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Zenén Vizcaíno presenta sus puestas en escena pictóricas en exposición virtual
Zenén Vizcaíno tiene 11 años viviendo en Saltillo. Con una importante trayectoria en Cuba, que lo llevó a exponer fuera de la isla, en América y Europa principalmente, a su llegada a México decidió poner punto y aparte a los temas que trabajó hasta ese momento.
En 2019 la Universidad Autónoma de Coahuila reconoció su labor en nuestro país con la retrospectiva “Crepúsculos deformes” y ahora, de manera virtual, también a través de la Coordinación de Difusión y Patrimonio Cultural, presentará su trabajo en la exposición “Primera llamada”, que estará disponible del 21 de enero al 5 de marzo en formato digital a través de la página de Facebook Dpc Uadec.
En entrevista con VANGUARDIA el artista comentó que esta nueva retrospectiva es otro paso en su carrera y una manera de lidiar con las dificultades que la pandemia ha generado en las artes.
En sus obras Vizcaíno juega con la composición como base para la creación y de ahí desarrolla una serie de “puestas en escena” donde los sujetos que retrata —la gran mayoría personas cercanas, amigos, familiares y conocidos— apoyan los símbolos que el autor plantea sobre el lienzo.
“Esto es como si fuera una puesta en escena, una película. Tú le dices a una persona que la necesitas para un personaje que tú pensaste, porque estos cuadros llevan años pensándolos. Hago un cuadro y se me ocurren diez, entonces nunca voy a terminar de pintar todo lo que quiero”, expresó.
Pero su interés por crear de esta manera no ha formado parte de su obra siempre. Cuando llegó hace poco más de una década —producto de una serie de coincidencias que lo llevaron a decidir instalarse en la capital coahuilense— él manejaba otras propuestas pictóricas.
“Yo venía de una figuración objetual, evitaba al máximo la figura humana y le daba más preponderancia al objeto. Usaba fragmentos de objetos pero les daba la responsabilidad de ser figura humana”, explicó el pintor.
“Comencé a hacer esta serie figurativa porque, entre otras cosas, yo quería, por una cuestión de mercadotecnia y de necesidad, separar la obra que había hecho antes de México y la obra que iba a hacer después de México, entonces incorporé la figura humana para que quedara evidente que esa era la obra que yo había hecho a partir de mi estancia en México”, agregó.
Así es como nació la serie “Backstage” que ha desarrollado desde entonces y por la que se le conoce en la región, bautizada de esta manera “porque son realidades paralelas que no suceden en el proscenio, sino detrás, y detrás de ese telón cualquier cosa que te imagines puede ser esto”.
Y aunque su principal trabajo esté en estas obras de “puesta en escena”, las cuales reitera le toman años desde su concepción, también ha creado distintas propuesta como la serie “Me vale”, inspirada en las icónicas latas de sopa Campbell’s de Andy Warhol pero modificadas a lo que él percibe en México.
Otra de las propuestas recientes es reminiscencia de su interés por los objetos que se reflejó en su trabajo en Cuba, y en esta utiliza soportes alternativas para darle otra cualidad a sus pinturas.
“Estaba buscando un soporte antiguo para poder hacer estas cosas. Conseguí este libro y me he hecho como veinte de estas pero tengo para hacerme bastantes. El papel es una belleza y por eso te digo, a veces es lo que tú quieres más lo que concurre”, comentó sobre estas piezas hechas sobre hojas de un antiguo libro de registros contables, que data de 1926.
Ahora, en México, mientras nos muestra su obra en proceso “Líneas discontinuas” —nombrada por la forma en que un crítico se refirió a la presencia que tienen los autores extranjeros en la escena local, que aparecen en los reflectores de manera esporádica y es difícil seguirles la pista desde la crítica y la teoría— recuerda cómo en su país natal la dinámica de la artes visuales es intensa y llena de vértigo, por lo que al estar aquí aprecia la oportunidad de poder crear con más calma. Además, compartió lo que piensa sobre el tratamiento que algunos creadores le dan a los géneros clásicos y cómo para él estos se convierten en más que meros ejercicios pictóricos y pasan a ser arte.
“El retrato, el bodegón y el paisaje es pintura de género, son como asignaturas para hacer pintor. Si tú quieres ser pintor tienes que saber hacer eso, comienzas a hacer arte cuando tú mezclas esas tres cosas en un obra”, dijo el pintor.