¿Tenemos que preocuparnos?

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¿Tenemos que preocuparnos?

En los últimos 10 días, en La Laguna se conoció de tres eventos relacionados con una privación ilegal de la libertad, “levantones”; no secuestros, porque según las autoridades al no solicitar un rescate no se puede clasificar como secuestro.

Primero fue el caso del magistrado del Tribunal Penal y Administrativo del Octavo Circuito con sede en Torreón, Jorge Wong Aceituno y siete personas más, quienes fueron privadas de la libertad en una ciclopista del municipio de Lerdo.

Después el “levantón” del empresario Emilio Murra Núñez el pasado domingo, cuando a las 2 de la tarde un comando armado lo privó de la libertad mientras comía en el restaurante El Golfito, sobre el bulevar Miguel Alemán en la colonia Las Rosas, en Gómez Palacio.

El pasado jueves, el dueño de la empresa “Transportes Zamora”, ubicada cerca de la Expo Gómez Palacio, fue privado de la libertad por cuatro sujetos armados que se lo llevaron junto con su camioneta de reciente modelo. Los delincuentes fueron perseguidos en otro vehículo por un hijo del afectado, que al mismo tiempo dio aviso a las autoridades.

Los tres casos sucedieron en La Laguna de Durango. En los tres casos fueron liberados en menos de 24 horas. Los tres casos no se contabilizan en la estadística de secuestros porque no se concretó el delito. ¿Pero tenemos que preocuparnos?

La respuesta tiene claroscuros.

En Durango en lo que va del año, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, no suma ninguna carpeta por el delito de secuestro, mientras que en Coahuila se contabilizan seis. En 2018, Coahuila registró 11 carpetas por secuestro y Durango seis. Aunque sabemos que el delito de secuestro es el de mayor cifra negra.

Sin embargo, no son sólo los secuestros o levantones. Del lado de Durango se tiene que sumar la agresión, hace unos días, a policías estatales de Durango en la zona serrana de El Mezquital. Once policías fueron emboscados por un grupo armado y mataron a dos elementos e hirieron a cuatro. Del lado de Coahuila, también desde hace semanas, se vienen dando agresiones a cuerpos policiacos en el centro y norte del estado. ¿Casualidad?

El gobernador de Durango, José Rosas Aispuro Torres, informó que en la zona se tiene ubicada la presencia de dos grupos. “Un grupo que se escindió y creemos pueden ser los responsables”, expuso el mandatario estatal. En Coahuila el discurso es que grupos criminales “buscan ingresar al estado”. De un lado, Durango, se reconoce la presencia de grupos, pero en Coahuila no. Se cree que se está limpio, cuando se sabe no es así.

Los “levantones” ocurrieron del lado de Durango, pero La Laguna de Coahuila no puede eximirse de dichos delito de alto impacto. Además, del lado de Torreón, el lunes se reportó el hallazgo de un cuerpo envuelto en una cobija en el ejido

La Concha. El viernes anterior, un individuo fue hallado torturado y semidesnudo; se informó después que fue acribillado a balazos en la colonia Jacobo Meyer de Torreón, cerca de donde elementos policiacos mantenía un punto de vigilancia.

AL TIRO

Prácticamente los eventos de privación de la libertad se dan en el marco de la llegada de los elementos de la Guardia Nacional: 700 uniformados para Durango y mil 350 para Coahuila.

La necesidad de coordinación, esa palabra tan pronunciada en temas de seguridad, es más necesaria que nunca. La necesidad de certeza en materia de seguridad se da en un entorno en la que no hay ciento por ciento de certeza en la nueva Guardia Nacional. De allí la importancia de que en la región se mantenga el Mando Especial al frente de las actividades de coordinación entre las autoridades de los diferentes órdenes de Gobierno. De lo contrario, esto se convertiría en una pachanga.

¿Una buena señal? Las autoridades tanto de Coahuila como de Durango dieron la cara y mencionaron que los dos estados se encuentran trabajando juntos bajo la cabeza de la Unidad Antisecuestro. Ambos fiscales se fajaron y aceptaron los hechos, mientras que los dos gobernadores, Miguel Riquelme y José Rosas Aispuro, de Coahuila y Durango, respectivamente, salieron a dar la cara y a decir que se trabaja de manera coordinada para esclarecer los hechos.

Es decir, como otras veces, no se echaron la bolita. Al tiempo.