Retos para Hilda Flores

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Retos para Hilda Flores

Una gran oportunidad política ha llegado para la senadora de la República Hilda Flores Escalera. Su ascenso como presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priístas (ONMPRI) la ubica estratégicamente en la vanguardia de lucha por las reivindicaciones de las mujeres de México que, al menos en lo político, aún les queda un largo trecho por avanzar.

Asimismo, se trata de un gran reto para Hilda en un país donde la misoginia es casi un asunto perenne. Un país donde la religión mayoritaria es misógina por naturaleza. Donde aún prevalecen reminiscencias políticas machistas como es la exigencia en la aparente castidad de la “mujer del César”, arquetipo que siempre combatió esa otra gran política mexicana también llamada Hilda, la extinta Hilda Anderson, misma que fue varias veces diputada y senadora, pero que nunca llegó a ser Gobernadora de Sinaloa, su tierra natal.

Y cómo podía ser gobernadora Hilda Anderson si desde el Siglo 19, el pasado Siglo 20 y lo que va del Siglo 21, Sinaloa ha sido gobernada por 60 gobernadores sin que ninguna mujer haya asumido ese cargo, un asunto de total inequidad de género que se repite en la mayoría de los estados de este País.

Lo mismo pasa actualmente en Coahuila, donde se tienen registros desde la época colonial con una secuencia de más de 180 gobernadores o su equivalente sin que, hasta la fecha, ninguna mujer haya tenido tal distinción, lo cual viene a ser el verdadero quid de la gestión política de la senadora Hilda Flores al frente del ONMPRI, la instancia partidista de la mujer más importante de México, país con un padrón electoral donde las mujeres son mayoría.

Mayoría electoral que es una paradoja si contamos el muy bajo porcentaje de puestos de elección popular que ocupan hoy en día las mujeres, un asunto marginal en alcaldías y gobiernos estatales. Inexistente a nivel presidencial.

Y tal parece que a la mujer mexicana le ha resultado más rentable ser la “mujer del César” que buscar y luchar ella misma por la titularidad del poder. Un asunto que frena la emancipación del género femenino porque el “primerdamismo” es una derivación que no proviene del sufragio universal y que les resta competitividad electoral a las mujeres.

Y si acaso parece un retroceso acotar el papel de las “mujeres del César”, mucho puede avanzar la nueva presidenta de las mujeres priístas al impulsar una agenda legislativa de discriminación positiva en los estados donde nunca se ha dado la alternancia de género y que por siglos han sido los hombres sus únicos gobernantes.

Estamos hablando de una legislación vanguardista de acciones afirmativas tendientes a que, para un período gubernamental determinado, en esos estadosen que nunca ha gobernado una mujer, los partidos políticos postulen únicamente mujeres como candidatas al Gobierno Estatal, una acción que llevaría a la alternancia de género en esas entidades.

Hoy existe una sola Gobernadora en todo el País, lo cual muestra el tamaño de la inequidad.Y si en el Parlamento Europeo el machismo tiene un escaño que ocupa el diputado Korwin Mikke, no dudamos de que aquí existan bancadas completas de misóginos. Por eso mismo ya podrá imaginar usted los grandes retos que está por enfrentar esa gran mujer que es Hilda Esthela Flores Escalera, misma que llega precedida por una trayectoria política impresionante y, por eso, no dudamos del éxito total en su gestión partidista. ¡Enhorabuena!