Penal del Topo Chico cerrará entre suciedad, dolor y tristeza

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Penal del Topo Chico cerrará entre suciedad, dolor y tristeza

En lo que queda del Penal de Topo Chico, que prácticamente ha sido desalojado para que el lunes en la ceremonia de clausura nada más estén presentes unos 150 reos, se puede respirar dolor y tristeza

Monterrey, Nuevo León.- Al abrir las puertas del Penal del Topo Chico comienza un recorrido por el imaginario de lo que son las cárceles en México, pero como bien dicen, la realidad supera a la ficción.

Este lunes el legendario centro penitenciario, edificado en 1943 finalizará sus operaciones,  sin embargo antes de eso Vanguardia tuvo la oportunidad de acompañar el último traslado de reos al Penal de Apodaca y realizar una visita a los ambulatorios para conocer las celdas, sus recovecos y atestiguar las condiciones deplorables que rodeaban la vida de los reclusos.

En los años más álgidos de la violencia en el estado, llegaron a sumar más de 6 mil internos en ese lugar y en el sitio había mujeres y niños para dar como resultado un descontrol total debido a las condiciones de sobrepoblación y hacinamiento.

A raíz del enfrentamiento, en febrero del 2016 de bandas criminales rivales en el interior del penal por su control, se puso al descubierto, públicamente, lo que pasaba en ese lugar, enclavado en Monterrey.

Raúl Salvador Ferráis, comisario general de la Agencia de Administración Penitenciaria en el estado, explicó que cuando asumió su cargo,  encontró las condiciones en que vivían los reclusos en el Topo Chico.

“Ya no tanto el tema de que durmieran en el suelo sino las condiciones de insalubridad en qué se encontraban”, dijo el funcionario, justo al tiempo que a sus espaldas paso corriendo una enorme rata de las miles que integran la plaga que no se ha podido combatir.

“Les hemos puesto veneno y nada. Sobreviven son muy resistentes”, aseguró.

Indicó que el deterioro más que patente en todo el Penal fue una de las situaciones que motivo pensar en su cierre y en una reubicación de reclusos  aunado a la estrategia de reingeniería penitenciaria para mantener el control de los centros de reinserción del estado.

SUCIEDAD, DOLOR Y TRISTEZA.

En lo que queda del Penal de Topo Chico, que prácticamente ha sido desalojado para que el lunes en la ceremonia de clausura nada más estén presentes unos 150 reos, se puede respirar dolor y tristeza.

Escenario de motines como el de 1980 que costó la vida del entonces director, Alfonso Domene Flor Millán y el enfrentamiento entre bandas rivales que en febrero del 2016 dejó un saldo de 49 reos muertos y 12 lesionados, el centro penitenciario atestiguó escenas desgarradoras de violaciones a los derechos humanos, los tan mencionados cobros de piso “so pena” de recibir una golpiza o hasta la misma muerte.

Las paredes de los ambulatorios, que son como un viejo y abandonado edificio de condominios de tres niveles, lucen sucias, las escaleras están a oscuras, hay basura tirada por doquier y las ratas salen al encuentro.

En cada celda la situación no es mejor, entre los objetos de valor que quedaron regados tras la “mudanza”, están las colchonetas en donde dormían los reclusos en el piso, (se acomodaban de cuatro en hilera), hay improvisados tendederos en los que secaban  su ropa, botes de plástico, abanicos destartalados, alguna que otra silla desvencijada, los sanitarios no tienen nada de privacidad (hay de a dos seguidos y sin puerta), regaderas comunitarias y  ese dejo de tristeza que ronda todo el ambiente.

Hay otras celdas, enrejadas, con lugar para cuatro personas que dormían sobre una plancha de concreto sin colchón y las paredes lucen “decoradas” con grafitti o dibujos que ellos mismos hacían y servían para honrar a dos amos: la marihuana o la Santa Muerte.

Uno de los reclusos,  a quien identificaremos como Juan “N”,  confirmó, lo que a leguas se nota,  que la vida en el penal es muy dura.

“Caí aquí por robo de banco, bueno, fueron dos y me dieron 25 años. Mi mujer crio sola a mis hijos, tengo cuatro, ya tengo 69 años y dicen que me faltan dos para salir”, contó.

De voz pausada y andar lento compartió que le tocó uno de los hechos violentos en el centro penitenciario “Entraron los policías, nos desnudaron, nos dieron macanazos, no fueron muchos tres o cuatro; y nos hincaron todo el día. Uno que está viejo ya no aguanta además nosotros éramos de los que no habíamos hecho nada”, sostuvo.

En uno de los patios hay un altar a San Judas Tadeo; existen pintas con Salmos de la Biblia, imágenes de la Virgen de Guadalupe y de Juan Diego porque cada quien se encomienda a su santo para librar la vida que por infringir la ley tienen que enfrentar.

Eduardo Guerrero Durán, asesor de seguridad penitenciaria del gobierno de Nuevo León resaltó que se tomó la decisión de cerrar el penal de Topo Chico porque ya resulta inoperante.

“Las condiciones, ustedes lo ven, muy deplorables, Este Penal el lunes va a dejar de funcionar, como tal, después de 76 años y este penal cierra, y es bien importante resaltarlo, no porque sea un penal ingobernable, se cierra porque es un penal inoperable. Es muy complejo restáuralo”, afirmó.

Sostuvo que parte de la estrategia penitenciaria que se implementó desde su arribo en noviembre del 2018 fue cerrar este penal, construido en el gobierno del General Bonifacio Salinas.

Mencionó que en el Penal de Apodaca a donde han sido reubicados, los reos se van a encontrar desde mejores condiciones de alimentación  hasta de atención a su visita.

Guerrero Durazo destacó que actualmente, y desde hace tiempo, el gobierno tiene el control de los centros penitenciarios locales.

-Eduardo, después de los hechos violentos de febrero del 2016 nos dimos cuenta que en el Penal había personas con privilegios, jacuzzis, restaurantes, cocinas, una disco ¿Cómo fue eso posible?

“Con complicidad”,  respondió tajante.

Sin embargo, sostuvo que actualmente  se tiene el control absoluto y eso hizo posible acciones como los traslados en total orden y sin un solo incidente.

“No hemos tenido un solo incidente”, remarcó.

Vaticinó que luego de éste sábado se abran las visitas al sitio en el Penal de Apodaca a donde fueron removidos los reclusos sus familiares van a estar muy contentos de ver las nuevas condiciones.