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TPP: Un mercado de 800 millones de personas y algunos riesgos
México, D.F..- El acceso preferencial a un mercado de 800 millones de personas es el plato más apetitoso puesto sobre la mesa para los 12 países del acuerdo transpacífico (TPP), que tiene entre los convidados sólo a tres países latinoamericanos: México, Chile y Perú.
Las puertas de buena parte del Pacífico se abren para los socios del pacto, liderado por potencias como Estados Unidos y Japón. Pero si bien los gobiernos involucrados celebraron el "histórico" acuerdo -del cual China no forma parte- también hay sectores que alertan sobre los riesgos.
Asuntos como la propiedad intelectual, patentes de medicinas y la posibilidad de que empresas demanden a los Estados cuando sientan perjudicados sus intereses, así como menores requisitos en las reglas de origen en la industria automotriz, un sector muy importante para México, son los que generan inquietudes.
Por ahora no se conocen los detalles del acuerdo anunciado hoy, después de cinco años de negociaciones bajo gran reserva y entre reclamos de mayor transparencia por parte de organizaciones de la sociedad civil.
"En América Latina, Chile, Perú y México, a nivel oficial hay una posición de mucho optimismo. Ninguno de los tres gobiernos creo que hablará públicamente sobre los grandes peligros", dijo a dpa Ulises Granados, coordinador del programa de estudios Asia-Pacífico del Instituto Tecnológico Autónomo de México.
"Desde que inició este maratón de negociación había dos grandes rubros sensibles: propiedad intelectual y fármacos, más la relación de inversionistas con el Estado. Existe un capítulo que se filtró hace tiempo donde se estipulaba la posibilidad de que un inversionista pueda demandar al gobierno de otro Estado. Esto es muy delicado", señaló.
Para la economista colombiana Alicia Puyana, doctora por la Universidad de Oxford y académica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en México, es muy difícil pronosticar cuáles serán los efectos del TPP porque no se conoce todavía los detalles. "Se negoció con mucho secreto", dijo.
Sin embargo, estudios sobre distribución de beneficios estiman que "por el lado de la liberalización comercial no es mucho, porque ya prácticamente todos los países tienen unos aranceles sumamente bajos", agregó.
De hecho, Chile y México figuran entre los países del mundo con mayor número de tratados de libre comercio con otras naciones. En el caso de Chile, ya tenía acuerdos con todos los países del TPP.
Para la industria automotriz mexicana, que exporta mayormente a Estados Unidos, un tema clave es si se van a rebajar los requisitos de origen en importaciones desde otros países. "El sector está realmente preocupado", señaló Granados.
Durante las negociaciones del acuerdo, productores de acero de México, Estados Unidos y Canadá pidieron que el TPP no otorgara ventajas a productores cuya principal cadena de suministro estuviera fuera de la región del TPP, por ejemplo en lo referente a autopartes.
Para Puyana, sin embargo, todo indica que "los efectos más importantes van a ser en propiedad intelectual, en patentes y, por sectores, en agricultura, donde ganaría algo Estados Unidos, pero los países que compiten con Estados Unidos en el sector agrícola se van a perjudicar".
"En medicinas, por la extensión de la vida de las patentes de las grandes farmacéuticas, puede ser que los sistemas de salud se perjudiquen porque no pueden generar o no pueden comprar genéricos, o las patentes van a durar más".
México, Chile y Perú, que junto con Colombia ya eran socios dentro de la Alianza del Pacífico, se han convertido en los mayores defensores del libre comercio en América Latina, frente a países más proteccionistas como Brasil o Argentina.
Países como Guatemala y Nicaragua ven con preocupación los efectos negativos que podría tener el acuerdo para su industria maquiladora.
Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y Confección, consideró que el TPP podría restarle atractivo a las empresas locales frente a mercados pujantes como el de Vietnam. Esto hace que el TPP sea visto como "una amenaza" especialmente para las empresas de la rama textil-vestuario.
Hace dos años, antes de ser funcionario, el actual ministro de Agricultura de Chile, Carlos Furche, analizó las implicaciones del acuerdo en un documento titulado "Chile y las negociaciones del TPP: análisis del impacto económico y político".
