Un gran dinosaurio
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Un gran dinosaurio
En estos días han comenzado a publicarse las listas a lo mejor del cine del 2015, entre ellas las de Cahiers Du Cinema de Francia y el National Board of Review de Estados Unidos.
En esta última a algunos sorprendió, a otros no tanto, que la mejor película del año fuera “Mad Max: Furia en el Camino”, de George Miller, aunque en lo que respecta a la mejor película animada del 2015 el honor recayó en la producción también veraniega de Pixar, “Intensa Mente”, con lo cual sigue imponiendo su prestigio en el género justo a 20 años del estreno de su primera producción “Toy Story”, que actualmente se encuentra en la gestación de la cuarta entrega de la serie.
Pero en lo que llega esa anticipada secuela, y justo para la temporada de fiestas navideñas, los mismos estudios asociados desde hace dos décadas a Disney ofrecen un regalo adicional a las familias cinéfilas del mundo, de hecho es el primer año en que estrenan dos de sus producciones, y esta tuvo su estreno el fin de semana pasado que coincidió con el festejo del Día de Gracias en la Unión Americana teniendo su exhibición simultánea con nuestra ciudad.
Nos referimos a “Un gran dinosaurio”, cuyo mayor pecado (si es que lo podemos considerar eso) es precisamente que se estrenó el mismo año que “Intensa mente” porque es una digna heredera de clásicos contemporáneos de Disney que incluyen desde “El Rey León” hasta “Wall-E” … por aquello de que gran parte de la historia se desarrolla con un muy limitado número de diálogos.
Y es que “Un gran dinosaurio” tiene desde su inicio una gran premisa: ¿Qué pasaría si el meteorito que según la ciencia acabó con la vida de los dinosaurios sobre el planeta en lugar de chocar con él pasara de largo? Basándose en eso, su director y guionista Peter Sohn nos acerca a la vida de una familia de apatosaurios, una pareja de adultos y tres hijos, quienes muy a la manera en que evolucionó el hombre, han desarrollado una comunidad en un entorno natural en donde viven principalmente de cultivos de maíz y de manera pacífica frente a otras especies animales.
Esto hasta que un niño cavernícola al que conoceremos como Spot comienza a la manera de un animal salvaje a despojarlos de sus cosechas, y al ser descubierto por el patriarca de la familia, le impone a su hijo menor, Arlo, la consigna de capturarlo, para así enfrentar sus miedos y descubrir de lo que puede ser capaz iniciando un viaje que cambiará la vida del pequeño dinosaurio para siempre.
“Un gran dinosaurio” es una película que cumple en su totalidad con los objetivos de entretener y sorprender como obra artística, puesto que además de la premisa inicial sobre los dinosaurios, tiene como consecuente las consecuencias de lo que esa convivencia entre dinosaurios y humanos conseguiría, cambiando los roles en el sentido de que ahora el niño cavernícola por estar en una etapa más cercana a la del simio lo más que elabora para comunicarse son aullidos y ruidos, lo que lo asemeja más a una mascota que como muchas en nuestra aldea global están a merced de depredadores y seres mal intencionados de no ser protegidas por una especie superior.
En ese sentido “Un gran dinosaurio” truinfa totalmente en su propuesta, y es por ello un gran regalo anticipado de Navidad, a su vez, para todos los miembros de la familia.