Postfranquismo en Cataluña

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Postfranquismo en Cataluña

La represión ejercida el domingo pasado por el Gobierno español contra el pueblo catalán y su desafío independentista manifestado en el referéndum nos dibuja de cuerpo entero al presidente Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, partido con profundas raíces en el franquismo, la dictadura fascista que tras el golpe militar fue brutal y vengativa contra Cataluña, a donde Francisco Franco escogió mandar a los militares que más odio sentían por esa nacionalidad autónoma.

Y es que hoy está más viva que nunca la aspiración catalana de formar un Estado independiente, según la votación del referéndum, voluntad reprimida por la otra España, la que mató a Lorca y persiguió a muchos republicanos catalanes y a otros que sin serlo también tuvieron que optar por el exilio como los poetas León Felipe, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Pedro Garfias, la misma España que causó la muerte de Antonio Machado, que murió huyendo de Franco junto con su madre al cruzar los Pirineos, la fría cordillera donde se cumplió lo que el poeta había escrito como un presagio de su propia muerte: “Españolito que vienes/ Al mundo te guarde Dios/ Que una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón”.

Y en efecto, una de las dos Españas, la que hoy encabeza un rey que amenaza y fustiga a otra parte de la península, como en la Guerra Civil lo hizo el dictador Francisco Franco con un odio incontenido contra la nación catalana, odio que manifestó coartando la libertad, anulando su autonomía, reprimiendo la democracia, aplastando la cultura regional y prohibiendo el idioma catalán.

¿Y quién es ese rey de opereta que ahora llama “desleales” a los catalanes y que se hace llamar Príncipe de Girona y Conde de Barcelona ambas en Cataluña?

Pues claro que tenía que ser un Borbón, Felipe VI, de la dinastía francesa que vino a sustituir a la casa de los Austrias, mismos que son tan distantes  y olvidados por nosotros porque nunca nos molestaron durante la colonia, pero cuando llegaron los Borbones, nos oprimieron tanto que nos levantamos en armas en la Guerra de Independencia.

Por esa causa común es que debemos ser solidarios con los catalanes que anhelan su independencia de un rey Borbón, mismo que ve a Cataluña como sede de un movimiento separatista, que presiona al presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, un hecho que nos hace recordar la persecución, tortura y muerte de Lluís Companys, legendario líder de Esquerra Republicana y presidente de Cataluña durante el golpe de Franco, a quien, con la ayuda de Hitler y la Gestapo, logró apresar en Francia para luego asesinarlo con saña inaudita.

Y en este contexto, cabe mencionar a ciertas “damas de la historia” –que no son otra cosa que galopinas de la nómina en Parras– que al andar de turistas en Barcelona, este columnista les pidió visitar el memorial de Lluís Companys, pero como las galopinas adoran a Evaristo Madero, el cacique de Parras, de inmediato cortaron al suscrito de sus redes sociales y se dedicaron a lo suyo, a perseguir Mozos de Escuadra, que están más jóvenes y vivos que Companys.

En fin, que el postfranquismo en Cataluña es un polvo de un viejo lodo fascista encabezado por Mariano Rajoy. Aunque también hay catalanes que buscan su independencia, pero sometidos a la corona. Y la mayoría catalana, que es republicana independentista, como nosotros, cuando en 1810 nos sublevamos contra esa monarquía de la dinastía Borbona.