Singular informe

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Singular informe

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra singular como el adjetivo que se refiere a lo raro, extraordinario o incluso único en su especie. Mientras los espacios noticiosos, las páginas de los periódicos y las columnas de opinión se llenan con la muerte del último gran líder comunista, el polémico Fidel Castro Ruz, yo prefiero en esta ocasión ocupar la hoja en blanco para referirme a lo que está sucediendo en Coahuila justo en el momento en el que mi mamá lee este artículo: el Quinto Informe de Resultados del Gobierno Estatal. Seguramente muchos y muy variados logros y retos habrá de comentar el primer Mandatario al cumplir la obligación de presentar un balance sobre el estado que guarda la administración pública. Sin embargo, desde hace unos años la forma de rendir el informe por parte del Gobernador de Coahuila llama la atención de propios y extraños. Sin duda alguna, el formato con el que se lleva a cabo esta práctica es totalmente singular. En ningún otro Estado de la República el Gobernador o Gobernadora tiene la obligación de comparecer personalmente ante las y los diputados del Congreso local a rendir su informe, obligación que por cierto es indelegable en nuestra entidad, tampoco de permanecer en el recinto mientras que los representantes de cada uno de los partidos políticos hacen sus posicionamientos respecto a lo informado, ni mucho menos someterse a un debate sin límite de tiempo con legisladores de todos los partidos políticos, respondiendo tantas preguntas e inquietudes como les alcance el aliento y las ideas.

Este informe ni Obama lo tiene, parafraseando al eterno candidato de apellido López.

Otro aspecto que ha llamado poderosamente la atención es la duración del acto en el que el Ejecutivo informa a los coahuilenses. Mientras que el discurso más largo del que se tenga memoria, pronunciado con motivo de un informe de Gobierno fue el de Abelardo L. Rodríguez en su calidad de presidente interino de México, con siete horas y 35 minutos de duración, los informes de Rubén Moreira han durado en promedio 10 horas (mensaje, posicionamientos y debate incluido).

Pero más allá del tiempo en el que se desarrollen, los informes del Gobernador de Coahuila durante la presente administración se han caracterizado por el debate de ideas. Las y los legisladores durante los cuatro años anteriores han mostrado una consistente madurez política. En un ambiente de total respeto se ha profundizado sobre los grandes temas que interesan a las y los coahuilenses. En ningún momento los ánimos se han desbordado. Las inquietudes han encontrado eco en las preguntas de los representantes ciudadanos, y a toda pregunta ha correspondido una respuesta por parte del titular del Ejecutivo. Este debate republicano, austero y único en su tipo debe ser motivo de orgullo para los coahuilenses con independencia de las filiaciones políticas; incluso debe causarlo a aquéllos que se declaran apartidistas (si es que todavía queda alguno por ahí).

Fue el mismo Rubén Moreira quien en mayo del 2012 envío al Congreso de Coahuila la iniciativa para reformar la Constitución estatal, autoimponiéndose así la obligación de comparecer en forma personal para debatir ilimitadamente con las y los diputados con motivo de su Informe de Gobierno.

Aquí en confianza lo comento: como todos los años, quien quiera “jalar agua para su molino” criticará el Informe de Gobierno en cuanto a contenido y formato; seguramente algunos dirán que se dijo poco y duró mucho. Habrá quien hará oídos sordos y se tapará los ojos ante lo que es evidente: la disminución sostenida de la violencia, la histórica generación de empleo para las y los coahuilenses, el aumento en la cobertura educativa con 230 nuevas preparatorias y ocho universidades politécnicas y tecnológicas, el crecimiento económico sin precedentes en nuestra entidad, la gran inversión en infraestructura de seguridad, carretera, de salud y deportiva, el alto desempeño en la mayoría de los indicadores de desarrollo. Algunos pocos se negarán una y otra vez a aceptar que Coahuila se ha transformado gracias al trabajo de todas y todos. Pero nadie, absolutamente nadie podrá afirmar que los coahuilenses no sabemos dialogar y llegar a las mejores conclusiones cuando del interés público se trata. Solía repetir Nelson Mandela: “todo parece imposible, hasta que se hace”.