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Saltillo: el suicidio a la sombra del sarape
Cuando la muerte llega disfrazada de accidente no queda opción más que resignarnos y transitar la senda del duelo psicológico que inminentemente hemos de experimentar. Sin embargo, ¿qué sucede cuando el deceso no es producto de terceros o circunstancias delictivas que tocan la puerta de nuestra estabilidad vital? Cuando no es por accidente, homicidio o situaciones similares, la muerte llega en una de sus peores versiones... el suicidio.
Datos y cifras según la OMS:
Cerca de 800 000 personas se suicidan cada año.
Por cada suicidio, hay muchas más tentativas de suicidio cada año. Entre la población en general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante.
El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años.
El 79% de todos los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos.
La ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son algunos de los métodos más comunes de suicidio en todo el mundo.
El suicidio es una de las condiciones prioritarias del Programa de acción para superar la brecha en salud mental establecido por la OMS en 2008, que proporciona orientación técnica basada en pruebas científicas con miras a ampliar la prestación de servicios y atención de problemas de salud mental, neurológicos y abuso de sustancias. En el Plan de acción sobre salud mental 2013-2020 los Estados Miembros de la OMS se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10% para 2020.
EL SUICIDIO Y MÉXICO
Cada hora y media una persona se quita la vida en nuestro país. De 2010 a 2017 ocurrieron casi 48 mil casos, de los cuales ocho de cada 10 fueron hombres (INEGI).
El suicidio sigue siendo un tema tabú entre la sociedad hoy día, muy a pesar de los máximos esfuerzos del sector público y el privado, las olas de muertes autoinfligidas siguen inundando los hogares de cientos de familias mexicanas; el asunto que quizá dificulte la solución, es que se trata de un monstruo con propiedades multicausales, por lo tanto, debe ser un tópico atacado desde varios puntos de vista y propuestas.
El deporte, la cultura, la ciencia y hasta la espiritualidad, juegan un fundamental papel en la ecuación de la búsqueda incansable de las respuestas a las preguntas: "¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar? ¿Quién tiene la culpa? ¿Cuándo acabará?".
El hecho de que el suicidio sea un tema multicausal, nos abre la puerta hacia ciertos factores que, muy probablemente, posea la cuestión; la depresión es uno de los principales desencadenadores.
Los síntomas de depresión abarcan:
Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces
Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño
Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
Cansancio y falta de energía
Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa
Dificultad para concentrarse
Movimientos lentos o rápidos
Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
Sentimientos de desesperanza y abandono
Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio
Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual
EL SUICIDIO Y COAHUILA
En Coahuila las cifras de autosacrificio han fluctuado siempre entre los parámetros desesperanzadores, siendo Torreón y Saltillo las ciudades con el mayor número de suicidios consumados e intentos fallidos.
Tan solo en lo que va del año 2019, en la región sureste del estado se han contado ya 45 suicidios por múltiples circunstancias y motivos que orillaron a las víctimas a la fatal decisión.
Según información del Boletín Epidemiológico, los casos de depresión continúan al alza, ya que durante el 2018 se registraron 307 coahuilenses que combaten este trastorno mental y en lo que va del año suman 438 casos.
El último caso de suicidio, que dio mucho de qué hablar en Saltillo, obedece al del joven José Luis Vanegas alumno de la Universidad Vizcaya, hallado sin vida en días pasados, en una vivienda en Lomas de Lourdes, después de haber sido reportado como desaparecido.
Ley publicada en el Periódico Oficial, el martes 9 de abril de 2019.
LEY DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO PARA EL ESTADO DE COAHUILA DE ZARAGOZA
EL C. MIGUEL ÁNGEL RIQUELME SOLÍS, GOBERNADOR CONSTITUCIONAL DEL ESTADO INDEPENDIENTE,
LIBRE Y SOBERANO DE COAHUILA DE ZARAGOZA, A SUS HABITANTES SABED:
QUE EL CONGRESO DEL ESTADO INDEPENDIENTE, LIBRE Y SOBERANO DE COAHUILA DE ZARAGOZA;
DECRETA:
NÚMERO 235.-
LEY DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO PARA EL ESTADO DE COAHUILA DE ZARAGOZA
TRATAMIENTO A PERSONAS CON TENDENCIAS SUICIDAS
Artículo 9º.- Sin menoscabo de su economía o dignidad, toda persona que presente conducta suicida, o bien, que
haya fallado en su intento de suicidarse, tiene derecho a recibir de manera inmediata atención médica profesional por
parte de personal calificado de la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado.
Artículo 10.- La Secretaría de Salud deberá contar con un equipo interdisciplinario que asegure el acompañamiento
del paciente durante su tratamiento, rehabilitación y reinserción social.
Artículo 11.- En el equipo de asistencia médica podrán participar miembros de la comunidad y familiares del paciente,
siempre y cuando estos coadyuven efectivamente en su rehabilitación y observen las recomendaciones y normas
establecidas para el caso por el personal médico y las propias instituciones del sector salud.
Artículo 12.- La Secretaría de Salud, en coordinación con sus diferentes jurisdicciones en la entidad y centros médicos,
se asegurará de que se cumpla correctamente el respectivo protocolo de atención al paciente con riesgo suicida o con
intento de suicidio, mismo que deberá contender la identificación de factores predisponentes, psicofísicos,
sociodemográficos y ambientales, a fin de poder definir con certeza las mejores estrategias de atención.
Artículo 13.- En el caso de tratarse del intento de suicidio de un niño, niña o adolescente, es obligación de la institución
médica que primero conozca del caso dar aviso del incidente a la Procuraduría de Niños, Niñas y la Familia (Pronnif),
en aras de salvaguardar sus derechos.
Artículo 14.- Todo personal involucrado en el tratamiento a pacientes con conducta suicida, está obligado a la
confidencialidad de la información en torno a estos casos, en apego a lo establecido por la Ley de Protección de Datos
Personales en Posesión de Sujetos Obligados.