Riesgo en deuda federal

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Riesgo en deuda federal

De 2013 a la fecha la deuda externa creció en 44%, de 121.66 mmdd a 175.39 mmdd; mientras que la deuda interna creció 42%, de 3.8 bdp a 5.4 bdp


Malas cuentas de los recientes gobiernos federales respecto a la deuda interna y externa, que se ha incrementado sexenio tras sexenio y los resultados positivos de este endeudamiento simplemente no se han visto.

Según datos de la Secretaría de Hacienda, en el año 2000 el saldo de la deuda federal era de 2 billones 51 mil millones de pesos,  seis años después, con, Vicente Fox,  esta cifra aumentó a 3 .135 billones de pesos  (80 por ciento de incremento);  Felipe Calderón la incrementó a 5.89 bdp  (incremento del 53 por ciento);  con Peña Nieto, a julio de este año el saldo es de 8.88 bdp (66 por ciento de incremento en sólo cuatro años).  Del año 2000 a julio de 2016 la deuda interna y externa del Gobierno federal casi se triplica con incremento de 282.6 por ciento.

Sólo el pago de intereses del 2013 a junio de este año fue de 1 billón 335 mil millones de pesos. Y falta el pago del capital que son casi 2 billones de pesos. Cifras estratosféricas.

De 2013 a hoy la deuda externa creció en 44 por ciento, de 121.66 mil millones de dólares a 175.39 mil millones; la deuda interna creció 42 por ciento, de 3.8 billones de pesos a 5.4 billones.  ¿Y dónde está ese descomunal crecimiento?

Es claro que la volatilidad financiera mundial ha impactado los saldos en dólares por depreciación del peso, que en 2012 fue alrededor de 12.60 pesos por dólar y actualmente alrededor de 19 pesos, así hoy la deuda en dólares es el 36 por ciento de la deuda total.  Pero lo que preocupa es que el saldo total asciende a casi el 50 por ciento del Producto Interno Bruto.  Una carga muy pesada.

Según las estrategias de política económica, para  2017 se pretende “estabilizar” el crecimiento de la deuda, según nuestro entender que ésta siga creciendo pero al mismo ritmo, ¡pero no reducirla!  Y, ante el bajo crecimiento económico, la estrategia propuesta es la reducción del gasto público en 237.9 mil millones de pesos,  que afectará, por prioridades y efectividad se dice, a programas de los sectores agropecuario, educativo, de salud e infraestructura, pero no significativamente se reducirá el costo operativo federal. Aunque bien por la confianza en los Estados a los que se incrementa el presupuesto en 5.3 por ciento… Asunto político.

En el corto plazo, las empresas calificadoras de los países respecto a la seguridad del pago de  deuda colocarán a México en situación de riesgo. Porque la carga perenne de este lastre financiero ha servido más para pagar compromisos financieros anteriores que para el crecimiento de la economía, que en 15 años y medio sigue en un crecimiento promedio de 2 por ciento, totalmente insuficiente para las necesidades del País en cuanto a empleo y a la satisfacción integral de las necesidades de la sociedad mexicana, objetivo de desarrollo no contemplado por los economistas del Gobierno federal en más de 30 años de neoliberalismo.

Es probable que este relajamiento en los compromisos financieros haya descansado en la esperanza de las reformas estructurales (“de gran calado”), sobre todo la energética, que supuestamente generaría ingresos importantes en las arcas federales, pero ante la inestabilidad económica mundial y la caída del precio del petróleo la expectativa no se ha cumplido. ¿Y los diputados federales que aprueban la deuda porque no previeron este desastre?  Porque votan en  línea partidista sin considerar a la nación.

Las estrategias de financiamiento no serían erróneas si fueran precisamente parte de una estrategia integral de política económica para el crecimiento económico y el desarrollo integral,  pero según el análisis se indica que  la deuda federal sólo ha servido  para tapar hoyos abriendo otros aún más amplios.  ¿Y el bienestar de la gente dónde está?