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Gignac el hombre que se ganó al futbol mexicano
Monterrey.- La cuarta estrella dorada de Tigres tiene brillo propio, pero matizada con la luminosidad de su goleador: André- Pierre Gignac.
El francés ha llegado para hacer historia y ya es parte de ella. Su soberbio aporte a la causa felina ha sido la piedra angular para construir una campaña a base de triunfos y goles.
Goles determinantes como los suyos, porque Gignac no siempre necesitó ser arropado en lo colectivo para derribar porterías, sino que muchas veces ha sido un factor de quiebre para jalar el equipo hacia la orilla con exquisitas intervenciones personales.
Sus 15 anotaciones en su primer torneo en el futbol mexicano confirman que su condición de crack no se ha desdibujado en tierras extrañas. Al contrario, Gignac ha llegado a este continente para demostrar que a sus 30 años trae el hambre y la pólvora en su punto justo. Y Tigres lo disfruta, la afición lo ama, es un señor fuera y dentro del campo, y pinta para ser más que un ícono, por encima de otras figuras.
Gignac ha encajado en este Tigres porque si bien pudo haber cambiado el modelo de competencia, no así su hábitat. Un goleador necesita estar en las coordenadas exactas para gatillar y si dispone de tiempo y espacio, derriba cualquier frontera. Y el francés encontró todo lo que ocupaba para ser aquel el “matón” del Olympique de Marsella.
El europeo no sólo ha descubierto otra cultura, sino también el alcance de su riqueza como futbolista. No es ningún improvisado ni dentro ni fuera de la cancha. Se ha esforzado para integrarse y formar parte del ambiente. El tema de la adaptación, siempre cruel para condicionar a los extranjeros, para él ha pasado a ser un mito.
Gignac nunca se ha sentido presionado por demostrar, sino más bien entusiasmado por cooperar. Ha firmado goles y golazos. Ha aparecido en los momentos más críticos del equipo para aplicar una dosis de tu talento y anestesiar a rivales.
Ha despejado todas las dudas sobre los recurrentes vacíos que ha tenido Tigres en el centro del ataque. No sólo ha llenado ese lugar sensible, sino que ha ofrecido una variedad de recursos que lo hacen diferente.
Gignac supo sublevarse ante los bajones ofensivos de Tigres y ha contagiado al resto. Tiene colmillo y una ilimitada ambición, ese elemento esencial para un delantero de área.
Desde que ha aterrizado en Tigres, siempre ha estado vivo, pero no siempre cómodo. Establecer un vínculo con sus compañeros quizás aún le haya sido menos traumático al europeo que abrirse paso ante los poco ortodoxos defensores de estos lares.
Definidor nato, Gignac tiene muchas otras virtudes valiosas que suelen quedar fuera del foco de la televisión. Sus movimientos en las zonas infértiles del campo también multiplican su peligrosidad. Lee con mucha anticipación las jugadas, acompaña física y mentalmente cada avance, y sus diagonales y desplazamientos sobre la defensa rival purifican el ataque. No tira al arco, tira a gol.
Gignac le ha demostrado también a los escépticos franceses que aquí también puede ser un crack. Fue el mejor de Tigres y, por su calidad, también del torneo. Fue un faro que iluminó el camino hacia la consagración felina.
Sigue la polémica
Si primero fue el efusivo beso que se dieron los futbolistas Nahuel Guzmán e Israel Jiménez, cuando el segundo metió el penal con el que Tigres se coronó campeón, más tarde el delantero ecuatoriano, Joffre Guerrón, publicó una foto, otra vez con Jiménez de protagonista y en esta ocasión totalmente desnudo, bajó el titular “Que Beleza”.
Suena en Francia
En Francia no pasó inadvertido el título de Tigres. Y es que la prensa gala destacó al delantero André-Pierre Gignac quien logró su primer Campeonato de Liga MX.
Diversos rotativos como L’Equipe, Le Figaro y Le Parisien, destacaron el título de Tigres sobre Pumas y la participación del delantero Seleccionado Nacional francés.
“Gignac y los Tigres Campeones de México”, escribió Le Figaro.