Una carta de amor a mi esposa…

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Una carta de amor a mi esposa…

Estimados lectores, hoy me gustaría romper un poco con tantos textos e imágenes violentas que hemos visto en los últimos días. Si bien muchas de las cosas están fuera de nuestro alcance, lo menos que podemos hacer como seres humanos es compartir y demostrar amor, siempre desde nuestro hogar.

Ha circulado en redes sociales una carta que escribió Bobby Wesson, un ciudadano de Alabama, Estados Unidos a su esposa, mientras ella dormía una siesta junto a su hijo. Su mujer, Rayena Wesson, es enfermera y trabaja en un hospital de Birmingham y él la admira por ser una fabulosa profesional y madre.

Bobby escribió su carta en su cuenta personal de Facebook e inmediatamente cientos de personas la compartieron, pues son  unas palabras llenas de amor y admiración que llegan directamente al corazón. El amor es capaz de mover masas y este es un buen ejemplo de ello.?

Y es que quienes ejercen la enfermería, merecen un reconocimiento aparte por su gran entrega incondicional, por esa vocación y espíritu de servicio, pero sobre todo por el gran amor con el que llevan a cabo su trabajo.

No olvidemos además, elevar a diario una oración para que la paz regrese a nuestro mundo, a nuestro país, a nuestros hogares. Demostrando y compartiendo amor es ese pequeño granito de arena que podemos aportar cada uno de nosotros, tal como lo hizo Bobby e su carta hacia su esposa. Que la disfruten.
                                          ANA

“Esta es mi esposa mientras duerme una siesta. En una hora, ella se despertará, se pondrá su uniforme y se preparará para ir a trabajar. Preparará y comprobará meticulosamente las herramientas y elementos que necesita para realizar su trabajo. Se maquillará y peinará rápidamente. Ella se quejará porque se ve horrible pero yo estaré totalmente en desacuerdo y le prepararé una taza de café.

Ella irá a sentarse en el sofá con las piernas cruzadas y tratará de tomarse el café mientras juega feliz con mi hijo que no la deja ni un minuto sola. De vez en cuando, ella me mirará fijamente de manera inexpresiva mientras hablamos, como si se estuviera preparando silenciosamente para el próximo turno, aunque ella cree que yo no me doy cuenta. Después besará al bebé, me besará a mí y se irá para cuidar a personas que están teniendo el peor día de sus vidas.

Accidentes de coche, heridas por armas de fuego, explosiones, quemaduras y roturas. Profesionales, pobres, pastores, adictos, prostitutas, madres, padres, hijos y familias. No importa quién eres ni lo que te sucedió. Ella cuidará de ti. Ella volverá a casa 14 horas más tarde, se quitará los zapatos con los que ha caminado por sangre, bilis, lágrimas y fuego del dolor de pies y los dejará afuera.

A veces no querrá hablar de eso. A veces no puede esperar a hablarlo. A veces se reirá hasta que llora y a veces ella sólo llorará, pero independientemente de esas a veces, ella estará a tiempo para su próximo turno. Mi esposa es una enfermera. Mi esposa es una heroína”.