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Saltillense recuerda como vivió cerca la tragedia del 11 de septiembre
Saltillo, Coahuila.- La mañana del 11 de septiembre de 2001, el saltillense Jesús Del Río Tijerina de 26 años, despertó de un grito por su roomie que lo alarmaba sobre las imágenes transmitidas por televisión del World Trade Center en llamas, al mismo tiempo en que podía respirar el humo que provocó la explosión.
A pesar de los kilómetros de distancia que los separaban, el humo que generó la serie de ataques suicidas, presuntamente orquestados por el grupo Al Qaeda que azotaron el punto emblemático de la ciudad, podía verse desde su ventana.
Fue ese mismo verano, cuando Jesús tuvo la oportunidad de ir a Nueva York a tomar un curso y continuar sus estudios de inglés, durante su estancia visitó a los New York Yankees, vivió el famoso US Open de tenis o a los NY Giants, disfrutó de una noche en Broadway y el tour por el Empire State.
Incuso visitó las Torres Gemelas, las mismas que veía derrumbarse en televisión aquella mañana; siendo su primera reacción reportarse con su familia, hacerle saber a sus padres que se encontraba a salvo y regresaría a México con vida.
Al pasar los días, le fue imposible comunicarse con ellos de nuevo ante la interrupción de vías telefónicas, y permaneció dos meses más en Estados Unidos al cerrar el paso de cualquiera que deseara a travesar sus aeropuertos.
“Todo cambió, no había comunicación y se detuvo la actividad económica por un tiempo, veías sólo policías en las calles y eras inspeccionado cada que los uniformados sintiera una sospecha, recuerdo que eso sí me daba miedo sólo por tener rasgos mexicanos”, expresó el viajante.
Quien además fue testigo de amenazas, empujones o represalias en contra de las personas que vestían como árabes o iraquíes, incluso que tenía rasgos físicos de esa cultura, aunque afortunadamente nunca fue cuestionado por la autoridad en su paso por las calles ahora vacías.
Aunque durante ese tiempo respiró el miedo, una sensación de incertidumbre y terror colectivo que experimentaba la población ante otro posible ataque aéreo, explosión o posible guerra.
Aunque la apertura de la isla de Manhattan fue paulatina, recuerda, el mayor impacto que Jesús guarda en sus recuerdos es el vacío de las calles que días antes se encontraban repletas de turistas que provenían de todas partes del mundo.
“Días antes caminabas sin dirección porque había tanta gente que apenas podías pisar el suelo y tras el 11 de septiembre, pareciera que todas esas personas se hubieran esfumado”, comenta Jesús, por fortuna años después tuvo la oportunidad de ver esas avenidas inundadas de personas y respirar un mejor clima que con el que regresó a casa.
Este suceso marcó la vida de Jesús de forma positiva, como cree que los hechos de incertidumbre deben transformarse, pues aquella explosión doble forjó su carácter y fortaleza espiritual de una manera que otro acontecimiento no lo ha marcado.
“Después de eso, me he dedicado a valorar más a mis seres queridos, vivir la vida al cien por ciento y transmitir este mensaje a los más jóvenes, para que logren sus metas y sueños sin esperar que un hecho tan catastrófico los obligue a hacerlo”, aseguró el ahora encargado de Recursos Humanos en una empresa de Saltillo y dueño de una academia de Tochito a sus 45 años.