Perder peso para ser más competitivo, la nueva enfermedad que pone en riesgo la vida de los atletas amateur

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Perder peso para ser más competitivo, la nueva enfermedad que pone en riesgo la vida de los atletas amateur

El Síndrome de Deficiencia Energética Relativa (RED-S) ha causado gran impacto entre los atletas que no siguen entrenamientos sin supervición de un especialista

Para cualquier atleta que no tiene supervición de un especialista, siempre existen riesgos de sufrir alguna lesión o no tener un rendimiento que buscan debido a no seguir un régimen adecuado de entrenamiento, alimentación y descanso.

Pero en los últimos años se ha visto que gran cantidad de atletas que se “autoentrenan” han caído en una constante que ha llamado la atención del propio Comité Olímpico Internacional.

Muchos de ellos máximizan su entrenamiento al mismo tiempo que dosifican su régimen alimenticio con el propósito de perder la mayor cantidad de peso posible, con el objetivo de ser más ligeros y por consiguiente mejorarán su rendimiento deportivo.

Sin embargo, llega un momento que pierden el control y su cuerpo comienza a tener problemas para funcionar correctamente.

El propio COI le ha llamado Síndrome de Deficiencia Energética Relativa, RED-S por sis siglas en inglés.

 

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Hace unos días la BBC publicó dos casos de atletas que sufrieron de RED-S y que pusieron en riesgo su vida con el propósito de mejorar su rendimiento deportivo sin un seguimiento por parte de un especialista.

Anna Boniface, quien en el 2017 fue la corredora amateur más rápida en el maratón de Londres y que buscaba convertirse en profesional.

La corredora de 25 años terminó la carrera de Londres en dos horas, 37 minutos y le valió para integrar el equipo inglés que participaría en el maratón de Canadá seis meses después.

 

Pero luego de correr sólo 16 kilómetros se fracturó su tobillo y Anna terminó devastada junto a la calle sin poder moverse.

“Me fracturé el tobillo. Fue horrible, nunca había abandonado una carrera en mi vida. Pensé que podía luchar hasta el final de alguna manera, pero me di cuenta de que no podía seguir, solo tenía ganas de sentarme en la acera y esperar”.

Pero lo peor estaba por venir. Además de la fractura por estrés que sufrió en el tobillo, los exámenes realizados por los medicos indicó que tenía una baja densidad ósea, incluida la osteoporosis en su columna vertebral, lo que ponía a Anna en riesgo de sufrir múltiples fracturas. Todos los síntomas de RED-S.

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Otro caso fue el del también inglés Sam Woodfield, un ciclista de 28 años que intentaba convertirse en profesional.

Woodfield logró perder hasta un tercio de su peso corporal en un año, después de comenzar a practicar este deporte en 2016.

Habiendo sido deportista durante años, sabía que perder algo de peso lo ayudaría a progresar rápidamente a un nivel competitivo y al ver que daba resultados comenzó a tomarlo en serio.

Pero su impulso por un mejor rendimiento se disparó hasta el punto de que con frecuencia soportaba agotadoras carreras de entrenamiento sin comer.

Para Sam, la ecuación era simple: “Más ligero significaba más rápido, lo que significaba que tenía más posibilidades de ganar”.

Durante un tiempo funcionó, pero sus victorias tuvieron un costo enorme. Para el año 2017, Sam tenía tan poca energía que apenas podía subir las escaleras, no podía dormir y su salud mental estaba sufriendo.

 

Aceptó que necesitaba ayuda y se sometió a una serie de pruebas que revelaron el verdadero costo de su búsqueda de rendimiento.

Me dijeron que tenía muy poca grasa visceral alrededor de mi cuerpo, que es la grasa esencial que necesitas para mantenerte vivo”, dice.

“También me dijeron que, además de no tener testosterona, tenía la densidad ósea de un niño de 80 años en mi columna vertebral y mis caderas. Fue un momento muy aterrador en mi vida”.