Un breve descanso muy cansado

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Un breve descanso muy cansado

Qué es el cansancio sino un eco de dimensiones funestas que nos cuesta tanto (porque, en efecto, cuesta) y se convierte en penitencia: bulto, peso muerto, piedra de Sísifo, ancla… 

1. Para muchos la vara con la que se mide el cansancio físico son las noches en vela. No importa si son voluntarias o forzadas, siempre hay un antes y un después de cuando las horas posteriores a las madrugadas en vigía comienzan a volverse insoportables. Desvelarse es un acto cuya mitificación sólo es superada en los últimos siglos por la adoración a la cafeína, sustancia que es, al mismo tiempo, una aliada de los trasnochadores. “I can’t go to sleep, I can’t shut my eyes…”, dice el verso de Wu-Tang Clan. Siempre he sido malo para dormir, es algo que he aceptado como parte de mi existencia y que probablemente será una constante hasta el final de mis días. Por alguna razón me imagino como un insomne moribundo. 

2. “Cigarettes and coffee, man, that’s a combination”, dice Iggy Pop en Coffee and Cigarettes. Yo soy un exiliado de la nicotina y cuando fumaba no acostumbraba beber café; me hacía sentir mal y no me agradaba precisamente su sabor. Quizás es que, por muchos años, el único café que llegué a tomar (en las raras ocasiones en las que bebía ese elixir de oficinistas)era malísimo. 

3. Cuando por fin dejé mi rutina de encender un camel apenas despertaba por las mañanas, fue que comencé mi idilio con aquellos establecimientos dignos de personas sin capacidad de tomar decisiones, según Tom Hanks en “You’ve Got Mail”. Así, mi vida en las primeras horas del día, se ha sintetizado de alguna manera en una corta cadena de elecciones que hago para tener una bebida caliente en mis manos. En mi caso, la formula es simple: americano, sin azúcar, con leche deslactosada o (si hay) bebida de soya. 

4. No hay nada peor que caerse de sueño y que nada, excepto dormir, sirva. Luego de una semana de festejos alusivos a mi cumpleaños mi cuerpo me cobra la factura y, sin embargo, no puedo dormir. La ansiedad del insomne es una isla, puedes describirla e ilustrarla para que que los demás se den una idea de lo que es y aún así jamás entenderán de qué carajos les estás hablando. ¿Has sentido que te mueres (literal) de sueño? En esos momentos quisiera enfrentarme a golpes con alguien como lo hace Edward Norton en The Fight Club, sólo que no creo tener tanta suerte como para albergar a un Tyler Durden en mi cabeza. 

5. Mi madre y algunas amigas me regalan infusiones a menudo para ayudarme a dormir. Me funcionan mejor unas cervezas. Lo malo es que unas cuantas cervezas no son sólo unas cuantas cervezas y terminan convirtiéndose en días de cruda y conecte sucesivos que concluyen en momentos penosos como el que ahora me aqueja. Es imposible ser un “24 Hour Party People” toda la vida, así que inevitablemente debo abrazar estos momentos y quedarme con los buenos recuerdos como si se trataran de un soundtrack inigualable que resonará en mi mente hasta que mi memoria se diluya.  

6. Finalmente, como si se tratara de una madeja de estambre y yo fuera un gato y no un humano con preocupaciones banales, persigo el hilo suelto del sueño que se me resiste. Puedo quedar enredado o, para mi horror, puedo llegar a descubrir que esa bola está siendo jalada por un dios cruel que se divierte al verme correr tras ese extremo escurridizo. Personalmente –en caso de que mis sospechas sean ciertas- preferiría que los hilos de mi destino fueran jalados por alguien como Karen Eiffel, la escritora que atormenta a Harold Crick en Stranger Than Fiction. ¿Estará por ahí una Ana Pascal esperándome acaso? Soñar no cuesta.