Universidades para el bienestar

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Universidades para el bienestar

Un programa gratuito impulsado por el Gobierno Federal donde se ofrecerán distintas licenciaturas

CDMX.- En nuestro país existe una amplia oferta de universidades, tanto públicas como privadas, que abarcan muchas de las licenciaturas e ingenierías necesarias para desarrollar una vida laboral eficiente. Sin embargo, a pesar de que las matrículas de acceso de estas escuelas son muy grandes cada año, lo cierto es que la educación superior sigue sin estar al alcance de todos los mexicanos.

Si bien el acceso a la educación es un derecho fundamental a nivel global, manifestado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, muchas comunidades aún están alejadas de las distintas oportunidades para formarse profesionalmente. Y, aunque los cupos de las universidades abarcan a millones de jóvenes a nivel nacional, estas no pueden ofrecer un espacio para todos los estudiantes del país. Además, existen factores sociales y económicos que pueden influir para que una persona tenga acceso, o no, a una formación adecuada.

Con el objetivo de democratizar los estudios profesionales, se pensó en crear las Universidades para el Bienestar, Benito Juárez García, un programa de universidades gratuitas impulsadas por el Gobierno Federal en donde se ofrecerán distintas licenciaturas que, a través de planes de estudio de corta duración, tendrán como fin profesionalizar a las comunidades que tienen pocas probabilidades de acceso o movilidad hacia los centros de estudio.

MODELOS EDUCATIVOS

Actualmente las universidades públicas ofrecen oportunidades para facilitar el ingreso de jóvenes provenientes de zonas alejadas de las capitales o ciudades donde los campus están ubicados. Sin embargo, aun con este tipo de apoyos, hay comunidades donde resulta muy complicado lograr un acercamiento, además, a sus habitantes no les es posible enviar a sus familiares a estudiar.

Precisamente para abordar estos casos es que se plantea la creación de nuevos espacios universitarios que, en lugar de brindar opciones de acercamiento a los centros de estudio existentes, buscan formar parte de las mismas comunidades y llevarles conocimiento.

“Este modelo de universidades o escuelas profesionales está pensado para una población marginada. No me refiero a los grupos populares que con muchos esfuerzos mandan a sus hijos a la educación pública en la UNAM, UAM o el IPN; sino a un tipo de juventud que vive en espacios rurales muy alejados de las ofertas educativas, donde comúnmente solo las élites mandan a sus hijos a estudiar fuera, ya sea en las capitales o en la Ciudad de México”, explica Marlene Romo Ramos, Coordinadora del Colegio de Pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La intención de crear las universidades Benito Juárez no es solo lograr que los habitantes de comunidades alejadas tengan acceso a más oportunidades de desarrollo como individuos, sino que los conocimientos adquiridos en las aulas sean aplicados en las mismas zonas para generar una cadena de beneficios entre los propios pobladores, apelando a una mejor calidad de vida.

¿QUÉ PUEDES ESTUDIAR?

Las Universidades Benito Juárez García abarcan seis áreas del conocimiento: Desarrollo Sustentable; Energías; Estudios Sociales; Patrimonio Histórico, Social y Biocultural; Procesos Agroalimentarios; y Salud. Cada una está asignada a alguno de los más de 80 municipios seleccionados en 31 estados de la República.

Asimismo, todas las áreas de estudio están compuestas por varias carreras e ingenierías que se imparten con un programa único en cada plantel.

La oferta educativa abarca un total de 36 carreras establecidas en zonas donde las necesidades profesionales requieren de habilidades específicas.

Es por ello que, por ejemplo, las áreas de Desarrollo Sustentable y Energías, se llevarán a municipios de Veracruz con carreras como Ingeniería en Desarrollo Regional Sustentable o Ingeniería Química de la Industria Petrolera. Mientras que, en comunidades de la Ciudad de México, podrán cursarse carreras más enfocadas a temas sociales como Normal de Educación Básica, Patrimonio Histórico e Industria de Viajes.

Cabe señalar que todos los planteles contarán con equipo de cómputo, el cual podrá ser utilizado en distintos horarios, junto a bibliotecas y comedores.

Los planes de estudio están diseñados para durar aproximadamente dos años. Esto gracias a periodos escolares de 14 semanas cada uno. Para aprobar se requiere cumplir con el 85% de asistencia, además de los señalamientos en el reglamento académico.

DEMOCRATIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN

Este modelo educativo, aunque está ideado para adaptarse a las necesidades de las comunidades donde operará, también puede ser replicado por otras instituciones educativas, pues el hecho de que sea corto no quiere decir que no sea suficiente para establecer una buena base de conocimientos.

Además, el esquema está diseñado para impulsar de modo eficiente aquellas disciplinas que requieren de menores requisitos para llevarse a cabo. “Todas las universidades tienen una vocación en específico; de ello depende que sus cursos sean largos o cortos. Es según lo que se quiera construir. Al final responden a necesidades”, comentó Marlene Romo.

La coordinadora agregó al respecto que las universidades no tienen por qué ajustarse solo a ciertos modelos. “Por ejemplo, en la UNAM, tenemos una licenciatura de tres años llamada Gestión y Desarrollo Intercultural. Como esa podría haber más carreras que formaran a los jóvenes en dos o tres años, donde podríamos recibir a más alumnos con menos requisitos en comparación con opciones como medicina. Sería una oferta educativa más democrática”, dijo.

En ese sentido, el fin de las nuevas universidades va más allá de incrementar los espacios. La intención es que no solo reciban a personas de comunidades con barreras económicas, sino que atiendan el compromiso de garantizar el acceso a la educación haciéndola más incluyente para toda la población.

“Las nuevas universidades públicas que está poniendo en marcha el gobierno federal son complementarias, no una competencia, dijo el rector de la Universidad Autónoma ‘Benito Juárez’ de Oaxaca, Eduardo Bautista Martínez, durante la firma de un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Tlacolula de Matamoros”, según se reportó en el sitio web de esa institución educativa.

“En general, con este proyecto se está descentralizando y diversificando la educación superior en el país. Sin embargo, todavía hay grandes desafíos en la apertura de los campus. Por ejemplo, el Diario de Yucatán señaló el viernes pasado que los 150 estudiantes de nuevo ingreso de la Universidad del Bienestar Benito Juárez García en aquel estado tendrán que utilizar las instalaciones de una secundaria estatal pues “ante la falta de terrenos, el inicio de los trabajos de construcción [del nuevo campus universitario] se ha atrasado”. Como este caso, hay similares en diversos estados.

Con todo, aunque existen voces críticas, el modelo de aprendizaje que se implementa en estas instituciones es visto como un esfuerzo positivo con el que se busca democratizar la educación.

36 carreras ofrecerán estas universidades, repartidas en los más de 100 planteles a instalar en 31 de los estados de la República.

Este modelo de universidades o escuelas profesionales está pensado para una población marginada”.

Marlene Romo, coordinadora del Colegio de Pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

300 mil alumnos serán atendidos con el programa Universidades para el Bienestar Benito Juárez García a lo largo de los seis años del gobierno actual.