PAN y PRI, un amor escandaloso

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PAN y PRI, un amor escandaloso

No debe extrañarnos el hecho de que muchos panistas sean hoy afines al PRI, un partido que se ha tornado conservador, promotor del neoliberalismo, del adelgazamiento del Estado, las privatizaciones y, por si fuera poco, artífice del salvamento de los banqueros en contubernio con el PAN, afinidad que tal vez culmine con la candidatura presidencial de José Antonio Meade Kuribreña, el más idóneo hijo putativo del “PRIAN”.

Y es que hay que reconocer que el padre fundador del PAN, don Manuel Gómez Morín, no era un persignado derechista, sino un sabio personaje que fue el más grande colaborador del político revolucionario que fundó al PRI, don Plutarco Elías Calles.

No será exagerado afirmar que el mismo PRI debe hoy su denominación de “Institucional” a este gran constructor de instituciones, entre las cuales se encuentra el Partido Acción Nacional, el cual fundó precisamente por ser callista, leal al “Jefe Máximo de la Revolución” y por ser totalmente contrario a Lázaro Cárdenas y su política socializante destructora de instituciones.

A este respecto, vale decir que en contraposición a la política de izquierda que perpetró el Cardenismo, una sola acción consumada hoy por la connivencia del “PRIAN” supera todo el daño institucional de los cardenistas; nos referimos a la privatización de la industria petrolera llevada a cabo por ambos partidos.

Es cierto que durante la prolongada hegemonía priista no solamente la izquierda fue reprimida y marginada, también la vieja guardia panista fue hostilizada, una época en que los militantes del PAN eran conocidos como la “brega de eternidad”, una oposición política ejemplar e impoluta, hasta que llegaron al poder y se corrompieron, tornándose igual o peor que los priistas.

Tan iguales son ahora que, como cualquier amasiato prohibido, priistas y panistas viven un amor escandaloso. Ahí tiene usted al presidente del PRI, Enrique Ochoa en riña marital permanente con su par en el PAN, Ricardo Anaya, ambos gritándose rateros y ladrones, pero más unidos que nunca para cerrar el paso al verdadero opositor que realmente temen: Andrés Manuel López Obrador.

Tan unidos e iguales son el PAN y el PRI que en el Banco de México se conservan las fotos del fundador del PRI, Plutarco Elías Calles y del fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, ambos muy unidos, como sellando una relación que renació con Salinas de Gortari y al parecer culminará con Meade Kuribreña.

Resulta, pues, normal el intercambio permanente de favores y de militantes en el “PRIAN”; Moreno Valle, Aispuro, Malova, Joaquín, Yunes y Lozano Alarcón. Del otro lado tenemos al PRI apoyando la asunción de Calderón, a Fox pidiendo votar por Peña Nieto y a Meade Kuribreña confesando que votó por el PRI siendo un secretario de Estado panista.

No le extrañe pues el amasiato entre el PRI y el PAN. De hecho, el callista Gómez Morín fue colaborador de Salvador Alvarado, fue abogado de la legación soviética y nunca afilió a su partido a la Democracia Cristiana, hechos que bien describen a un priista de la vieja guardia.

Así las cosas, hoy tenemos a los “panistas rebeldes” que proponen revoluciones y a priistas conservadores que imponen tiranías. A eso hoy se le llama “PRIAN”, los mismos que muy pronto lanzarán al idóneo Kuribreña. ¿Y Margarita? Pues es un petardo muy fofo que cumple una muy penosa función y para nada se compara con la renuncia, en su tiempo, de González Morfín, González Schmal o Castillo Peraza, entre otros.