Feminicidio, tema pendiente de Raúl Vera

El ahora Obispo emérito hace un análisis de sus luchas que libró a lo largo de 20 años al frente de la Diócesis de Saltillo, y confiesa que faltó hacer más por obreros y campesinos

Los 20 años del obispo Raúl Vera al frente de la Diócesis de Saltillo estuvieron marcados por la defensa de derechos humanos y la reivindicación de minorías y grupos vulnerables, como los mineros, migrantes, la comunidad LGBTTTI.

No hice las cosas nomás porque se me ocurrieron, respondí a las situaciones de sufrimiento”, dijo en entrevista. Su lucha dejó un legado y también temas pendientes por los que quiso hacer más: obreros, feminicidios y campesinos, para ofrecer al Señor “un pueblo con dignidad y liberado”.

“Tenemos que trabajar más el tema de los obreros, la cuestión del feminicidio y tenemos que defender más a los cuidadores de la tierra que son los campesinos”, señaló el ahora obispo emérito fray Raúl Vera para VANGUARDIA.

Sobre el campo, Vera señaló que el agua del Estado y los recursos energéticos están siendo explotados por la clase política y adinerada en perjuicio de los campesinos, de la gente que menos tiene. Foto: OMAR SAUCEDO

Y es que para monseñor Vera, el Evangelio no concluyó al finalizar la misa. Antes de venir a Saltillo cuando levantaba la ostia consagrada con el cáliz, cuerpo y sangre de Cristo, ofrendaba a Dios a toda la gente que sufre y que Jesús vino a rescatar en la tradición católica.

Por eso al ver el dolor, el desorden y la violación a los derechos humanos que ocurría en ciudades y ejidos de su Diócesis, reaccionó: atendió a los migrantes formando albergues (como la Casa del Migrante de Saltillo, junto con el padre Pedro Pantoja), acompañó y organizó la lucha de los mineros de la Región Carbonífera, se acercó a los presos para mejorar condiciones de justicia.

Se involucró en la defensa del agua en Saltillo, colaboró en la defensa a los derechos humanos de la comunidad LGBTTTI, participó en la formación de colectivos para buscar a los desaparecidos en Coahuila.

“Simplemente me tocó asumir los problemas que aquejaban a esta zona”, dijo, porque los signos de la vida social, económica, política, productiva lo obligaron a actuar.

“Quiero ofrecerle un pueblo con dignidad, un pueblo liberado de tanto sufrimiento y no sentir la vergüenza cuando el Señor me pregunte ‘¿cómo que me presentas a diario toda esta gente vejada y no mueves un dedo, y ni siquiera cuando predicas denuncias todas las cosas que les pasan?’, pues no, no podía”, dijo.

Vera se involucró en la defensa del agua en Saltillo, colaboró en la defensa a los derechos humanos de la comunidad LGBTTTI, participó en la formación de colectivos para buscar a los desaparecidos en Coahuila. Foto: OMAR SAUCEDO

DEFENDER AGUA Y TIERRA DE COAHUILA

Los problemas de los trabajadores cuyos derechos son violentados, el aumento alarmante de feminicidios y la explotación del campo son los temas que necesitan mayor atención para el nuevo obispo Hilario González García, de acuerdo con el monseñor Raúl Vera.

Sobre el campo, Vera señaló que el agua del Estado y los recursos energéticos están siendo explotados por la clase política y adinerada en perjuicio de los campesinos, de la gente que menos tiene.

“Tenemos que ayudar también a los campesinos. Hay un problema con el uso del agua del desierto, sobre todo expolíticos o hijos, que tienen todas las influencias y les dan a ellos la oportunidad de hacer unos pozos infames”, dijo.

Sobre todo las reformas estructurales aprobadas en México en sexenios anteriores están facilitando que “se privaticen los energéticos, y que también la tierra se convierta en un lugar de mercado para las grandes multinacionales que quieren hacer agroindustrias y están dando al traste con toda la vida del campo”, lamentó.

No hice las cosas nadamás porque se me ocurrieron”.
Raúl Vera, obispo emérito de Saltillo.

‘HEMOS IDO PARA ATRÁS, PERO HAY LUZ’

Gente despojada de sus tierras y recursos, jóvenes con menos oportunidades de empleo, profesionistas con trabajos mal pagados, obreros violentados, personas desaparecidas, mujeres asesinadas, todo esto ocurrió y ocurre. ¿Se puede ser indiferente? cuestionó Raúl Vera.

“Sinceramente te digo que nos hemos ido para atrás, pero también hay mucha luz, el Santo Padre está dando mucha luz a la Iglesia para que colaboremos más para que deje de haber sufrimiento en la tierra. Él está invitando a que después de la pandemia salgamos a construir un mundo diferente”, sentenció Raúl Vera.

En dos décadas ha sido testigo de cómo las ciudades han cambiado, así como las personas, en su vida social y espiritual. La constante, sin embargo, ha sido el sufrimiento… y la voluntad para sanar, para crear aquí y ahora una tierra más digna y “mucho más humana hacia los pobres”.

“Todo esto lo tenemos que atender, y ¿cómo lo tenemos que atender?, predicando profundamente el Evangelio, esto más me ha preocupado, que los padres prediquen profundamente el Evangelio y que prediquen el Evangelio en la vida, que entiendan que el Evangelio está llamándonos a una conversión”, finalizó.

Vera defendió a las viudas de Pasta de Conchos y a los mineros de la Región Carbonífera. Foto: OMAR SAUCEDO

SUS LUCHAS

Defensa de los migrantes; creación de la Casa del Migrante.

Defendió a las viudas de Pasta de Conchos y a los mineros de la Región Carbonífera.

Participó en la defensa del agua.

Colaboró en defensa de los derechos de la comunidad LGBT.

Apoyó a familias de los desaparecidos.