del barrio Palmitas, en Pachuca, en donde ‘Germen Crew’ cubrió de colores la empinada colina ocupando a todos sus habitantes y reduciendo los niveles de violencia.
Cuando el ‘Grifi’ se enteró de que le iban a hacer un mural se chiveo y hasta lloró según dicen ellos; la gente llega y se detiene con curiosidad a ver lo que lo jóvenes están haciendo extrañados pero interesados.
Para este lunes 18 de febrero el mural ya quedó terminado, pues al momento de la entrevista faltaban algunos detalles y sobre todo una consigna que desde lo lejos se podría apreciar: ‘Pinto, luego existo’.
La próxima colonia intervenida será la Oceanía que aunque más que jóvenes abundan los niños “habrá que ver qué es lo que vamos a hacer ahí” asegura Pérez Molina quien también reconoce no fue tan fácil trabajar con gente alejada del arte y la cultura.