¡Visca el Barca! ¡Visca Catalunya!

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¡Visca el Barca! ¡Visca Catalunya!

Dependiente del imperio Carolingio en el Siglo X, el condado de Catalunya obtiene su independencia y en el Siglo XII se constituiría en principado por los esponsales de Ramiro de Berenger IV y Petronila de Aragón.  El idioma catalán proviene de tribus autóctonas en conjunción con la lengua de los cátaros y alanos (Catalunya) en los siglos V al VII,  además de godos y visigodos que se asentaron en ese territorio en los siglos VII al X, pero este idioma lo hablan más de 10 millones de personas en Valencia, Islas Baleares, Andorra, sur de Francia, en Alguer (Cerdeña, Italia).  

En el Siglo XIX, se inició un movimiento de rescate del idioma y con esto la identidad de la nación catalana, pero, posterior a la derrota de la república (1931-1939), previendo el crecimiento del nacionalismo, durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975) se prohibió como idioma oficial y educativo y se estableció el castellano.

Tanto el idioma como el estatus autonómico se restablecieron en el periodo de transición democrática y en la Constitución de 1978, con el restablecimiento de la monarquía -abolida por la Segunda República y reinstalada desde la muerte de Franco- y elecciones representativas al Parlamento central y de éste el primer Ministro y el Gobierno, igual en las Comunidades Autónomas.

Actualmente el 18.8% es la aportación del territorio catalán al PIB español.  En 2014, casi el 49% de la producción de esta comunidad fueron exportaciones a Francia, Alemania, Italia, Portugal y RU. Por otro lado, el 70% de sus importaciones provienen de Europa.

Para reforzar más esta relación, el 71.7% de la inversión extranjera en Cataluña provino de la UE y  los principales Países receptores de inversión catalana: Francia 22.2%, RU 9%, Argentina 8.3% y EU 5.6%. 

En 2001, había 164 empresas trasnacionales, la cifra actual es sobre las 30 mil empresas medianas y grandes, inclusive con presencia importante en México.

Sin embargo, los catalanes padecen la crisis económica por la que atraviesa todo el reino español, por las decisiones del Gobierno central, como de los locales. Antes de la crisis, el crecimiento promedio se situaba en 3.8%, ahora existe una modesta recuperación ya que en crecimiento anual a junio de este año, fue de 1.2%, insuficiente pero alentador. 
Sin embargo, la tasa de desempleo está cerca del 20% y la deuda supone el 32% del PIB en 66.8 mil millones de euros.

El estatuto de la República establecía una federación de naciones con respeto a sus identidades culturales y con el objetivo de fomentar la interrelación económica de acuerdo a la vocación productiva regional, con visión de democracia participativa, pero la Constitución de 1978 no resolvió plenamente esta condición republicana sino que estableció condiciones de centralismo que a la postre han mermado el interés de unidad no tan sólo de Cataluña, sino también del País Vasco y Galicia. La mayoría catalana por la independencia es un hecho que no se borrará fácilmente.

A final de cuentas, el problema puede ser un asunto fiscal, ya que los catalanes estiman que ellos por sí mismos, con el liderazgo de Artur Mas de Convergencia Democrática, pueden resolver su propia crisis.

Esa relación económica con sus vecinos es el problema más delicado por la pérdida de competitividad por los aranceles en caso de salir de la UE, la que no aceptará fácilmente una Cataluña independiente ya que la España de derecha (PSOE/PP) es un factor clave de unidad subcontinental. Es admirable que, a pesar de todo, los catalanes luchen por su plena libertad y por su nación: ¡Visca el Barca! ¡Visca Catalunya!

Por José María González Lara