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Polémica victoria de Rayados en Clásico Regio
MONTERREY.- En un Clásico eléctrico, discutido, plagado de emociones y dramatismo, Rayados sufrió hasta el final para asegurar su pase a las Semifinales, pese a perder 2-1 ante Tigres.
Monterrey le sacó provecho a las circunstancias y gracias a sus ahorros del partido de ida en el Universitario (3-1), logró imponerse en una serie que en el global acabó 4-3 en favor de los albiazules.
Pero para que en el BBVA Bancomer se desatara la fiesta tuvieron que pasar 70 minutos, después que Rayados pudo descontar a través de César Montes (69’), ya que el 2-0 de Tigres, hasta ese entonces, traía confundido y en jaque al equipo de Antonio Mohamed.
Dicha anotación del defensor se dio luego de una polémica expulsión de Juninho –por doble amonestación- que derivó en una jugada a balón parado. Centro de Cardona, remate de Funes Mori, despejó Nahuel Guzmán, pero Montes capitalizó el rebote y alivianó no sólo a su equipo, sino a los 52,000 aficionados..
Antes de ese gol clave, prácticamente todo fue de Tigres. Con mucha concentración, paciencia y mucha fe en ofensiva, el cuadro de Ricardo Ferretti estuvo muy cerca de amargarle la noche y la temporada a Rayados.
No se había llegado a la media hora de juego cuando Tigres ya había hecho su tarea. Con goles de Jesús Dueñas (10’) y Rafael Sobis (27’), el campeón daba muestras de revivir en una serie que parecía liquidada.
Y revivió jugando mucho mejor que Rayados, controlando el juego y las emociones. Monterrey, respaldado en el confort que le daba la ventaja, se desfiguró. No fue ni la sombra de ese equipo aguerrido y matón que lo llevó al superliderato.
Incluso, para confirmar su pésima noche colectiva y de sus delanteros, Rayados falló increíblemente dos penales. Mejor dicho, se los paró Nahuel Guzmán. Primero a Dorlan Pabón al 52’ y luego a Rogelio Funes Mori al 84’.
El destino parecía que le tenía preparado una clasificación así a Rayados, llena de nervios y ondulaciones. Tigres se tuvo que quedar con un hombre menos para que el superlíder encontrara de inmediato el ansiado descuento en un partido que no le correspondió.
Es más, hasta con 10 hombres, Tigres se las arregló para ir por más goles y cargarle toda la presión a un Rayados que, gracias a esa ventaja en el Universitario, pudo soltar el festejo recién con el pitazo final.