‘Nunca es Tarde Para Aprender Francés’ conquistó el corazón de los saltillenses

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‘Nunca es Tarde Para Aprender Francés’ conquistó el corazón de los saltillenses

La puesta en escena del director Manolo Caro llegó hasta los corazones del público, quienes fascinados con las actuaciones de Iván Sanchez y Mariana Treviño brindaron al final largos y tendidos aplausos

Saltillo, Coahuila. ¿Nunca es demasido tarde? o ¿Nuestras acciones ya no tienen remedio? “Nunca es Tarde Para Aprender Francés” es la obra teatral que se presentó en dos funciones la noche del jueves en el Paraninfo del Ateneo Fuente, en donde Nicolás, a quien le dio vida Iván Sánchez, es un actor guapo, exitoso, querido y que pareciera tenerlo todo en la vida, sin embargo un suceso bastante chistoso y bizarro lo hará voltear hacia atrás, hacia esos sueños que uno tiene cuando pequeño, sueños que se van quedando en el olvido porque nos hacemos adultos.

París, amor y felicidad...

Durante dos horas Nicolás y Loretto (Mariana Treviño) se fueron adentrando en la mente y los corazones de los ahí presentes, en donde tienen escondido a su niño interior, y luego de risas y carcajadas por las ocurrencias de estos dos personajes, vino algo que lo cambió todo y que hizo que el público se estremeciera. 

 

La escenografía se conformó por una casa de madera pintada de azul, y no necesitó más, esa era la casa de la mamá de Nicolás (Elizabeth Guindi), quien preoupada por las ocurrencias de su hijo, también debía lidiar con el divorcio del “amor de sus amores”. “Nadie se divorcia del amor de su vida”, le dijo Nicolás a su mamá, tratando de hacerla entrar en razón. 

Le ballon rouge

Pero Nicolás también tuvo que luchar contra sus propios demonios, sin darse cuenta había perdido algo muy valioso en su vida, esa vida de gente famosa llena de éxitos, premios, fans, entrevistas, reconocmientos, telenovelas y espectaculares de más de dos metros de altura. Nico frustrado porque su teléfono no dejó de sonar durante buena parte de la noche estaba atrapado en un mundo que no era el que él había planeado, pero eso ya se le había olvidado.

Y así, a través de tropiezos, aventuras, borracheras, canciones y balones rojos, Nico y Loretto enseñaron a todos que sólo uno es capaz de decidir si ya es demasiado tarde o no.