Tigres, obligado a trascender más
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Tigres, obligado a trascender más
Tigres está en una etapa dulce y el contexto lo perfila para saciar su sed de trascender con un título internacional. Su oleaje competitivo actual lo orilla a buscar otros propósitos más “gordos” que lo catapulten al plano mundial.
La presente y la próxima Concachampions suponen ser dos atractivos escalones para capitalizar y enriquecer su historia. Tigres ya no puede conformarse con ajustar sólo su mira a campañas semestrales.
Es momento donde debe entender que una participación más activa y protagónica fuera del país abonará a su prestigio y grandeza. Lo ha comprobado en la reciente Copa Libertadores, donde ha explorado nuevas sensaciones y emociones que le han dado cierto brillo a su nombre.
Por lo tanto, ahora es cuando tiene que mantenerse en esas discusiones de altura. Tiene los recursos económicos y futbolísticos para hacerlo. Los títulos locales dan rótulo y florecen a los clubes, pero son los internacionales los que enaltecen.
La combinación de ambos proyecta a los equipos a un nivel de consideración y exigencia que los distancia de la mediocridad. Es alejarse de una zona de confort y asumir nuevas obligaciones como institución con una visión más extendida y amplificada.
Obligaciones como la que hoy están triturando la paciencia del Monterrey, un club que supo hasta hace poco probar el sabor de ser mundial y actualmente lo come la presión de querer regresar cuanto antes a la esfera internacional
Rayados no ha podido consolidar en los últimos años esa vena triunfalista que lo ha depositado en tres ediciones del Mundial de Clubes de manera consecutiva. Una seguidilla de logros irrepetible que, pese a la abstinencia de estos tiempos, lo condicionan a exigirse cada vez más.
Esa experiencia no la tiene Tigres y es lo que hoy necesita comprobar. Enfocarse de lleno a la recta final de la Concachampions debería ser una prioridad institucional. Si al técnico Ferretti no le cuadran los torneos ajenos a los domésticos, no puede privar al club y a su gente de la prosperidad.
Todo indica que Tigres apostará en 2016 a su primer título internacional. Trae la misma propulsión que en su momento tenía aquel Rayados de Vucetich y con mucho terreno fértil por delante.
Pero los procesos y la pureza productiva de los equipos no son eternos. Tigres aún tiene hilo en el carrete, cuando menos, hasta para un semestre más. La Concachampions es “su” meta principal en el corto plazo, por encima del potencial bicampeonato.
El efecto del reciente título debería ayudarle a ir por más. No tendrá mucho tiempo para recargar energías y habrá que ver qué tanto esto le puede afectar.
Lo que sí se ha cargado Tigres es de compromisos y de exigencias. Dominar la faceta emocional sin descuidar lo futbolístico es lo que ocupará para cumplir con sus próximas metas.
Ya necesitaba un baño de gloria para quitarse de encima el peso de las sucesivas frustraciones. Ahora, tiene el camino liberado para aspirar a cubrir otros pendientes.
Partiendo desde una plataforma mucho más firme y dándole otra vuelta de rosca al equipo con nuevos refuerzos, es de suponer que minimizará el grado de dificultad. También dependerá del nivel de las individualidades, su principal punto de apoyo.
Cuando aquel Rayados de Vucetich se cayó fue por una descompensación y relajamiento del equipo disparados por un cíclico y rutinario andar. Y más aún con Ferretti, Tigres no está eximido de ello si no encuentra nuevos estímulos en el cuadriculado modelo que mantengan vigente su hambre de conquistar.