Raf Simons, el nuevo guía de la moda estadounidense

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Raf Simons, el nuevo guía de la moda estadounidense

El nombramiento supondría un giro de 360 grados a la moda masculina. Archivo
Mientras Raf toma posesión de su nuevo cargo en Calvin Klein, analizamos el legado de referencias que el diseñador le dejó a la cultura norteamericana, y cómo su nuevo cargo podría dar forma al futuro de la moda estadounidense
Estar un paso adelante de las tendencias de moda no es tan importante para mi. Lo que importa es avanzar con rapidez”
Sonia Rykiel

NUEVA YORK.- A principios de este mes, se dio a conocer oficialmente a Raf Simons como Director Creativo del gigante de la moda estadounidense, Calvin Klein. Las pistas estaban ahí, si ponías suficiente atención -no sólo en las pláticas llenas de emoción de los editores ya convencidos, sino en la propia ropa.

Debido a que en Pitti Uomo en Florencia el mes de junio, Raf presentó en su colección las fotografías de Robert Mapplethorpe, las piezas se convirtieron en un marco para la obra del artista estadounidense. Hubo un torso masculino en una camisa, un pene erecto en la parte posterior de una chamarra, el propio autorretrato topless de Mapplethorpe. Raf lo comparó con una exposición, una retrospectiva.

Pero, ¿qué tiene que ver Mapplethorpe con Calvin Klein? Es una buena pregunta. Robert Mapplethorpe es uno de esos artistas americanos por excelencia, cuyo trabajo es retomado una y otra vez, al igual que Calvin Klein fue uno de los diseñadores de moda estadounidenses por excelencia. Pero aquí, lo que los entrelaza no es el país de su nacimiento, sino una fascinación -incluso obsesión- con el cuerpo masculino.

Veamos primero los desnudos masculinos sensibles y eróticos de Robert Mapplethorpe. Muestran a la masculinidad como algo ornamental -algo que puede actuarse, ponerse y quitarse. Es la misma idea que Calvin Klein siempre ha explotado -sus duraderas campañas sometiendo al cuerpo masculino a la misma mirada a la que las mujeres siempre han sido sometidas. Recuerda a Schenkenberg completamente desnudo y mojado sosteniendo un par de jeans de forma estratégica o a Mark Wahlberg agarrándose los genitales.

Fenton Bailey, quien recientemente produjo el documental de HBO sobre el artista, sostiene que la estética de Calvin Klein le debe mucho a Mapplethorpe. “Sin sus desnudos masculinos, Calvin Klein nunca hubiera hecho esa campaña con Mark [Wahlberg]. Es imposible imaginar dónde estaríamos hoy sin él”, dice. “Tomar esas selfies sexualmente explícitas y decir que son arte obligando a la gente a mirarlas fue un gran paso hacia la normalización de ese tipo de fotografía, lo cual hizo que la gente pudiera superar el shock. Él fue un hito”.

Sin embargo, cuando se trata de Raf y de cómo podría lucir su versión de Calvin, todo es mera especulación. Pero si él estaba o no enviando un mensaje acerca del siguiente movimiento en su carrera realmente no importa -el vínculo es evidencia de una conversación sobre masculinidad presente desde hace mucho tiempo en el menswear estadounidense. Lo hemos visto en el sport preppy de Ralph Lauren o Tommy Hilfiger, en las imágenes homoeróticas de Bruce Weber para Abercrombie y Fitch. Incluso se puede ver en el minimalismo implacable de Helmut Lang, donde subyace el legado Raf, y que representa una visión del menswear estadounidense que ha entablado una conversación con la interacción entre la ropa de hombre y de mujer.

Raf también ha estado fascinado por la masculinidad, expresándolo en diversas formas a lo largo de su importante carrera. Una de 
sus primera colecciones, primavera/verano 1999, Teenage Summer Camp, se trató sobre los muchachos en la ingenua flor de la juventud. En colecciones posteriores esta idea fue filtrada a través de las diferentes subculturas -el Reino Unido post punk sexualmente transgresivo, la androginia del Thin White Duke de David Bowie, la masculinidad industrial de Kraftwerk.

