Concluidos los comicios, el anunciante perdió interés, retiró el apoyo y el gran evento (la vacunación), se contrajo de manera drástica

Entiendo que Cristiano Ronaldo es un dios del futbol. Yo francamente estoy tan desactualizado que aún pienso en Pelé como el máximo astro del balompié. Bueno… ¡Qué tan obsoleto no estaré, que aún le llamo ‘balompié’!

Trascendió que el llamado CR7 se puso quisquilloso durante una rueda de prensa de la UEFA y tuvo la osadía de retirar de la mesa dos bebidas carbonatadas que estaban allí, no tanto para aplacar su sed como para darle presencia a uno de los patrocinadores del presente torneo, cualquiera que sea el que se esté llevando a cabo actualmente (ya le dije que a mí todo esto de la FIFA y la UEFA me da harta ‘güefa’).

Como ya sabrá, el patrocinador en cuestión no era cualquier changarro de fritangas en el centro, ni “Bici-Refaccionaria y Deportes don Carmelo”, sino el maldito emporio refresquero, consorcio de luzbel, estandarte del Imperio y del más salvaje capitalismo, chispa de la vida y emisario de la muerte, la siempre refrescante, tres veces maldita pero mil veces deliciosa, Coca-Cola.

El futbolista portugués no sólo retiró de la mesa de conferencia las riquísimas coquitas de vidrio, sino que las desdeñó por lo pernicioso que resulta su consumo comparado con, digamos, el agua; cosa con la que todo el planeta está en completo acuerdo: nadie la consume por su valor nutricional, sino porque es refrescantemente adictiva la chingadera.

Dado que el futbolista no es cualquier cristiano sino Cristiano Ronaldo, su gesto tuvo un impacto inmediato en las acciones de la compañía refresquera, que descendieron unos cuantos puntos en la bolsa, mismos que sin embargo representan más millones de dólares que todos los que usted y yo hayamos podido ver reunidos este año.

Parece olvidar el ídolo de la cancha que lo único que posibilita los espectaculares torneos y copas en los que tiene oportunidad de brillar y los contratos putrillonarios que firma por patear un pedazo de cuero inflado, no son posibles gracias al amor que le tiene su afición, ni a la buena voluntad de los organizadores, ni a la ingente cantidad de goles que debe meter para estar en los cuernos de la luna, sino al apoyo económico de las marcas patrocinadoras.

Así es, querida lectora ‘pambolera’, amigo ‘aficionade’ que vive la intensidad, para este deporte, como casi para cualquier otro (excepto el curling), es el amable y gentil patrocinio de los anunciantes lo que posibilita que se practique a escala global y no solamente en los llanos, que es donde estaría el CR7 si no fuera por todas las marcas que le meten dinero a estos eventos.

Así que la UEFA ya solicitó formal y encarecidamente a sus divas futboleras que por favorcito no anden quitando los productos que los anunciantes coloquen en la rueda de prensa, porque los siguientes en ser removidos podrían ser ellos. No hay prodigio del balón que pueda más que la embotelladora más grande de la galaxia. 

Y para hacernos una idea de lo que sería el fuchibol sin la munífica presencia de un ‘sponsor’ como Coca-Cola, remitámonos a la campaña nacional de vacunación contra el COVID-19 en México.

Como bien advertíamos en este mismo espacio, aunque la vacuna estuvo disponible desde marzo, el Gobierno Federal estuvo dilatando de forma deliberada y criminal la aplicación del suero a gran escala por la única, vil y mezquina razón de que había que hacerla coincidir con las campañas electorales.

¿Cuánta gente murió y pudo haberse salvado de haber comenzado a vacunar a la población en cuanto fuera posible y no hasta el momento más oportuno para los intereses del partido en el poder? Iba a decir que nunca lo sabremos, pero si revisamos las cifras y hacemos cuentas, quizás podamos tener una idea aproximada del saldo de este genocidio político-electoral.

Comenzaron las campañas y entonces sí, la vacunación se aceleró a toda marcha. 

Con todo y sus tropezones, con todo y sus ‘queveres’, la semana previa a la votación presumieron la inoculación de más de un millón de mexicanos en una sola jornada. ¡Maravilloso!

Pues bien, ahora que las elecciones ya se llevaron a cabo y está claro lo que cada quien ganó y perdió, se reporta que el ritmo de vacunación ha bajado drásticamente, hasta en un 50 por ciento o más. De un millón y pico de vacunas aplicadas por día, ahora se está inoculando a alrededor de 300 mil personas en una buena jornada.

Claro, porque no obstante las vacunas son públicas, gratuitas y un derecho de todos, estuvieron durante las campañas patrocinadas por…

Morena fue incluso sancionado con una multa (ridícula por cierto) por haber lucrado políticamente con las vacunas durante las campañas. Aunque eso ni les resta los votos obtenidos por esta percepción engañosa de un programa gubernamental, ni mucho menos les quita el sueño. Lo que sí, los deja sin tantita madre para presumir que la tienen o para mandarlos a fornicarla.

Concluidos los comicios, el anunciante perdió interés, retiró el apoyo y el gran evento (la vacunación), se contrajo de manera drástica. 

Quizás, de haber otra elección en puerta, la vacunación seguiría a un ritmo digno de presumirse. Pero por hoy, el patrocinador sencillamente no tiene necesidad ni ganas de hacerse esta publicidad.

Y te lo digo, Cristiano Ronaldo, para que lo entiendas, AMLO.