Furche consideró que, más allá de lo comercial o los temas de propiedad intelectual e inversiones, el acuerdo podía tener consecuencias "políticas y estratégicas" con relación a China, un importante socio comercial de Chile, al igual que Estados Unidos.
"No se trata de una iniciativa políticamente neutral", señaló. "La incorporación al TPP supone sumarse a una estrategia más global de contención y balance de la influencia de China en la región asiática impulsada por Estados Unidos", consideró.
EU quiere evitar que China imponga reglas de economía mundial
La firma en Atlanta del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en ingles) entre Estados Unidos y otros 11 países - incluídos México, Chile y Perú - supone no sólo un triunfo económico sino también geopolítico para el presidente Barack Obama.
Además de Estados Unidos, México, Chile y Perú, también han firmado este acuerdo comercial Australia, Brunei, Japón, Canadá, Malaisia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, tras cinco años de negociaciones.
Juntos representan el 40 por ciento de la economía mundial, el 30 por ciento de las exportaciones globales y el 25 por ciento de las importaciones. Y abarcan a 800 millones de consumidores, el doble que la Unión Europea.
El acuerdo no sólo crea la mayor zona económica del mundo, sino que logra el objetivo de Obama de aumentar la influencia de Estados Unidos en Asia y contrarrestar al mismo tiempo el peso de China.
Washington no está dispuesto a que sea China quien imponga las reglas de la economía mundial, sino que quiere asegurarse de que las reglas del juego sean claras y transparentes para que Estados Unidos y el resto de países del TPP puedan competir y no estén en desventaja.
El acuerdo "refleja los valores de Estados Unidos y da a nuestros trabajadores una oportunidad para lograr el éxito que merecen", dijo Obama. "Cuando más del 95 por ciento de nuestros potenciales consumidores vive fuera de nuestras fronteras, no podemos dejar que China escriba las reglas de la economía mundial", señaló el presidente estadounidense.
"Nosotros deberíamos fijar esas reglas, abrir nuevos mercados a los productos estadounidenses mientras establecemos estándares altos para proteger a nuestros trabajadores y preservamos nuestro medio ambiente", añadió Obama.
Según algunos expertos, un fracaso de las negociaciones hubiera tenido consecuencias negativas para el liderazgo de Estados Unidos en la región, para la promoción de reformas del mercado en economías emergentes y para el futuro de la agenda comercial.
"Simbólicamente es un gran paso porque muestra que todavía es posible alcanzar acuerdos comerciales de gran envergadura", dijo a dpa Juan Carlos Hidalgo, experto del Instituto Cato, quien considera, sin embargo, que en la práctica el acuerdo va tener "un alcance muy limitado".
"Así como los opositores de estos acuerdos le achacan todo tipo de males y plagas a la firma de estos tratados, tampoco podemos caer nosotros en lo contrario, en decir que estos acuerdos son una panacea o que va a venir a potenciar de una manera significativa las economías de los países latinoamericanos", explica Hidalgo.
El acuerdo tiene todavía que ser ratificado de forma individual por cada uno de los estados miembros.
El Congreso de Estados Unidos aprobó en junio una ley que le daba autoridad a Obama a negociar por la vía rápida acuerdos comerciales, que deben ser refrendados por el Congreso pero sin posibilidad de introducir enmiendas.
"Es más fácil para el presidente Obama vender este acuerdo al Congreso sin China", según Hildalgo.
Este experto recuerda que los más proteccionitas en Estados Unidos "han querido siempre presentar a China como un país que hace trampas: no sólo roba propiedad intelectual, sino que manipula su moneda, incurre en subsidios a sus empresas y no es una economía de mercado, por lo que no se le puede ofrecer las mismas garantías que a otros países que no hacen este tipo de prácticas".
Evan Ellis, experto en la relaciones entre China y América Latina del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry, considera que la firma del acuerdo es "un gran logro no sólo para Estados Unidos sino también para la region del Pacífico" al establecer un estado de derecho y reglas claras sobre competencia y propiedad intelectual.
Ellis cree, sin embargo, que en un futuro se debería incluir a China en una nueva versión del TPP. "China es un actor demasiado importante para quedarse fuera de esto. Pero como paso inicial un TPP sin China es mejor que no tener TPP", concluye Ellis.