Para la campaña otoño/invierno 2016, la colección anterior al desfile en Pitti Uomo y la primera desde su salida de Dior, dirigió su mirada hacia el hombre estadounidense en busca de inspiración. La lista de referencias fue entregada a la prensa antes del espectáculo (“¿No se las he dicho ya?” le dijo la gente cuando lo presionaron tras bastidores) y en ella se podía leer: Detroit, Tulsa, Twin Peaks, Elm Street, entre otros. Aquí, el cuerpo masculino tenía una silueta amplia y deformada -enormes jerseys de fútbol deshilachados en los bordes y chamarras puff gigantes. Hacía referencia al desasosiego en los Estados Unidos, un lugar muy alejado del brillante sueño americano.

Pero ahora, Raf se encuentra a la cabeza de Calvin Klein, una empresa estadounidense con valor de ocho mil millones de dólares. Es probablemente su papel más importante hasta la fecha, se hará cargo de menswear, womenswear y jeans. También supervisará la división de fragancias y las campañas publicitarias, una visión creativa muy singular que nunca le fue permitida en Dior, algo que consabidamente lo frustró.

También será su papel más influyente. La moda estadounidense ha fracasado en encontrar un lugar distintivo dentro del calendario de la temporada -mientras que París y Milán tienen la riqueza y el poder de las casas de modas y los conglomerados, y Londres el famoso empuje creativo, Estados Unidos ha tenido problemas para encontrar un diseñador o una voz que defina su tiempo. Marc Jacobs se ha acercado bastante, también Alexander Wang; pero ninguno ha presentado una colección masculina de perfil tan alto como sus colecciones femeninas. Raf tiene la fuerza para darle al menswear y womenswear norteamericano el impulso que tanto necesita.

Se espera que Raf traiga estas ideas de subversión que han definido su trabajo por largo tiempo al mercado estadounidense. Pero no estará solo. Si bien ostensiblemente hay un estancamiento en las grandes casas estadounidenses (siendo DKNY la pérdida más reciente, vendida por LVMH después de la caída en sus ventas), las marcas más nuevas están causando emoción por debajo de la superficie -encontrando inspiración en lugares similares a donde Raf la encontrara antes.

El ejemplo más obvio es probablemente Hood By Air, cuyos desfiles incorporan diferentes colores, tamaños y siluetas, y cuyos diseños surgen de la escena underground queer (su último desfile en París se llevó a cabo en el sótano de un sauna gay), reimaginando la masculinidad de una manera vital y viril. Aquí, el aspecto femenino y el masculino se encuentran en un poderoso choque -como esas botas rojas que en los modelos masculinos en lugar de perder fuerza, la ganaron; la altura adicional los hizo verse más temibles y amenazantes.

Puede ser que muestren sus colecciones menswear en París, pero esa norteamericanidad sigue ahí -las calles de Nueva York se desbordan a través de la ropa.

Foto: Especial
Mis desfiles son para una mujer completa que acepta todo (bueno y malo). Es una cuestión de supervivencia”
Sonia Rykiel

Otras voces discrepantes también están emergiendo -Gypsy Sport y Devon Halfnight LeFlufy captaron la atención en la última Semana de la Moda de Nueva York con una presentación de lo que puede significar el menswear estadounidense. Devon Halfnight LeFlufy invitó a los asistentes a un mundo extraño de realidad virtual donde las imágenes abstractas procedentes de los rincones oscuros de Internet se encontraban impresas en toda la colección y combinan con arneses bondage. Gypsy Sport por su parte, deformó el código masculino del uniforme de fútbol, añadiéndole encajes y flecos, desafiando así los límites de la ropa masculina. Anteriormente, habían presentado un desfile guerrilla en Washington Square Park. Fue una emoción que Nueva York había estado extrañando por un tiempo.

Una vez dicho esto, el resto de New York Fashion Week Mens siguió explorando los mismos territorios ya bien conocidos de la ropa deportiva estadounidense. Así que el reto permanece: ¿Logrará Raf traer de vuelta a la vida al menswear norteamericano? Tal vez. Probablemente. De cualquier manera, cambiará su rumbo, como lo ha hecho durante largo tiempo. ¿Cómo se verá eso con un imperio de ocho mil millones de dólares detrás de él? Bueno, eso está aún por verse.