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Agustín Jaime, ¿quién le manda ser tan hombre?
Por Armando Ríos / Moisés Rodríguez
Las notas resuenan en el diapasón de un acordeón y enseguida viene la historia trágica tantas veces escuchada.
Donde lo mataron
fue en una cantina,
donde lo velaron
fue en casa de Joaquina.
Y luego la mención que interesa.
Bonito Saltillo
no puedo negar,
murió Agustín Jaime
porque supo amar.
Y de inmediato le necesidad de conocer más. De saber cómo es que el Saltillo en que vivimos, aparece en una canción tradicional, y si lo que se cuenta pasó realmente.
Por lo pronto no hay una versión del corrido de Agustín Jaime, hay varias, cinco si nos ponemos estrictos, y también una tumba y familiares aún vivos…
Agustín Jaime no es ficticio, pero ¿y lo que se dice de él? Fue una conversación informal la que me regaló una punta de la madeja que es la historia del saltillense asesinado en 1933.
Una académica de la UAdeC me contó de su padre y del parentesco bastante lejano con la familia Jaime y me dio su teléfono.
Esa llamada me llevó de un inmueble a otro sin éxito, y luego a buscar un personaje, “El Güero Grande”, familiar cercano de los Jaime, que nunca apareció. El hilo encontrado resultó bastante corto.
Año treinta y tres
del mes de Noviembre,
cantaré un corrido
si bien les conviene.
A LA CAZA DE UN FANTASMA
La primera fuente dio escaso avance, pero en el listado de teléfonos apareció una veta y otro familiar, que vive a escasas cuadras de donde fue asesinado a traición el joven Agustín.
De ahí en adelante todo fue hilar fino los detalles, porque las fuentes son pródigas al hablar, pero reacias a que se les mencione.
Por lo pronto, las versiones discrepan, incluso en al año y mes del crimen. Mientras el corrido señala noviembre de 1933, familiares consultados aseguran que fue en diciembre del ’31. Al final queda como fecha más probable el 25 de diciembre de 1933.
La familia Jaime Aguilar vivía en el barrio del Topo Chico, en la esquina de Francisco Coss y Abasolo, frente al paso del ferrocarril.
Pertenecían a la clase media y se dedicaban a la crianza de borregos, puercos y caballos, así como a la siembra de maíz, frijol y otros cultivos, en sus tierras ubicadas en lo que ahora es la colonia República Oriente.
Bonito caballo
que Jaime montaba,
como era entendido
a señas le hablaba.
‘AGUSTÍN BAJABA, BAJABA A CABALLO’
Nacido el 23 de agosto de 1913, Agustín Jaime fue el quinto hijo de once (hay quien menciona 14) en una familia que formaron Agustín Jaime Sánchez y Dolores Aguilar.
Con su 1.87 metros y ojos claros, Agustín destacaba.
Muy joven consiguió un puesto en el Gobierno Municipal, su rutina diaria era ir de su casa a la calle de Bravo y Aldama a trabajar en la tesorería, donde escoltaba al cobrador.
Cobraban casa por casa dos monedas de oro de contribuciones a los saltillenses.
El dinero lo guardaban en costales que paseaban sobre un diablito que manejaba Agustín. Después regresaban a las oficinas y como en el corrido; Agustín tomaba su yegua y bajaba por la calle de Bravo, rumbo a su casa.
Era un tipo ordenado y de carácter fuerte, a su corta edad pudo domar a su compañera de vida, una joven yegua con la que paseaba por las calles del centro, y aunque no era novedad para la época tener una, Agustín pudo enseñarle algunos trucos con los que entretenía las muy casuales reuniones familiares.
Agustín bajaba,
bajaba a caballo
a ver a su chata
que estaba en río Bravo
AMOROSO Y PROTECTOR
Según familiares del famoso Agustín, era un muchacho confiable, generoso, honesto y además era el protector de las mujeres en la familia. Aurora, la más chica, una de las últimas hermanas en fallecer de los Jaime Aguilar, contaba que Agustín la llevaba a ella y a sus hermanas a los bailes y les permitía bailar únicamente dos piezas, mientras que él las veía sentado y después las regresaba hasta su casa por órdenes de doña Dolores, su mamá.
