Tijeras y Tarifas
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Tijeras y Tarifas
Tijeras son también las gráficas donde se entrecruzan dos líneas en dos ejes de coordenadas. La tijera que veremos pronto contiene el cruce entre el castigo que tiene pendiente el Bronco y las tarifas de transporte que el Bronco ha estado posponiendo. ¿Esta tijera mochará la cabeza al Gobernador?
Tenemos meses, por no decir años, de que las empresas de transporte empezaron a operar con números rojos, unas más, otras menos. Las deudas de las prestadoras de este servicio público crecen y crecen. Los proveedores también están sufriendo porque no reciben los pagos prometidos por los equipos entregados.
El gobierno del Estado y su Agencia Estatal de Transporte están totalmente sobrepasados por el problema. Que si subsidian el diesel, que si los empresarios reparten bonos especiales o se crea una súper empresa estatal. Todas las propuestas buscan ganar tiempo. Se hacen para diferir el golpe al bolsillo de los regios que algunos llaman el inevitable tarifazo.
Estudios van y estudios vienen, pero no hay manera de apretar la tuerca redonda en un tornillo cuadrado. Se baja el cero y no contiene. Entre más tiempo pasa, más crece el déficit y más grande tiene que ser el aumento para tapar el pozo.
Hace tiempo, un aumento modesto a las tarifas podría haber detenido la hemorragia financiera. Se hubieran ido amortizando las deudas con el dinero de los usuarios. Pero ahora ni modo que le cobren al pueblo en retroactivo lo que no pagó todo el año pasado y el actual. Ese dinero ya se diluyó en los presupuestos familiares. La presión de la olla sigue creciendo.
Por otro lado, sigue rondando la deuda del Congreso del Estado con el desafuero y remoción del Bronco, sentenciado en forma definitiva e inapelable por haber dispuesto de recursos públicos en su loca carrera por llegar a la candidatura a la presidencia.
La tijera puede entonces ser la herramienta perfecta para matar dos pájaros con una sola pedrada. El escenario es este: el Bronco cede a la presión de los transportistas y la iniciativa privada. Procede a dar el visto bueno al aumento de tarifas que ya es impostergable. (No queremos arriesgar a que los proveedores vayan a embargar los camiones y la ciudad quede paralizada, ¿verdad?)
Autorizado el aumento, explota la protesta del público. No digo que llegue a la intensidad que estamos viendo en otros países hermanos de Latino-América. Pero tampoco podemos descartar una reacción en cadena que los marginados aprovechen para salir a reclamar mayor justicia social, y de pasada apropiarse de una TV de pantalla plana. El horno no está para bollos, ni el sartén para papitas.
El Bronco se quedó sin su brazo derecho, don Fernando Elizondo. La razón es clara, no se dejó ayudar. Acaban de anunciar que ya de plano borraron del presupuesto el puesto que Elizondo demandó como condición para cederle sus apoyos políticos. O sea, ¿quién tiene la culpa del desaguisado? Pues no Elizondo, sino El Bronco.
Yo creo que las tijeras van a cortar por lo sano, una vez que haya un responsable visible del tarifazo. O sea que habrá algo de maquiavelismo para coordinar la descarga de la ira. El aumento será traicionero y llegará a lo más profundo del bolsillo, enfocado en contra del hombre del caballo negro.
Lo ideal es que la tijera opere sincronizadamente. Si se adelante el aumento, pudiera no ser necesaria la remoción por parte del Congreso. El gobernador que se hizo loco con lo de las cobijas ya acumuló suficiente desprestigio como para que la ira del pueblo lo acobarde.
Él podría apostar a que no le pasará nada. Pensará que será fácil que protesten en la Macroplaza, pero que difícilmente darán con su rancho de Villa de García. Con lo que costarán los camiones esto puede ser lo que salve al Bronco de una Evo-manifestación en su casa. Y luego le queda el recurso de montarse en Tornado y dejar al pueblo mordiendo el polvo. Esa sería la última vez que sabríamos del descarrilado Gobernador.