‘Punto de quiebre’

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‘Punto de quiebre’

tomada de internet

A principios de los años 90 se estrenó una película de acción que catapultó a Keanu Reeves a estrella de un género en el que se consolidó posteriormente con “Máxima Velocidad” (1994) y “Matrix” (1999).

 Dicho filme se tituló en español “Punto de Quiebra” (“Point break”, 1991), fue dirigida por la posterior primera ganadora del Oscar en la terna de la dirección del género femenino, Kathryn Bigelow, y coprotagonizó el hoy desaparecido Patrick Swayze, recién desempacado del descomunal éxito el año anterior de “Ghost: La sombra del amor”, en este caso en un papel antagónico.

 Si bien la cinta que produjo la entonces pareja en la vida real de Kathryn Bigelow, el también posterior director del Oscar James Cameron, fue un  moderado éxito de taquilla el verano de 1991 cuando se estrenó por haberlo hecho apenas una semana después de “Terminator 2”, que dirigió el mismo Cameron y fue la que prácticamente arrasó con las taquillas de aquella temporada, con el tiempo se convirtió en una película de culto que creció con el tiempo, y más cuando la directora Bigelow no sólo demostró ser tan o más vigorosa en el género de acción que sus colegas varones, sino una de las más respetadas mujeres directoras en una industria prácticamente dominada por hombres. 
“Punto de Quiebra” contaba la historia de un agente del FBI de nombre Johnny Utah (Reeves), quien se infiltra en la comunidad surfera de las playas de California al darse la sospecha de que entre ellos se encuentra un grupo de hombres que roban bancos disfrazados con máscaras de presidentes de los Estados Unidos. De entrada, la premisa es atractiva, y es que además de ser un buen detonador para una cinta de acción como también hemos visto en demás trabajos de la directora Bigelow existen subtextos transgresores que van desde la intención de intentar justificar los robos como una acción contra el orden establecido por parte de un grupo de neo-hippies hasta la insinuación de una atracción homoerótica entre los personajes interpretados por Reeves y Swayze.

 25 años después de aquel estreno, la semana pasada llegó a la cartelera local “Punto de Quiebre”, como se tradujo el remake del mismo filme, el cual le quita desde su prólogo a Johnny Utah (ahora interpretado por el insípido actor australiano Luke Bracey) parte de la esencia del personaje en pos de hacerlo también agente del FBI pero ahora seguidor de los deportes extremos que son los que  en esta ocasión practica un grupo de ladrones que ya no sólo de limitan a robar bancos californianos sino de varios puntos del mundo porque a la manera de una banda de Robin Hood del nuevo milenio roban a países del primer mundo para repartirlo entre países pobres o emergentes como el mismo México. 

El problema con “Punto de Quiebre” es que aunque se nota la fuerte inversión que tuvo para producirse en varios puntos espectaculares del mundo y ahí desempeñar algunas secuencias de acción que bien pudieran dejar muy abajo las que en su tiempo sorprendieron en la versión original, el filme dirigido por el ex fotógrafo Ericson se queda muy por debajo de lo que ya demostró con su ópera prima de 2006 “Inquebrantable” que podía lograr, a pesar de tener cuando menos un muy buen actor como el venezolano Edgar Rámírez (“Joy”) en el rol de Swayze pero no un guión que valiera el riesgo total.

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