Pemex, se acelera la entrega
Usted está aquí
Pemex, se acelera la entrega
No son nuevas ni la idea ni las estrategias para privatizar el petróleo mexicano y a Pemex como empresa paraestatal cuyo objetivo era la exploración, extracción, transformación y comercialización del crudo y sus derivados.
La estrategia privatizadora se diseñó desde hace más de 30 años, es decir desde que, con la estratagema de la deuda externa, el Fondo Monetario Internacional impuso el modelo neoliberal que tanto daño ha generado en la población mexicana. Aunque al petróleo, como recurso natural estratégico para geopolítica y geoeconomía, lo han ambicionado permanentemente las poderosas corporaciones –sobre todo estadounidenses-, por ejemplo en años recientes lo controlan en Iraq y Libia.
Algo hizo cambiar las decisiones del Gobierno Federal y la SHCP, ya que a inicios de este año, se anunció un programa para sanear las finanzas de Pemex que incluía una aportación federal de 50 mil millones de pesos (mmdp), sin embargo en días recientes decidieron un recorte presupuestal de 100 mmdp. ¿Quiénes deciden o de dónde llegan las instrucciones?
Al iniciar el Gobierno Federal actual el activo total de la paraestatal se situaba casi en equilibrio con el pasivo, de 2 mil 22 billones de pesos (bdp) contra 2.02 bdp respectivamente, hoy, con deuda desbordada, oprimida financieramente por Hacienda y a punto ya de desmantelarla; el pasivo es de 3.24 bdp y el activo 2.14 bdp. ¿Esto es administrar “el recurso natural que es de todos los mexicanos”?
Se anunció que, resultado de la pesada carga fiscal –lo de siempre-, de la reducida demanda y por la depreciación del peso, el año pasado, Pemex habría tenido una pérdida acumulada de poco más de 521.6 mmdp, un aumento de 97.7 por ciento respecto al 2014, que fue de 263.8 mmdp.
Las ventas de 2015, se redujeron en 28 por ciento, mientras que la deuda a proveedores asciende a 147 mmdp. Deficientes resultados de los economistas neoclásicos egresados de universidades “de gran prestigio”.
José Arturo González Anaya, nuevo director de Pemex, el 29 de febrero anunció cómo se distribuiría el colosal recorte presupuestal: reducción del gasto en 13.1 mmdp; empresas productivas estatales (Pemex Fertilizantes, Pemex Cogeneración y Servicios) en 300 millones de pesos; en Logística 3.6 mmdp; la mayor reducción será en lo que más interesa a las corporaciones petroleras, en Perforación y Servicio el ajuste será de 46.8 mmdp y en Transformación será de 36.2 mmdp.
Aparte se anunció la reducción diaria de 100 mil barriles de extracción, así el promedio será de 2.13 millones de barriles diarios. Con voracidad, las corporaciones petroleras quieren asegurar lo más que se pueda.
Argumentan que 25 dólares por barril, no sostiene a la petrolera y por tanto es necesario “sanearla financieramente”, pero ¿entonces en qué se ha aplicado la gran deuda que tiene la empresa?
Obviamente, y así lo anunció el flamante Director, “se aprovecharán los nuevos esquemas de inversión que ofrece la reforma energética”, es decir que Pemex se asociará con inversionistas privados nacionales y extranjeros –sobre todo los segundos-, pero eso sí, ofreciéndoles finanzas sanas (como el recorte de 10 mil trabajadores y las pensiones con cargo al erario público), reservas del crudo aseguradas, aprovechamiento de la infraestructura actual y participación estatal en la futura modernización. Al tiempo, en unos años se podría vender la parte accionaria de Pemex.
Antes, el 22 de febrero, presuroso el presidente Peña Nieto se reunió en Houston, Texas, con el gobernador radical republicano, Greg Abbot, para luego anunciar la libre importación de gasolina que reduciría ya los precios, pero días después, la SHCP lo desmintió y precisó que dichos precios de gasolinas se reducirían hasta el año 2018.
No se ofrecieron detalles de la reunión del Jefe de Estado con un gobernador vecino (?), pero, según las decisiones, se puede inducir que se acelera la entrega de Pemex y del petróleo. El patriotismo… ausente.