A Tigres no le basta con clasificar
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A Tigres no le basta con clasificar
Tigres cerrará el año con la adrenalina que le dispara otra Liguilla. Hace un año estaba en las mismas condiciones, con la misma expectativa y sediento de un título. No le alcanzó. Se desmoronó en la Final ante el América.
Hoy el destino otra vez lo pone en carrera por la corona después de un año cargadísimo de partidos y de emociones fuertes. Apenas hace unos meses atrás concentró todas sus energías en la definición de la Copa Libertadores frente a River Plate, la segunda Final perdida en fila.
En el medio había quedado trunca la Liguilla del Clausura 2015 donde su condición de superlíder (29 puntos) no fue determinante para zurcir su camino hacia lo más alto del podio.
Esta vez se le atoró Santos en el primer escalón, a quien no le pudo ganar en ningún partido de la serie de Cuartos de Final.
Tigres hará ahora un nuevo intento por canjear productividad por gloria en un torneo donde ha cosechado más puntos (podría acabar con 30 unidades) que aplausos.
Ha tenido baches pronunciados, cierta dependencia a la puntería del francés Gignac y una ciclotimia que por momentos la pudo compensar con la contundencia. Sus hábitos no han cambiado, sí su índice de vulnerabilidad y predisposición.
La posesión del balón, por ejemplo, ya no es su herramienta distintiva para someter al adversario. Ya es más proclive a discutir el dominio territorial. Sigue siendo profundo por otras circunstancias, pero la falta de volumen le ha restado voracidad.
El equipo de Ferretti no ha perdido protagonismo en los últimos meses, pero se ha vuelto más impredecible en lo colectivo. Capaz de combinar varios humores futbolísticos dentro de un mismo partido, hoy Tigres ofrece garantías con un alcance que se redujo a corto plazo.
El calendario ha sido exigente con Tigres y lo ha hecho un equipo más dependiente del premio que de la fabricación para conseguirlo. Ha tenido una considerable fuga de gusto futbolístico, sus articulaciones no suponen estar tan lubricadas como antes y las individualidades son más preponderantes que el juego mismo.
Bajo estas condiciones ingresará a una Liguilla donde nuevamente la cuestión mental lo pondrá a prueba. Viene de una serie de fracasos, de intentos no consumados y habrá que ver hasta dónde le alcanza el fervor anímico y su nivel futbolístico para que esos tropiezos en continuado puedan ser revertidos sin tantos traumas.
Tigres quizás tenga la última oportunidad en esta breve etapa de traducir en éxitos sus buenas campañas. Nadie le puede discutir su elegancia estadística en el último año y medio, pero los ciclos no son eternos.
El desgaste, como la edad, no se puede ocultar, y Tigres ha acumulado muchas millas en los recientes meses y puede que el trajín, de alguna u otra manera le esté pasando factura, aunque sus efectos sean, por lo pronto, imperceptibles. Sus altibajos en esta parte final del semestre puede que estén relacionados a ese cúmulo de esfuerzo.
Sin embargo, hasta ahora ha sabido manejar su condición estructural en lo general, pese a tener abiertos varios frentes, y sin perder de vista el objetivo principal.
Pero nunca se sabe qué puede ocurrir en una Liguilla y mucho menos en un torneo como el actual que ha sido muy engañoso. Tigres sabe que no puede conformarse con participar de una postemporada más.
Tiene demasiadas cuentas pendientes que por las altas expectativas que siempre genera, le servirá de poco clasificar si no lo capitaliza y al final no logra festejar.