Y de nuevo la violencia contra la mujer...
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Y de nuevo la violencia contra la mujer...
“(…) no quiero vivir en un apartamentito de la calle Nazas, ni quiero ver a tu madre, ni ponerme tu anillo. Yo quiero el amor, el verdadero, el que no necesita de nada de eso, el amor que se reconoce sin necesidad de que nadie más lo reconozca”
Lo anterior es un extracto de la obra de Elena Garro La Señora en su Balcón en donde Clara, es un personaje que en diferentes etapas de su vida ha sido desanimada y desilusionada por las diferentes figuras masculinas que se han ido imponiendo en su identidad.
Este personaje se presenta en cuatro edades diferentes en las que sus diversos “yo” conversan con la Clara de cincuenta años. Aquella mujer, hace balance de su vida y a punto de cometer suicidio, observa desde su balcón el transcurso de su existencia a la vez que analiza junto con sus diferentes alter-egos cada una de esas etapas.
En su madurez Clara sufre un conflicto existencial, se da cuenta de que ha pasado su vida buscando inútilmente un espacio propio donde encontrar y desarrollar su propia identidad.
Así como esta pieza que magistralmente escribió Elena, así nos sirve la Literatura y cualquier manifestación del arte para mostrarnos lo que sucede en una sociedad; en el mundo actual, en el contemporáneo.
Las Muertas de Juárez que un día causaron conmoción e indignación al mundo, provocaron tanto impacto, que por allá a inicios de los años 90’s se tuvo que acuñar una palabra en específico para la violencia y muerte hacía las mujeres: Feminicidio.
El término feminicidio denuncia la violencia machista, donde el odio a la condición de mujer es el principal motivo que impulsa al perpetrador a ser violento. El feminicidio es el ataque deliberado por la condición de género.
Los números no mienten, son fríos y duros; así es la realidad hoy en día en nuestro país. Siete mexicanas son asesinadas cada día, solo un 25% de los casos son investigados como feminicidios, de acuerdo a información del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.
El problema de los feminicidios solo es un reflejo de una sociedad que pulula pobreza y que es transmitida por décadas con valores y prácticas que son inculcadas desde las familias, desde la propia sociedad que acorrala, que oprime, que disminuye.
Desgraciadamente es desconsolador hablar del feminicidio, es hiriente saber que en México sigue vigente y sobretodo en ciertas partes de la República (Y ahora recrudecen todas las formas de agresión a la mujer en Saltillo).
Desarraigarse de valores como el que las sociedades se finquen en torno al varón, es una tarea difícil pero no imposible. Ahora sabemos que esto en la mayoría de las ocasiones solo es el reflejo de un miedo hacia el desprendimiento y la emancipación de la propia mujer.
La forma en como han muerto en los últimos años las mujeres en nuestro país solo es el ingrediente extra de una sociedad desigual, excluyente y carente de todo tipo de oportunidades, sobretodo para las mujeres.
Un cuarto de siglo es el tiempo que llevan los feminicidios en México. De Ciudad Juárez, pronto se repite este fenómeno en todo el país. La respuesta: crear burocracias en lugar de investigar y sancionar a los responsables.