Sin clientes, comerciantes de la Ciudad Deportiva de Saltillo

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Sin clientes, comerciantes de la Ciudad Deportiva de Saltillo

Cero ventas. Comerciantes de la Ciudad Deportiva atraviesan por una severa crisis por la falta de clientes.
En un recorrido realizado ayer por VANGUARDIA sobre la calle de David Berlanga, donde desde hace años se instalan estanquillos que ofrecen alimentos diversos, se pudo constatar la falta de clientes

La ciudad ya arribó a la llamada nueva normalidad, después de dos meses de cuarentena, y es la hora que los comerciantes instalados en las adyacencias de Camporredondo, el campus normalista y la Ciudad Deportiva, no ven la suya,

En un recorrido realizado ayer por VANGUARDIA sobre la calle de David Berlanga, donde desde hace años se instalan estanquillos que ofrecen alimentos diversos, se pudo constatar la falta de clientes.

Ello ante la ausencia de estudiantes y de paseantes del parque público, principal mercado de estos negocios,

Para Daniela, la dependienta de un estanquillo que expende botanas y aguas frescas, la luz al final del túnel todavía se ve lejos, con el regreso hasta agosto de los alumnos de las escuelas de la UAdeC y las Normales, así como de los estudiantes de las primarias y secundarias cercanas a este corredor comercial, y el retorno de los paseantes de la Ciudad de Deportiva, cuya reapertura aún no tiene fecha.

“Está bien solo, no hay nada de gente, en mi casa hemos sobrevivido porque mi papá tiene otro trabajo”, dijo la vendedora.

Y detalló que la temporada de primavera-verano es la de más fuerte para las ventas; este año la situación ha sido diferente.

Jacqueline Álvarez, la empleada de un puesto de yogur natural, dijo que este negocio no paró en toda la contingencia, a pesar de que se notó una baja considerable en el número de marchantes.

“Está bien solo. Ahorita no hay escuelas ni nada”, dijo.

Apenas ayer por la mañana, Norma Leticia Alonso y Fernando Rodríguez, los propietarios de una fonda al aire libre que ofrece gorditas de distintos guisos, volvieron a abrir, pero con pocas esperanzas de que sus finanzas mejoren en el corto plazo, pues todavía no hay maestros ni estudiantes que vengan a desayunar ni paseantes de la C.D. que les compren su comida.

“Aquí estamos a ver qué Dios nos da, empezaron a avisar que se iban a reanudar actividades, por eso decidimos venirnos a trabajar”, dijo Norma,

Fernando, su marido, detalló que durante la cuarentena medio lograron mantenerse con las ayudas de despensa que les dio el Gobierno y la venta de gorditas a domicilio, sin embargo, todavía la tienen difícil con el pago de servicios.

“Como ellos, las autoridades, tienen un salario, ellos sí ganan, qué les cuesta, ellos estén cerrados o abiertos siguen ganando su chivo, no les puede nada, nosotros tenemos que salir a trabajar porque hay que pagar renta, gas, luz, agua”, apuntó.