Verdad y memoria

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Verdad y memoria

A 80 años de la muerte de Federico García Lorca, mucho se sabe sobre su vida y obra, pero el lugar donde yacen sus restos sigue siendo hasta ahora un misterio. El poeta fue fusilado poco tiempo después de que diera inicio la Guerra Civil Española, víctima de la represión franquista. Se ha afirmado que su cuerpo fue enterrado en una fosa común en algún paraje entre Viznar, donde se improvisó una pequeña cárcel que lo albergó en su última noche, y Alfacar.  La desaparición de García Lorca sigue siendo investigada, como también continúa la búsqueda de la fosa donde descansan los restos del granadino.

La desaparición de personas es una tragedia que no sólo vulnera los derechos de los desaparecidos, también implica la negación de los que les corresponden a las familias de las víctimas, incluyendo el de no ser sometidos a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, el derecho a la verdad y a la justicia; además, en la práctica, los derechos a la protección y asistencia familiar, a una vivienda digna, a la salud y a la educación se ponen en riesgo ante la ausencia de aquél de quien se desconoce su paradero.

En los momentos más aciagos de la inseguridad que se vivió en Coahuila, la desaparición de personas fue un fenómeno recurrente. Madres, padres, esposas e hijos aún esperan el regreso del ser querido. En nuestro Estado, cuatro colectivos reúnen a familiares de personas desaparecidas. A ellos y ellas nada ni nadie los detiene. Buscan afanosamente; en forma empírica se van convirtiendo en expertos en procesos de investigación. Pero, sobre todo, se acompañan en el cumplimento de sus propósitos.

Desde el inicio de su gestión como gobernador, Rubén Moreira reconoció el problema haciendo pública la cifra de desaparecidos de la que se tenía registro hasta ese momento. Desde entonces, el Gobierno Estatal asumió la responsabilidad de atender la tragedia en todas sus dimensiones. Invariablemente, cada dos meses, el Mandatario, autoridades del Gobierno Federal y representantes de la ONU, así como integrantes de centros de derechos humanos y académicos se reúnen con familias de personas desaparecidas para dar seguimiento a los avances en las investigaciones. Incluso en algunas ocasiones, los trabajos tienen como fin la revisión exhaustiva de expedientes. Desde 2014, a iniciativa del Titular del Ejecutivo, se incorporó a la constitución local el derecho a no ser sometido a desaparición, así como la correspondiente obligación del Estado de adoptar todas las medidas para proteger a las personas contra este flagelo, y la de realizar una búsqueda inmediata y efectiva. Sin embargo, cuando una persona desaparecida ha fallecido y sus restos continúan sin ser localizados ni identificados adecuadamente, se producen nuevas violaciones a sus derechos. Al respecto, el pasado domingo se promulgó la Ley para la Localización, Recuperación e Identificación Forense de Personas de Coahuila, la cual además regula la creación de un registro para concentrar, organizar y procesar la información sobre personas desaparecidas. De lo que se trata, es de garantizar a las familias no sólo el derecho a la verdad, sino además, en su caso, tener los restos de sus seres queridos fallecidos y decidir cómo recordarlos y honrarlos.

Aquí en confianza, si bien la Ley que se promulgó reviste especial importancia al ser la única de su tipo en el País, lo que llama poderosamente la atención es el hecho de que ésta fue totalmente redactada por los familiares de personas desparecidas, a través de los colectivos a los cuales pertenecen, y con el apoyo de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Cruz Roja Internacional y la Universidad Autónoma de Coahuila.

“No debemos mover ni una coma”, fue la indicación precisa de Rubén Moreira, antes de presentar la iniciativa ante el congreso coahuilense. El sentir de quienes sin descanso buscan a sus familiares desaparecidos está hecho ley. Alas de Esperanza, Grupo VIDA, Fuundec, y Familias Unidas en la Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas A.C. han hecho historia en nuestro Estado, y con ello le muestran al mundo que continúan en pie de lucha por el derecho a la verdad y la memoria.  

“El crimen fue en Granada” escribiría Antonio Machado en 1937, refiriéndose al acontecimiento en el que perdiera la vida García Lorca, considerado uno de los principales exponentes de las letras española: “Se le vio caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada…”