Aseguran algunos familiares del mítico Agustín, que no era el mujeriego y borracho que han cantado, que tampoco era una persona problemática ni parrandera.
Lo que derivó en su muerte fue que algunos de sus compañeros planeaban defraudar a la Tesorería, a lo que Agustín se habría opuesto.
Como sabía del plan, días después habría sido asesinado por un pistolero contratado ex profeso.
Palomita blanca
piquito dorado,
murió Agustín Jaime
por enamorado
‘QUIÉN LE MANDA SER TAN HOMBRE’
Fue el 24 de diciembre del año 1933 que vería a su familia reunida por última vez durante la acostada del Niño Dios, donde prepararon tamales y champurrado.
El día siguiente parecía ser como cualquier Navidad. Agustín pasó a saludar a su hermano mayor Juan Jaime, quien vivía cerca de sus padres y después de eso se encontró con su mejor amigo Natalio Dávila en la cantina “El Huizache”, donde trabajaba María García, la que según el corrido sería la amada de Agustín Jaime y por quien muriera, aunque la familia siempre ha defendido que no existía ninguna relación entre ellos.
“El Huizache” se encontraba en una de las esquinas de Múzquiz y Matamoros, Agustín entró a dar el típico saludo de fiestas decembrinas alrededor de las 13:00 horas y se retiró de la cantina, pero a siete pasos jalaron el gatillo y sonó el disparo que terminaría con su vida a los 20 años el 25 de diciembre de 1933 y lo convertiría en toda una leyenda.
Historia con carga trágica
La de Agustín fue una vida de tintes dramáticos.
• Metódico
Agustín se ponía su saco de rayas, pantalón de vestir, el auténtico sombrero de la foto y salía a trabajar a eso de las 07:00 horas.
• Variaciones
Las diversas versiones de la muerte de Agustín que se cuentan en los corridos no son ciertas del todo, ya que se modificaron por cuestiones estéticas y de rima.
• Lo trágico
Se dice que Eduardo, uno de los hermanos menores de Agustín Jaime, se encontraba cerca de donde mataron a Agustín y corrió a avisarle a Juan, el mayor de la familia.
Juan encontró afuera de “El Huizache” a Agustín, que en el último suspiro dio el nombre de su asesino: “Pedro Arredondo”.
Arredondo había sido enviado a matar a Agustín, para que no denunciara un supesto plan para robar la Tesorería. La versión más probable es que huyera a San Luis.
• El corrido
La primera versión se presume que es de Eligio Alvarado, amigo de Agustín y con el que se encontró en la cantina donde minutos después fue asesinado.
La más conocida es la de Eulalio González “Piporro”, quien logró una sátira perfecta del hecho.
• Versión alterna
Otra de las versiones del asesinato es que Pedro Arredondo fue el policía que se animó a cobrar la venganza de un militar de mayor rango, al que Agustín días antes avergonzó al desarmarlo porque se encontraba ahogado en alcohol y amenazando a clientes del “Huizache”.
• ¿Cuál Joaquina?
Fue el mismo 25 de diciembre que decidió velarse en casa de sus padres a Agustín y no en la de Joaquina, como dice el corrido.
En el cortejo, Rebeca, una de las hermanas, se acercó a Juan, el hermano mayor, para pedirle que buscara venganza, a lo cual se negó.
• Sed de venganza
Rebeca encabezó la caravana por Coss rumbo al panteón San Esteban, donde sepultaron a Agustín. Semanas después emprendió la búsqueda del asesino, dispuesta a matarlo, pero nunca lo encontró.
Homenaje entre acordes
No todos merecen ser personaje de corrido, debe tener empatía con el pueblo.
El corrido es un género musical en México que narra la historia de un personaje real y/o mítico. Estas composiciones épicas narran momentos importantes para rendir homenaje y demostrar respeto a una persona o un pueblo.
Exactitudes
Hay quienes cuestionan que sea de Saltillo, por las calles que menciona. Sin embargo el recorrido de Agustín y la ubicación de la comandancia son exactos. Estaba en Matamoros y Bravo, en pleno centro.