Yunes es un abismo de maldad
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Yunes es un abismo de maldad
La agresión física contra Andrés Manuel López Obrador, la del jueves pasado en Veracruz, está llevando el odio de pocos hacia el “Peje” a los niveles extremos del asesinato político tipo Colosio, Carlos Madrazo, Rubén Jaramillo o hasta la noche más negra de Huitzilac, como quiera usted, pero es obvio que tal agresión fue instigada por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, un siniestro personaje de la descomposición política nacional, esa lepra implacable que carcome a México y que ahora, por desgracia, ha infectado al Partido Acción Nacional, si tomamos en cuenta que Yunes es un gobernador del PAN, partido que hoy sería irreconocible para don Manuel Gómez Morín.
Y vaya que no es fácil llegar a ser el arquetipo de la canalla política; Yunes se ha ganado a pulso esa posición tan deleznable dentro del las cañerías del sistema político mexicano.
Recordemos la agresión que Yunes Linares orquestó en 1993 contra Cuauhtémoc Cárdenas en el Café la Parroquia donde, para ridiculizarlo, Yunes envió a un grupo de travestis alcoholizados que hostigaron al ingeniero, todo para agradar al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.
Yunes Linares es una aberración dentro del PAN. Su capacidad para la intriga y su obstinada vocación malévola hacen de este hombre subterráneo una verdadera injuria dentro de las filas del PAN donde, por cierto, han existido personajes polémicos, tan discrepantes como lo fue don Aquiles Elorduy, que antes de ser fundador del PAN fue maderista, diputado de la 26 Legislatura disuelta por Victoriano Huerta. Miembro de la Comisión que investigó el magnicidio de Carranza. Primer candidato del PAN a una gubernatura (Ags.), donde vale relatar la anécdota citada por Mireya Cuéllar, que dice que durante la campaña de don Aquiles, en el antiguo Teatro Victoria, se apagaron de súbito las luces y se escucharon varios balazos, consta que todos se tiraron al piso excepto el candidato Elorduy que prendió un cerillo y exclamó vigoroso: “Aquí estoy, cabrones, no tiren a lo pendejo”. Don Aquiles fue diputado federal de la primera bancada panista y donó íntegro su sueldo a la Educación. Pero don Aquiles Elorduy tenía un gran defecto que era inadmisible dentro del PAN; era ateo y como tal disentía abiertamente con el clero. En 1949, fue expulsado por don Manuel Gómez Morín quien le manifestó lo siguiente: “Aquiles, como hombre eres una gran persona, pero en el PAN salvamos principios y perdemos personas”. ¿Se imagina usted hoy a Yunes frente a Gómez Morín?
Y es que en verdad Yunes es impresentable. Basta recordar su cercanía con Elba Esther Gordillo. Las acusaciones de pederastia hechas por Lydia Cacho. Asimismo que con Fox se le escapó “El Chapo” Guzmán de Puente Grande y que aún tiene abierta una averiguación en la PGR por enriquecimiento ilícito de cuando fue director del ISSSTE con Calderón.
Es obvio que Yunes busca el beneplácito del sistema atacando a López Obrador. Pero Yunes Linares es una aberración dentro del PAN y por eso mismo fue un error mayúsculo que Guillermo Anaya lo haya citado como ejemplo en la entrevista que publicó ayer Pablo Beauregard en El País. No miente Lydia Cacho cuando afirma que Yunes es pederasta. Y en verdad da vértigo asomarse a ese pozo tan profundo de perversidad, a ese abismo de maldad que es Miguel Ángel Yunes Linares.