Rescates arquitectónicos en el Centro
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Rescates arquitectónicos en el Centro
Después del rescate y remodelación de la calle Victoria, en 2008, y las calles Aldama y Allende en la actual administración municipal, vale la pena hacer un recuento de las casas y edificios antiguos, y aún viejos, que para bien de la ciudad han sido rescatados por diferentes gobiernos estatales y municipales, y en algunos casos por particulares.
Por los años 60 del pasado Siglo 20, el centro de la ciudad alojaba la totalidad de la administración pública, las actividades financieras, los despachos privados y el comercio mayoritario y especializado. Esta concentración se fue asentando en detrimento de la vivienda: la población comenzó entonces a evacuar el primer cuadro. Luego, la expansión misma del comercio, que nunca hace vecindad, y el congestionamiento vial obligaron a las familias al éxodo hacia las colonias que se estaban formando a las orillas de la ciudad. Ante el progresivo deterioro del centro, la preocupación por defenderlo empezó a hacerse creciente sólo hasta la década de los 90, se normaron criterios y se vio la necesidad de proteger las casas y edificios valiosos para el entorno urbano.
La remodelación ha traído muchos beneficios al centro. Con la restauración, y en contados casos la remodelación de las fachadas, se devolvió a las construcciones su imagen original, o se le dio una muy parecida a la original, que no es lo mismo. Atinadamente, tanto las autoridades como las instituciones culturales y los especialistas, han considerado como indispensable dentro de los planes de remodelación del centro histórico la protección y la restauración de las expresiones urbanas y arquitectónicas relevantes de la zona. La belleza les ha venido así a casas y edificios por añadidura y no por artificio, pues este último siempre les será ajeno.
Muchas piezas valiosas del verdadero patrimonio cultural del que somos depositarios y responsables están ya bajo la tutela del Gobierno y de instituciones públicas, mientras que otras permanecen a cargo de particulares conscientes de su valor. Así, las antiguas iglesias y templos de todos los credos, el Casino de Saltillo, el Museo de las Aves, el Teatro García Carrillo, el Centro Cultural Santa Anita y el Archivo Municipal; las antiguas construcciones que en otro tiempo fueron casas habitación, como el Recinto de Juárez, la casa y el banco Purcell hoy Recinto del Patrimonio Artístico Universitario, la casa Sánchez Navarro ocupada por el Centro Cultural Vito Alessio Robles, la casa María Regina donde estuvo el Museo de La Angostura, la casa Figueroa hoy Museo Rubén Herrera, la casa Carrillo hoy Escuela de Ciencias Sociales de la UAdeC, el hoy Museo de la Revolución, antigua casa del gobernador Román Cepeda, y la que ocupan las galerías de la Secretaría de Cultura, antiguo Icocult.
También se encuentran en la lista de rescatadas las casas donde hoy se asientan el Museo de los Presidentes, el Museo del Sarape, el Museo de la Cultura Taurina, el de las Artes Gráficas, el del Normalismo y el Centro de las Letras “Óscar Flores Tapia”. En manos particulares están la antigua casa Blázquez en la esquina de Hidalgo y De La Fuente, y las que pertenecieron a los gobernadores Nazario Ortiz Garza, en la que trabaja un centro cultural dedicado a su memoria, y la que fuera propiedad del gobernador Miguel Cárdenas, en la calle Allende esquina con Lerdo, hoy propiedad de la familia Talamás, quien la conserva en extraordinarias condiciones, así como la residencia de doña Concha Rodríguez al lado sur del Casino de Saltillo.
Faltaría rescatar algunos viejos edificios públicos de menor valor arquitectónico pero que cuentan ya con más de un siglo de vida, como el de la Sociedad Mutualista Obreros del Progreso. Ojalá se logre algún día.