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Saltillo y Torreón entre las 10 más competitivas de México
El estudio de la consultora incluye 102 zonas metropolitanas o ciudades, a las que ubicó en bloques con ranking de competitividad alto, medio o bajo.
Dentro del bloque alto, también se ubicó la zona metropolitana de Torreón, al ser ranqueada en el sitio 9.
Sin embargo, el estudio incluye a ciudades coahuilenses con baja competitividad: Monclova, en el lugar 62; Piedras Negras, en el 75 y Acuña, en el 90.
En el grupo alto del Índice de Competitividad de las Ciudades Mexicanas se incluyen 19 Zonas Metropolitanas y ciudades, cuyas calificaciones son iguales o mayores a 65.0 puntos.
Las primeras diez posiciones son las Zonas Metropolitanas de Valle de México, Monterrey, Querétaro, Guadalajara, Chihuahua, Puebla-Tlaxcala, Saltillo, Aguascalientes, Torreón y Mérida, en ese orden.
Estas ciudades se caracterizaron por factores como el alto nivel de desarrollo humano caracterizado por bajos niveles de pobreza urbana; importantes niveles de educación superior en su población, donde obtienen un puntaje promedio de 68.7 puntos, 19.0 puntos más que la media urbana nacional.
Alto nivel de emprendimiento, impulso a la calidad del empleo, importantes niveles de ahorro y financiamiento empresarial; acceso a la infraestructura básica, y a la de comunicaciones y transportes de calidad; y alta proporción de capital humano con educación media y superior
Por otra parte, este grupo de ciudades resulta reprobado en términos de Seguridad y Paz Social, ya que al ser grandes polos de desarrollo, también resultan altamente atractivas para el crimen.
En lo que respecta a Monclova, Piedras Negras y Acuña, catalogadas de baja competitividad, se consideró que en general tienen limitantes en su crecimiento económico; débiles mercados financieros e insuficiente acceso al financiamiento empresarial tanto de la banca comercial como de la banca de desarrollo.
También presentan rezagos en infraestructura de telecomunicaciones, tienen bajo acceso tecnológico e innovación, persiste una debilidad en el acceso y calidad de su educación en todos sus niveles, especialmente la superior; y una baja calidad del empleo debido a la persistencia de puestos de trabajo de baja generación de valor agregado y alta informalidad laboral.