Siglos de belleza guardan emblemáticas casonas de Saltillo
TEXTO: CHRISTIAN MARTÍNEZ / FOTOS: OMAR SAUCEDO-HÉCTOR GARCÍA
Existen espacios que se convirtieron en parte importante de la identidad de la ciudad, con los que día a día los saltillenses conviven sin saber cuál es la historia de estos emblemáticos lugares.
Empresarios, terratenientes, maestras, banqueros y políticos porfiristas son quienes, en su mayoría, se encargaron de edificar estas joyas arquitectónicas.
Un ejemplo de lo anterior es la casa ubicada en la calle Lerdo de Tejada y Allende, en pleno centro de la ciudad. Estas arterias son de las más transitadas y aun así, la casa significa todo un misterio.
La edificación perteneció al gobernador porfirista Miguel Cárdenas, y de acuerdo con el catálogo de casas antiguas que se encuentra en el Archivo Histórico, fue construida en el año 1903, por lo que el inmueble tiene 117 años en pie.
Se sabe que ahora lleva el nombre de “Casa Talamás”, ya que el exgobernador la vendió a Emilio J. Talamás, empresario fundador de “Textiles Talamás”, una empresa fabricante de hilados y mezclilla que operó gran parte del siglo pasado en la calle de Murguía, donde hoy se ubica el fraccionamiento Altaria.
Ahora uno de los nietos del empresario vive en el lugar, el cual no permitió el ingreso para detallar la construcción.
LA CASA DE LA VIUDA DE ARIZPE
La casa ubicada en el cruce de la calle de Ramos Arizpe e Hidalgo, en el primer cuadro de la ciudad, de acuerdo con datos encontrados en el Archivo Histórico, fue edificada a finales de 1800.
Está construida con cantera y tiene un estilo chalet. Perteneció a Encarnación Martínez viuda de Arizpe, de quien lo poco que se sabe de ella esque tenía una fábrica de vino de sotol en la ciudad, según datos dentro de mismo Archivo Histórico.
De acuerdo con el libro del historiador Carlos Recio, en el cual hace una compilación de los espacios geográficos, urbanos y públicos de Saltillo y su historia, Encarnación vendió el terreno junto con la primera casa a Gaspar Foulquez Linch, socio de Guillermo Purcell, quien construyó la actual casa que sigue de pie, la cual, en 2015 fue rentada por la Secretaría de Cultura como oficinas.
Otros datos del mismo espacio, son los encontrados en el catálogo de Casas del Centro Histórico, los cuales indican que la casa fue regalada por los Purcell al administrador del banco de su propiedad, sin aclarar el nombre.
Aunque no se pudo acceder a la propiedad, los documentos mencionan que la barda exterior está construida con tabique, tiene rejas de fierro perfilado, cochera entre solada, terraza, vestíbulo, algunas habitaciones tienen chimenea y se les añadió cielo raso.
CASA DE LOS GUTIÉRREZ
Una de las pocas librerías que hay en la ciudad se encuentra actualmente en una de las casas más llamativas del Centro Histórico. Se trata de la librería Carlos Monsiváis, que según los datos encontrados, fue edificada por la familia Gutiérrez, de la que son miembros el general Eulalio Gutiérrez y Luis Gutiérrez, ambos nacidos en Ramos Arizpe, quienes llegaron a ser gobernadores del Estado, según datos del Archivo Histórico.
La casa fue construida durante 1916, por lo que tienen 104 años de antigüedad.
Posteriormente se rentó para ser escuela comercial mixta, durante el año 1947, que llevaba el nombre Academia Comercial de Coahuila.
Hay libros como el de la historiadora María Elena Santoscoy, en donde se asegura que también fue un hospital.
La historiadora señala que el médico Rodolfo Albuerne, originario de Monterrey, y su esposa, vivieron unos años en ese lugar antes de ser escuela. En este contexto la historiadora aprovechó para señalar que esa finca fue hospital en algún tiempo.
