foto: archivo
El gran legado de Zayas es una colección de clásicos de culto que terminarán en el baúl del “underground”, porque resultarán inaceptables para el mundo en que vivimos y la presente generación “snowflake”, que sigue empeñada en creer que las expresiones de arte y entretenimiento son las que definen a la sociedad y no al revés

No es que sea yo un asiduo consumidor de sexy-comedias, pero es imposible ser indiferente a una trayectoria como la que hoy concluye, la del indiscutible rey del género en México.

El título no es poca cosa, pues se coloca junto al italiano Lando Buzzanca y quizás el británico Benny Hill.

Para miles, el nombre de Alfonso Zayas estará necesaria e indeleblemente asociado a películas de “sexplotación”, de baja factura, tan baja que derivó luego en video-homes.

Y en efecto, el gran legado de Zayas es una colección de clásicos de culto que terminarán en el baúl del “underground”, porque resultarán inaceptables para el mundo en que vivimos y la presente generación “snowflake”, que sigue empeñada en creer que las expresiones de arte y entretenimiento son las que definen a la sociedad y no al revés. Pero… ¡Pffff! ¡Que vayan de momento a la mierda!

Todo el mundo cree que ando encuerado con las viejas, pero no es así, bueno sí un poquito, pero no era mi intención y gracias a los productores y a que le empecé a gustar a la gente, me fue muy bien en el cine. Esto porque pienso el mexicano es como fui yo de joven, que sin tener dinero, ser guapo ni fuerte te podías ligar a una chava”
Alfonso Zayas 1941-2021

Alfonso Zayas Inclán nació de artistas de la carpa, hijo de Alfonso Zayas padre (de apellido Itina) y de la actriz Dolores Inclán. Y si este apellido les suena, pues sí, efectivamente, era primo del primerísimo actor Rafael Inclán y “sobrinieto” de Miguel Inclán, un monstruo de la Época de Oro que si no conoce, lo siento, pero usted no tiene remedio ni idea de lo que es el cine.

Aunque de chamaco se rehusaba a actuar -dado lo mal pagada que siempre percibió a su familia- pudo más el destino: Comenzó como floor manager de Televicentro a los 17 años hasta que, animado por Xavier López “Chabelo”, con quien sostuvo amistad hasta el final de sus días, apareció a cuadro y comenzó a alternar pequeños papeles con su trabajo en la producción.

Hay episodios televisivos en blanco y negro de “La Tremenda Corte” donde se puede ver a un jovencísimo Zayas con su inconfundible pelo crespo, interpretando ya con una gran naturalidad que debió ser parte de su herencia genética. Búsquelos en YouTube.

Contó en una entrevista que Mauricio Garcés le buscó una oportunidad en Teatro y debutó, en el Teatro Insurgentes, ni más ni menos que con Silvia Pinal, Julio Alemán y Alejandro Suárez.

Yo por supuesto, no sabía nada de esto. Conocí a Zayas (televisivamente hablando, claro) como el simpático “Tacho”, el sobrino holgazán del bueno para nada de “Borolas” (Joaquín García, no comience a elucubrar tonterías por favor) en el ‘sitcom’ “La Criada Bien Criada”, liderados por María Victoria. La serie ya estaba al aire cuando yo nací y continuó ocho años más hasta 1980.

El caso es que, además de su talento y gracia, resultó el histrión perfecto para las comedias de vedettes y encueratrices, ya que, al no ser guapo ni atlético y sin embargo, conquistar a todas las féminas, el público podía fácilmente identificarse con un anti-galán como él. Así que se volvió un talismán para los productores y un imán de la taquilla (y posteriormente de las video-rentas y hoy en día del ‘streaming’) hasta acumular una filmografía cuyo número de trabajos no podía recordar ni él mismo. No obstante, él siempre se consideró un actor de teatro.

Alternó con cualquier cantidad de leyendas. Es reconfortante saber que se llevó bien con todos sus compañeros actores y que fue buen amigo de toda aquella ralea de comediantes de las pelis para adultos.

Pese a sus problemas de salud, trabajó hasta casi el final de sus días. Lo recuerdo ya muy maduro haciendo los “sketch” cómicos para “Sábado Gigante”, pero más gusto me dio verlo protagonizar el video “Parásito” de Molotov.

Cerró su carrera en donde comenzó, en pequeños papeles para la tele en series como “Vecinos” y “Los Héroes del Norte”.

Quise escribir este texto, no sé… porque siempre me invade la nostalgia, cada vez que el tiempo le hace otra mella al mundo en que nací. O porque me pareció interesante, o porque consideré injusto el desprecio y el desdén del que sé que será objeto de parte de mucha gente prejuiciosa que no sabe nada de nada, a pesar de que estamos hablando de una cantidad indecible de trabajo, ejercido desde la pubertad hasta la senectud.

Afortunadamente, siempre podremos echar una revisada a sus simpáticas actuaciones, ya sea en producciones de corte familiar o en las comedias picantes. Usted elija.

Y que la corrección política se vaya a paseo, que bien poco significa al lado de una trayectoria de esta envergadura (ahora sí: dicho sea con albur).