Las Olimpiadas de la polémica; el luto del 2 de octubre

La más terrible tragedia de México en la segunda mitad del siglo 20, la matanza de Tlatelolco, no fue el único obstáculo a vencer para que el País brillara en 1968
Ilustraciones: Vanguardia/Alejandro Medina

Texto: FELIPE RODRÍGUEZ/llustración: ALEJANDRO MEDINA

 

 

De manera simultánea, los días siguientes a la masacre del 2 de octubre en la plaza de Las Tres Culturas, se llevaron a cabo tres acciones de “limpieza” de muy distinta naturaleza.

La primera inició la mañana del día 3, cuando tropas del Ejército catearon edificios aledaños a Tlatelolco en busca de universitarios escondidos durante la refriega de la noche anterior.

El segundo operativo lo efectuaron trabajadores de aseo del Departamento del Distrito Federal, que tallaban las baldosas de aquel inverosímil campo de batalla tratando de borrar la sangre esparcida en el piso y que era huella de la matanza.

En Los Pinos la tercera acción, y la más importante, sin embargo, era “lavar” la imagen del gobierno mexicano que buscó promocionar al País por medio de las Olimpiadas, las primeras organizadas por una nación en vías de desarrollo, por un país hispanohablante y la primera realizada en América Latina.

Diez días después, el 12 de octubre de aquel 1968, celebración del Descubrimiento de América estaba marcada desde cinco años antes como una fecha de especial significado para México, pero tras la tragedia estudiantil, era más importante alcanzar el éxito como la “Olimpiada de la Paz”.

El Gobierno estaba decidido a demostrarle al mundo que el País era una nación en pleno progreso, capaz de llevar a cabo la máxima justa deportiva del planeta, con todo lo que ello implicaba en materia de infraestructura, vialidades, servicios, transporte, seguridad y, por supuesto, deportes.

El solo hecho de ser anfitrión de los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México 1968 —un evento multideportivo internacional del 12 al 27 de octubre—, daba entrada a la capital azteca al exclusivo club de urbes como París, Roma, Londres, Los Ángeles y Melbourne, entre otras.

Y no fue fácil llegar ahí, porque más allá del deporte, las sedes se ganan o se pierden después de arduos cabildeos que no únicamente tienen que ver con canchas y gimnasios.

Después de dos candidaturas infructuosas, en 1963 la Ciudad de México venció a Buenos Aires (Argentina), Detroit (EU) y Lyon (Francia), y fue seleccionada para albergar el evento en la 60 Sesión del Comité Olímpico Internacional (COI).

En efecto, en 1949, sin conseguirlo, el entonces presidente Miguel Alemán Valdés, presentó ante el COI, por primera vez la candidatura de la capital mexicana para organizar los juegos en 1956.

Años después, su sucesor, Adolfo Ruiz Cortines, buscó la sede para 1960, que también se le negó a México.

Pero “la tercera es la vencida” y fue López Mateos, el otro Adolfo presidente, quien consiguió que la Ciudad de México fuera designada para llevar a cabo los XIX Juegos Olímpicos de 1968.

Con la estafeta en las manos, las autoridades mexicanas inmediatamente constituyeron el Comité Organizador que se encargó, junto a diversas secretarías de Estado, de la planeación y ejecución de los Juegos. A excepción de cuatro sedes y tres estadios de futbol, todas las instalaciones deportivas se ubicaron dentro de los límites de la Ciudad de México.

López Mateos concluyó su gestión presidencial, pero en 1965, el presidente Gustavo Díaz Ordaz designó a su antecesor como presidente del Comité Organizador. No obstante lo anterior, ya muy delicado de salud, López debió dejar el proyecto en 1966.

Así, a poco más de dos años de los juegos y con mucha tarea por realizar, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, a la sazón vicepresidente de Construcciones Olímpicas, fue designado presidente del Comité con una consigna presidencial: “Darle al mundo una imagen (de México) de eficiencia y capacidad”.

