Violencia de género en el futbol mexicano

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Violencia de género en el futbol mexicano

Lo que fue un curioso y simpático Instagram Live del exjugador de Tigres Danilo Verón, mejor conocido como “Danilinho”, en el que le mienta la madre a Ricardo Tuca Ferretti y denuncia corrupción del propio entrenador brasileño, tiene mucho más fondo de lo que parece.

El pasado lunes se presentará Renato Ibarra en las instalaciones del América, después de haber sido acusado de tentativa de feminicidio, y se espera que —pese a la negociación a la que llegaron con la mujer agredida— la cúpula directica de las Águilas tome una decisión contundente y lo despida. Eso sería en el caso de que existieran valores en la empresa dueña del club.

En el caso de “Danilinho” fue algo similar, pero ocurrió hace nueve años, cuando el jugador

—quien tiene un problema de alcoholismo detectado y aceptado— agredió a una mujer de nombre Priscila Jiménez, dándole una patada en el clítoris, que le provocó un sangrado contundente y la llevó al hospital. Esto fue después de la semifinal del Apertura 2011, cuando los Tigres le ganaron a Gallos Blancos de Querétaro, y esta situación se presentó en una celebración que, se dice, fue hasta altas horas de la noche.

Esta mujer denunció a “Danilinho” días antes de la final contra Santos Laguna, por actos de violencia, entre los cuales citó “golpeo en sus partes íntimas”, “agresiones en la cabeza” e “intento de extrangulación”.

Al enterarse de todo esto, la directiva de Tigres lo que hizo fue ordenar a su cuerpo jurídico que resolviera la situación y dejara limpio a “Danilinho”, lo que ocurrió muy fácilmente al ofrecer dinero a la parte agredida y se acabó el tema. El objetivo era que el brasileño jugara la final, a la cual llegó borracho, según dijo en su Instagram Live.

De los directivos que en ese entonces estaban en Tigres y hoy se encuentran en la institución, son Alejandro Rodríguez, quien acaba de volver a la presidencia, Alberto Palomino, a quien reubicaron y pusieron dentro del departamento jurídico de Cemex, así como Ricardo Ferretti, quien era el entrenador. El problema es que, seguramente, el consejo de futbol de Cemex no tiene ni idea de lo sucedido en 2011, mucho menos que arropa a quienes se hicieron de la vista gorda con un hecho tan grave, sólo por anteponer el deseo de que el equipo ganara el título de Liga.

Violencia de género que intentaron ocultar y que no se hizo para nada grande, debido a una muy buena estrategia de estos directivos, quienes prefirieron tener a un agresor de mujeres en el campo, a que pagara por lo que había hecho.

En un país en el que vivimos y en el que mueren miles de mujeres al año, estos hombres prefirieron negociar y comprar silencios por el delito de este jugador, que permitir que recibiera el castigo que merece. Este pésimo ejemplo dado por Tigres en 2011 se puede repetir esta semana en el América, prefiriendo ganarle unos millones a un jugador que mostrar valores en la institución, como fue con Tigres y su consentimiento para tener a un agresor de mujeres en el campo sólo para ganar una final; por cierto, la primera que se llevaron en 29 años.