Siria, Venezuela: Geopolítica y Geoeconomía

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Siria, Venezuela: Geopolítica y Geoeconomía

Falsa y contradictoria la ya pasada perspectiva de que, después de la desintegración de la URSS y los países socialistas de Europa oriental en 1992, el poderío económico, político y militar de los países desarrollados occidentales se posicionaría como “el fin de la historia”. No fue así y hoy se demuestra lo contrario.

Porque paralelamente, en competencia capitalista –reducción de costos, productividad, distribución a gran escala-  otras economías emergieron en esos mismos tiempos de ascenso y descenso del ciclo mundial del capitalismo (80 y 90 del siglo pasado): Rusia, India  y China, cuyo PIB representa el 1.8, 3.2 y 15.3% respectivamente del total mundial. 

Ahora posicionadas también militarmente.

Por otra parte, el frenesí financiero e hipotecario sin reglas claras que se desarrolló en EU en la última década del Siglo 20 y principios del actual, generó la crisis económica global de la cual aún se padecen los estragos.

Con aciertos y errores en América Latina se iniciaron procesos de reconversión política y social que superaran los efectos negativos del modelo económico neoliberal y sus resultados naturales de desigualdad.

Este desarrollo de la historia reciente obligó a EU y la Unión Europea a reposicionarse geoestratégicamente, sobre todo a través del control del petróleo como recurso natural estratégico –entre otros- en las regiones del mundo. 

La “primavera árabe” a partir de 2010 en países del norte de África  (Túnez, Libia, Egipto y Argelia) se desarrolló por demandas de libertades políticas –que no económicas-. Sin embargo, ahora se observa el interés de occidente en los yacimientos petroleros, por ejemplo las empresas europeas que hoy controlan el hidrocarburo en Libia, país que después de esa “primavera” está en deplorables niveles de pugnas tribales. Aparte estos movimientos políticos lograron la casi desintegración de la Unión de Países Africanos.

La guerra civil que inició en 2011 en Siria debe verse en el contexto del reposicionamiento geopolítico de EU y la Unión Europea frente a rusos y chinos. Rusia es sólido aliado del régimen de Bashar el Ashad, con una base naval en el puerto de Tartur en el Mediterráneo y con records geoestratégicos importantes: tercer lugar de países productores de petróleo y segundo productor de gas (primero en reservas, abastece a Europa oriental y parte de la occidental); segundo en reservas de carbón; quinto productor de trigo; en arsenal atómico varia con EU en primero o segundo lugar; segundo productor de armas, entre otras.

Los opositores y mercenarios armados en Siria, inclusive los terroristas extremistas, son abastecidos militarmente por occidente, para contener la influencia de Rusia en el conflictivo medio oriente. El asunto es que el presidente El Assad sigue en el poder.

El bombardeo con armas químicas en la ciudad norteña Khan Sheikhoun el 6 de abril pasado, fue la excusa para que, un día después, EU bombardeara la base aérea en Shairat, acusando  al régimen de “asesinar a su propio pueblo”. El Gobierno sirio niega la autoría y la ONU afirma que los opositores posiblemente posean armas químicas.

Influenciado por los militares radicales de derecha, la delicada decisión de Trump fue precisamente cuando el presidente chino, Xi Jinping, realizaba una visita de Estado al país norteamericano, como una afrenta al principal aliado de Vladimir Putin en materia económica, política y militar. Además los radicales gringos juegan en el filo nuclear con amenazas a Corea del Norte, cercano aliado de China.

En esta dinámica, el desaseado avance de la derecha latinoamericana proclive a EU es parte de la geoestrategia económica de intervención. Como país petrolero, los graves problemas provocados en Venezuela, también por errores del gobierno del presidente Nicolás Maduro, deben observarse contextualmente. En línea franca al plan estadounidense, México –ya privatizado su petróleo- y otros países sumisos apoyan la estrategia presionando diplomáticamente al gobierno del país sudamericano.

La trágica guerra civil en Siria se recrudecerá y se intensificará la intervención en América Latina. Con sus intereses, sin amigos, Estados Unidos amenaza al mundo.