En ese marco, años antes se habían cortado los listones inaugurales de obras de infraestructura importantes: el tramo mexicano de la Carretera Panamericana y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

En el mismo sentido, inaugurado el 29 de mayo de 1966 como el segundo mayor estadio del mundo, sólo detrás del Maracaná de Brasil, el Azteca había iniciado su edificación en agosto de 1962. Además de ser el escenario de aquella Olimpiada, el coloso de Santa Úrsula albergó dos inauguraciones y dos finales de campeonatos mundiales de futbol, en 1970 y en 1986.

Hasta ahí todo bien, pero ahora urgía concluir las otras obras de infraestructura deportiva que, simbólicamente, llevaban los nombres de los Niños Héroes de Chapultepec: la Alberca Olímpica “Francisco Márquez”, el Gimnasio Olímpico “Juan de la Barrera”, el Velódromo “Agustín Melgar”, y el Palacio de los Deportes.

Además de hoteles y apartamentos, mereció especial reconocimiento la edificación de la Villa Olímpica en sus dos unidades, “Narciso Mendoza” y “Miguel Hidalgo”, donde se hospedaron deportistas, entrenadores y jueces. Tales albergues fueron los primeros creados ex profeso para un evento olímpico, y después se acondicionaron como multifamiliares.

Nosotros los alcaldes nunca vamos a aceptar la tendencia a que desaparezcan las fuerzas policiales municipales, no se puede asegurar que sean mejores la fuerzas estatales o federales”.
Temo Galindo, presidente municipal de Nogales, Sonora.

LA OLIMPIADA DE LA PAZ: MEMORIA MÉXICO 68

Tensión, sí. Alerta permanente, desde luego. Vigilancia de uniformados y de guaruras vestidos de civil, también. Además había cientos de estudiantes presos en Lecumberri y en el Campo Militar Número 1. Después del 2 de octubre México no ha sido el mismo, y evidentemente a 10 días de Tlatelolco todos los recursos del gobierno estaban enfocados en que no hubiera ningún acto que ensombreciera las Olimpiadas.

En XIX Juegos Olímpicos de 1968 de México, participaron un total de 5 mil 516 atletas (4 mil 735 hombres y 781 mujeres) de 112 países,? que compitieron en 172 eventos de 20 deportes (18 del programa olímpico y 2 de demostración).

Pero la gigantesca sombra de la política cubre también a actividades como el deporte y la creación artística, y la Olimpiada mexicana no fue la excepción, así, por ejemplo:

1Se prohibió la participación de Sudáfrica por sus políticas racistas.

2Las dos Alemanias compitieron por primera vez como países separados. La Germania oriental quedó en el quinto lugar del medallero, y la occidental en octavo.

 El Salvador, Honduras, Kuwait y Paraguay, entre otras naciones, hicieron su debut en los Juegos Olímpicos de verano.

4Los atletas afroamericanos, Tommie Smith (oro) y John Carlos (bronce), protagonizaron un momento histórico al realizar en el pódium el saludo del Black Power durante la ceremonia de premiación de los 200 metros.

5Un caso especial fue la España franquista, que no tenía relaciones diplomáticas con México, pero había mucho interés en su participación. Para entregar la invitación oficial, Ramírez Vázquez efectuó un encuentro en terreno neutral, con miembros del Comité Olímpico ibérico, mientras realizaban un trasbordo en el aeropuerto de Ginebra, Suiza.

En 1968, las Olimpiadas se inauguraron en medio de guaruras y un gran despliegue de seguridad. Lo único libre que hubo en esos juegos fue cuando soltaron las palomas al aire y volaron”
Elena Poniatowska

6Un importante precedente marcado hace 50 años por las Olimpiadas mexicanas, fue que por vez primera se transmitieron por televisión vía satélite a todo el mundo. Para lograrlo, Televisa y otras empresas de radio y televisión crearon una compañía con mayoría de capital privado. Tras un estira y afloja, porque el presidente Díaz Ordaz quería el 51 por ciento de las acciones para el Gobierno, los hombres del capital se salieron con la suya. 

