Usted está aquí
Trucos de emergencia para que empieces a ahorrar. ¡Comienza ya!
Se estima que la mayoría de las personas necesitarán cerca del 70% de sus ingresos laborales para poder subsistir una vez que se retiran.
Sin embargo, los países están cada vez menos preparados para afrontar ese gasto. De hecho, el Foro Económico Mundial advirtió que las ocho economías más grandes del planeta acumularán un déficit de 400 billones de dólares para pensiones en los próximos 30 años.
Esa cifra es equivalente a multiplicar por cinco el valor de todas las bolsas de valores del mundo sumadas.
Y las noticias sobre los fondos de pensiones de los países en desarrollo, tampoco son halagüeñas.
Es decir, que muchos de nosotros podríamos tener que vivir de lo que ahorremos de manera particular.
Para ayudarte a encarar esta difícil tarea, el programa de la BBC Business Daily consultó al famoso experto en economía conductual Dan Ariely, profesor de Duke University, en Estados Unidos.
Ariely que acaba de publicar el libro Small change: money mishaps and how to avoid them (Cambio chico: percances monetarios y cómo evitarlos) se ha dedicado a estudiar algunos trucos sencillos que podemos usar para incentivarnos a ahorrar.
Es lo que veremos enseguida.
Somos malos en esto
Para empezar, el experto explicó por qué a muchos de nosotros nos cuesta tanto ahorrar.
“Uno de los principales desafíos de la economía conductual es que el medio ambiente importa. No actuamos simplemente en base a nuestras preferencias, sino que la decisión tiene que ver con aquello que nos rodea”, señaló.
“El problema es que estamos rodeados de negocios, entidades y actividades que nos incitan a gastar.
“Pero ¿a cuántos de los que nos rodean les importa nuestro bienestar en el largo plazo? A muy pocos, por no decir a ninguno”, señala Ariely.
Para el experto es importante darse cuenta de que “no son muchas las entidades que están de nuestro lado” cuando nos proponemos ahorrar. Por el contrario, la mayoría quiere nuestro “dinero, nuestro tiempo e incluso nuestra atención”.
“Ellos quieren ingresos continuos, no que te vaya bien en el largo plazo”, señala.
Por eso, una clave para empezar a ahorrar es darse cuenta de que “el mundo está diseñado para tratar de quitarnos algo”.
Tentación asesina
El economista advierte que vivir en un mundo de tentaciones no solo conspira contra nuestros esfuerzos por ahorrar sino que incluso nos está llevando a una muerte más temprana.
Eso concluyó un estudio realizado en Estados Unidos que analizó las causas de muerte, y más concretamente, las probabilidades que tenemos de acelerar nuestro final como consecuencia de nuestras propias acciones.
El estudio encontró que las tentaciones a nuestra disposición tienen efectos negativos sobre nuestra salud. “Y que las probabilidades de acelerar nuestro final, que hasta hace poco eran del 10% ahora son del 43%”.
¿A qué se debe ese aumento tan drástico? A la obesidad, a la diabetes, al tabaquismo, al consumo de alcohol, a la velocidad que manejamos nuestros vehículos automotores y al uso del celular mientras conduces... Todas ellas son tentaciones que nos están matando”, señala Ariely.
Pero a pesar de que nuestras elecciones nos hacen cada vez más daño, también es cierto que cada vez vivimos más, gracias en gran parte a los avances médicos.
Por eso otro factor que debemos tener en cuenta para empezar a ahorrar es ‘el aumento de la esperanza de vida’.
“Si todos muriésemos a los 65 años (la edad del retiro), la vida sería más sencilla”, reconoce Ariely. Pero muchos vivimos hasta los 80, o más.
En otras palabras, muchos de nosotros viviremos por décadas tras retirarnos, por eso los sistemas de jubilación ya no dan abasto. De hecho, la esperanza de vida aumenta a una velocidad inesperada.
Eso significa que trabajamos 30 o 40 años y luego debemos subsistir otros 20 años, o más.
En teoría, eso debería llevarnos a ahorrar cerca de medio año para nuestro retiro, por cada año trabajado.
El experimento de Kibera
Ariely se refirió a tres técnicas de ahorro que se pusieron a prueba en la zona más pobre de Kenia, llamada Kibera.
Su equipo de trabajo se asoció con M-Pesa, un servicio de telefonía móvil que permite realizar transferencias de dinero de manera muy sencilla.
Juntos, Ariely y M-Pesa, pusieron en práctica un sistema de ahorro para que los habitantes de Kibera pudieran depositar una pequeña suma de dinero diariamente.
Para ello, el grupo asociado diseñó tres formas de hacerlo:
1. Depósito fácil, retiro difícil
Diseñaron el sistema de forma tal que depositar dinero fuera fácil, pero que retirarlo, fuera muy complicado.
Las personas podían hacer transferencias diarias al banco con solo un par de clics en su celular, pero para poder retirar el dinero tenían que tomar un autobús hasta la ciudad e ir al banco en persona, algo que podía tomar hasta cuatro horas.
2. Depósito fácil, retiro difícil + recordatorio
El segundo sistema fue como el anterior pero además el banco enviaba un recordatorio semanal incentivando a hacer depósitos.
3. Depósito fácil, retiro difícil + recordatorio personal
Se volvió a aplicar el mismo sistema pero esta vez el recordatorio venía no del banco sino de los hijos del potencial ahorrista, que le incitaban a hacer un depósito pensando en ellos y su futuro.
¿Cuál de estas ideas fue la más exitosa? La tercera.
“Los hijos nos hacen ser más realistas. Ellos fueron un factor clave en las campañas antitabaco y en la promoción del cinturón de seguridad, por ejemplo”, resalta Ariely.
Pero además, la última opción tiene una ventaja: ofrece una recompensa.
“Cuando depositas dinero en una cuenta de horros no recibes ningún comentario positivo, pero cuando le das algo a tus hijos ellos te lo agradecen”.
El truco de la tarjeta prepagada
Otra técnica de ahorro que recomienda Ariely es la de tener un presupuesto asignado semanalmente para gastos discrecionales.
La idea es empezar a usar lo presupuestado los días lunes, ya que si se empieza los viernes es altamente probable que gastemos de más durante el fin de semana y nos quedemos sin fondos para el resto de la semana.
La segunda clave —y quizás la más importante— es que para pagar todos esos gastos discrecionales usemos una tarjeta de débito con gastos limitados.
Una tarjeta de débito con un presupuesto limitado es la herramienta más útil para evitar caer en excesos, dice el experto.
Es decir, una tarjeta a la que se le ingresan los fondos presupuestados y que podemos utilizar solamente hasta agotar ese dinero.