LA CASA DE LAS CANICAS
Otro inmueble icónico es el que se encuentra en la Calle Victoria, en el cual ahora se vende comida rápida y helados. Se trata de la “Casa de las Canicas”, nombre que se le otorgó popularmente, ya que en ella, antes de la década de los 60, vivieron dos hermanas de la familia Guajardo, herederas de la propiedad, a las cuales las personas apodaron “Las Canicas”.
De acuerdo con algunos testimonios, la familia Guajardo era de abolengo, terratenientes de la zona y que se podían dar el lujo de construir este tipo de casas, cuyo sótano amplio fue merecedor de leyendas que levantó la misteriosa construcción, que permaneció por años abandonada.
Esta casa fue construida, según los datos históricos encontrados en el Archivo Municipal, durante el año 1925, por lo que tiene 95 años de pie.
La familia Guajardo se fue a vivir a la ciudad de Monterrey, por lo que el inmuebles se puso en renta y quien vivió en ella fue don José Arturo Saucedo Medina, cuando se madre rentó el inmueble en el cual vivieron durante 17 años a finales de la década de los 60.
“Era una casa hermosa. Mi madre tuvo contacto con las hermanas Guajardo. Era una casa de chalet. Tiene seis recamaras, dos baños arriba y una terraza. Había un recibidor en la entrada para llegar al segundo piso. Entrábamos y era una especie de ovalo la sala.
“Debajo de las escaleras que daban al patio había un sótano que ocupaba la mitad de la casa. Ahí jugábamos. Hasta al fondo había un almacén.
Sobre el mito paranormal que rodea el inmueble, José Arturo dijo nunca haber visto nada parecido.
El edificio sirvió de salón de belleza, y también como casa de asistencia de estudiantes de la Normal Superior y de la antigua y extinta Universidad Interamericana, la cual realizaba intercambios entre estudiantes de Estados Unidos y México.
En esta casa se llegaron a hospedar Fermín Espinoza “Armillita” y Silverio Pérez, toreros quienes tenían parentesco con quienes rentaban el lugar.
LA UNIVERSIDAD INTERAMERICANA
Otro inmueble histórico y el cual nunca fue rescatado por ninguna dependencia publica para darle mantenimiento, es el que se encuentra ubicado en la calle Murguía, cerca del Santuario de Guadalupe.
En 1943 fue arrendado por la maestra Cuquita Galindo, quien fundó la Universidad Interamericana. Es una casa-habitación cuyo año de construcción señala 1910.
La Universidad recibía estudiantes de Estados Unidos que venían a aprender español a la ciudad, además de estudiar la cultura mexicana y sus raíces.
Ahora, la mitad del inmueble es habitado por Lorena Galindo, hija de la maestra Cuquita, quien aseguró que la casa fue rentada con la misma fachada que ahora tiene, hecha con azulejo verde y talavera poco común en el Centro Histórico.
Antes de ser una universidad, eran los terrenos de una huerta cuando la calle de Murguía era conocida como “la calle de los baños”.
El señor Idelfonso Luis Blanco Rodríguez, durante 1942, construyó el Parque Azteca, un lugar para eventos sociales y para convivio personal con ornamentación que imitaba a los símbolos y signos utilizados por las culturas precolombinas.
Al morir, la maestra Cuca Galindo compró el terreno ya con la ornamentación prehispánica, para abrir la Universidad.
En la actualidad, gran parte de este edificio se encuentra en malas condiciones, por lo que los dueños estarían de acuerdo que las autoridades como INAH realizaran una remodelación.
La escuela dejó de funcionar en 1982, después de la muerte de la maestra, según documentos mostrados por la familia. Dichos documentos también muestran que la pedagoga nunca fue apoyada por ninguna autoridad en la apertura, desarrollo y hasta ahora, en la preservación del inmueble.