De la nariz al cerebro: neurólogo mexicano se adelanta a teoría sobre COVID-19 en su novela
En 2016 el neurólogo Rodolfo Farías publicó con Porrúa Ediciones su novela “Cierra los ojos: una perspectiva dividida”. En ella describe cómo un agente patógeno entra por la nariz al cuerpo y de ahí tiene un acceso casi directo al cerebro, donde se instala y empieza a generar daño.
Cuatro años después, en medio de la pandemia, investigadores del Hospital Universitario de Berlín “Charité”, descubrieron en 33 autopsias de enfermos de COVID-19 cantidades importantes de ARN y proteínas del virus SARS-CoV-2 en la mucosa olfativa, membrana ubicada al final de las fosas nasales donde se encuentran las células nerviosas que permiten al cerebro traducir los olores que llegan a la nariz.
Desde el inicio de la pandemia las personas que han dado positivo a COVID, y que mostraron síntomas, han experimentado en su mayoría pérdida del olfato, con ejemplos de casos que han desarrollado problemas neurológicos. Aunque estos estudios son preliminares y haría falta una muestra mucho mayor para confirmar que el virus acceda al cerebro de esta manera, los paralelos entre la propuesta de Farías y esta investigación nos llevaron al consultorio del neurólogo, frente a la Plaza 1 de mayo, con quien conversamos sobre el tema.
“Le escribí a Frank Heppner, el jefe de neuropatología del (Hospital) Universitario en Berlín y me contestó”, nos contó el doctor, “le mencioné que había relacionado la entrada de este agente, en mi libro no lo llamé virus, con la enfermedad de Alzheimer y él me contesta que no está lejos que se demuestre que una infección previa, que ingresó incluso muchos años atrás pueda con el tiempo desembocar en condicionar el deterioro de las funciones mentales”.
Farías explicó que para su novela eligió este método de infección porque, considera, es la vía más accesible, dado que por la nariz “requiere de dos relevos sinápticos. La sinapsis es la comunicación entre una neurona y otra y únicamente hay dos sinapsis entre la mucosa de la nariz y el cerebro mismo. Es la ruta de entrada más corta”.
De acuerdo con el medio El País, que difundió esta información que a su vez se publicó en la revista Nature Neuroscience, los médicos hallaron material genético no solo en la mucosa, sino también en el bulbo olfativo y el tubérculo olfativo, centro de procesamiento sensorial alojado en la corteza cerebral.
“Yo describí en mi novela que además de ingresar por la nariz ingresó mientras estaba dormido”, comentó Farías, “todo esto es ficción […] pero yo no dudo que quien tenga la tecnología y el conocimiento […] pueda identificarlo”.
“La neurofarmacología ha crecido muchísimo, tengo 38 años de dedicarme a ver enfermedades del cerebro y precisamente estar actualizado es lo que permite que puedas ofrecer un tratamiento que modifique el horizonte clínico. Y no hablo de ser profeta, estaría en ese mercado leyendo manos, pero yo creo que es algo que emociona en cuanto a que te sientes en el camino correcto para hacer una práctica de la medicina que resuelva problemas”, agregó.
Al respecto de estos avances tecnológicos recordó como hace años el área de la neurología no podía hacer mucho más allá del diagnóstico. Ahora las cosas han cambiado.
“Con una intervención oportuna podemos revertir parálisis, podemos hacer desaparecer una visión doble, podemos hacer que una persona que perdió la vista la recupere. Es decir, a través de muy diferentes intervenciones terapéuticas logras modificar el horizonte”.
El médico también comentó que existen otros padecimientos con características similares de infección.
“Tenemos por ejemplo las meningitis crónicas, que fue de lo cual yo hice mi tesis para ser neurólogo. Los hongos también, variedades que no afectan solo a las personas inmunodeprimidas sino a la población general”, dijo, “una tuberculosis pulmonar puede ganar acceso al cerebro y condicionar deterioro de las funciones mentales. La gente puede tener dolores de cabeza, se disminuye su capacidad visual pero generalmente se manifiesta por olvidos y si tú no estudias el líquido encefalorraquídeo para identificar a la bacteria que ganó acceso al cerebro te va a pasar desapercibido”.
“Con el Alzheimer pocos casos tienen que ver con la genética, antecedentes en la familia, pero hay muchos otros que son de novo y la persona que tiene el deterioro de las funciones mentales, presumiblemente y cada vez se aduce más, después de haber adquirido una infección que pudo haber sido sutil, ingresara muchos años atrás y que se queda latente y un factor desconocido la detone para condicionar el deterioro”, agregó.
El artículo del medio español también contrasta opiniones de quienes consideran que son otras las vías de entrada al cerebro, como a través de la sangre, pero todos coinciden en que sí es necesario elevar el lado neurológico del virus, postura que comparte Farías.
“Mucha gente se ha preguntado porqué permanece la saturación de oxígeno tan baja si la neumonía no es tan grave y ya se encontró el virus, en el tallo, en la región del puente, donde esta el centro respiratorio, afectándolo”, explicó, “está lesionando el director de los pulmones. Y no es porque el pulmón está dañado que te bajó la saturación de oxígeno, sino porque el control de mando se lesionó”.
Por esta razón recalca su interés en destacar la importancia del papel de los neurólogos ante la crisis sanitaria actual.