7Una de las gimnastas más exitosas del olimpismo, la checa Vera Caslavska, se casó con el atleta Josef Odlozil, plata en Tokio 1964, en la Catedral de la Ciudad de México, un día antes de la clausura de los Juegos Olímpicos. En 1979, en los momentos de mayor persecución en Checoslovaquia por su oposición al régimen socialista, Vera fue “rescatada” por el entonces Presidente de México José López Portillo. El director del Instituto del Deporte era Guillermo López Portillo, primo del Presidente, y contrató a la checa, llamada “la Novia de México”, para entrenar a niños y jóvenes mexicanos. Versiones extraoficiales indicaron que las autoridades mexicanas negociaron con el gobierno checo para traerla a cambio de abastecer petróleo durante tres años.

8Primero las damas. Habían pasado 18 ediciones de las Olimpiadas, y únicamente hombres habían portado el fuego griego en el acto más importante de las inauguraciones. Pero eso cambió en México 1968, cuando la corredora Enriqueta Basilio fue la primera mujer que encendió el pebetero de la historia olímpica. La tarde de ese 12 de octubre, la bajacaliforniana de 20 años recibió la antorcha de un cadete militar y corrió por la pista y la escalinata hacia lo más alto de la tribuna este del estadio con 100 mil espectadores. Entonces llegó el momento culminante: presentó la antorcha al público y a continuación realizó el encendido estirando el brazo sobre el pebetero.

9En 1968, los tiempos oficiales en las pruebas de atletismo, ciclismo, remo, canotaje, natación y competencias ecuestres, por primera vez fueron los que registraba un sistema electrónico, y ya no los medidos manualmente.

(Los) esperados y calamitosos Juegos Olímpicos con todo y su espectacularidad, que por supuesto abundó en México, en verdad estuvieron ensombrecidos por la sangre de los muertos de Tlatelolco”.
José Agustín.

10En natación usaron páneles táctiles que registraban tiempos intermedios y finales de los competidores con más exactitud que en las ediciones olímpicas anteriores.

11En el atletismo se implementó el cronógrafo fotográfico, la imagen que captaba una cámara en la meta y que permitía ver quién había cruzado primero así fuera por una centésima de segundo.
12El País también fue el primero donde los corredores usaron una pista sintética de tartán y no en las hechas a base de una combinación de ceniza y tierra.

13México 68 fueron los terceros Juegos celebrados en otoño e implementó la Olimpiada Cultural, una idea de Pedro Ramírez Vázquez.
14La edición olímpica de México fue la primera con controles antidopaje y pruebas de género. Los competidores fueron sometidos a análisis clínicos para detectar el consumo de substancias prohibidas. El sueco Hans-Gunnar Liljenwall fue el primer sancionado, pues dio positivo a la prueba de alcohol, y la medalla de bronce que ganó su equipo en pentatlón moderno tuvo que ser devuelta.
15También en esos juegos se hicieron las hasta entonces inéditas pruebas de género para verificar el sexo de los competidores.

16En los Juegos Olímpicos se rompieron 76 plusmarcas olímpicas y 30 mundiales.

17El anfitrión, México, tuvo en 1968 la mejor actuación que hasta la fecha ha tendido en unos Juegos Olímpicos, cosechó un total de 9 medallas, 3 de cada uno de los metales, y quedó en el lugar 15 del ranking.

Ciertamente, el tiempo que duraron los Juegos no fue sólo de celebración. La atmósfera era de tensión e incertidumbre debido a la masacre que ocurrió diez días antes de la inauguración en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, cuando el Ejército reprimió con violencia una manifestación de estudiantes. Y ya pasó medio siglo.