Saltillo poco a poco se convierte en ciudad fantasma

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Saltillo poco a poco se convierte en ciudad fantasma

Crisis. Como consecuencia de la cuarentena decretada por el coronavirus, los comercios y restaurantes del primer cuadro se van quedando poco a poco solos; a las carnicerías y restaurantes del Mercado Juárez son contados los clientes que llegan. LUIS SALCE
El día de ayer ya no se vieron los ‘ríos’ de gente y autos por las principales calles de la ciudad

Aunque todavía los saltillenses salen en familia y grupos al Centro Histórico, ayer disminuyó la cantidad de clientes en mercados, restaurantes y vialidades más importantes de la zona comercial más activa de la ciudad.

Ya oficialmente sin clases y con el paro de algunas empresas, algunos comerciantes de la zona centro comentaron que desde este fin de semana cayeron sus ventas por la poca presencia de clientes. Y fue de esa misma manera como iniciaron una nueva jornada durante la contingencia sanitaria por el brote de coronavirus en México.

Cerrados. La Plaza de la Tecnología se vio sola la mayor parte del día.

Las principales recomendaciones para evitar el contagio y propagación del virus son: no salir a la calle, mantener una sana distancia de 1.5 metros entre las personas y lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón o utilizar gel antibacterial y desinfectantes.

Sin embargo, los saltillenses que ayer tuvieron que salir a la vía pública, ya sea de paseo, trabajo o compras necesarias, no respetaron la distancia dispuesta por las autoridades sanitarias como medida de prevención.

Prevención. Las calles que normalmente son las más transitadas, ayer se vieron solas.

Y es que en plazas públicas, pequeños establecimientos de comida, paradas de autobuses, en filas para entrar al banco u oficinas públicas, las personas se encontraban una muy cerca de la otra, no solo las familias o parejas o grupos de amigos.

Las calles que lucieron una afluencia normal fueron Victoria, Allende, Acuña, Pérez Treviño, el andador peatonal de Padre Flores; sin embargo, el resto del primer cuadro de la ciudad tenía escasa presencia de transeúntes.

Incluso era común encontrar comercios con poca gente o vacíos, tan solo el personal que ahí laboraba utilizando cubrebocas.

Aglomeraciones. Quienes acuden a los bancos no respetan las distancias.

Tampoco los restaurantes, para la hora de la comida, estuvieron muy visitados, lo que inquietó a los propietarios de los negocios, quienes optaron por ofrecer sus servicios de entregas a domicilio y para llevar.

Lo que permaneció invariable fue la presencia de adultos mayores en las bancas de las plazas, pese a que ésta es una de las recomendaciones más repetidas por los tres niveles de Gobierno: que las personas mayores de 60 años no salgan a la calle porque son un sector de la población con mayor vulnerabilidad contra el COVID-19.