Norman Bates milita en el PVEM
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Norman Bates milita en el PVEM
En esta columna nunca hemos felicitado a Vicente Fox por el magnífico acierto de haber mandado al carajo a Jorge González Torres junto con su negocio particular llamado Partido Verde Ecologista de México (PVEM), partido que fue aliado del PAN en el 2000 y que al ser desechado por los panistas buscó refugio en el PRI, convirtiéndose en el más nefasto apéndice del Revolucionario Institucional.
Y es que el Partido Verde es reconocido como una empresa familiar al borde de la delincuencia organizada, donde los niños ricos juegan a ser políticos degradando el sistema de partidos, a las instituciones electorales y a la democracia en general.
El analista político Jesús Silva-Herzog Márquez es contundente al respecto y afirma: “No puedo pensar en alguna persona respetable que sea militante del Partido Verde Ecologista de México”.
Y de veras, cualquiera puede decir que los partidos políticos no aglutinan ángeles, pero también es cierto que se pueden contabilizar a personalidades muy respetables dentro de ellos, excepto, como lo afirma Herzog, en el Partido Verde.
Si usted se mete al Google y teclea “niño verde imágenes” la primera imagen que arroja dicho motor de búsqueda es la foto de la agencia “Cuartoscuro” que se ha convertido en todo un clásico de lo sórdido y grotesco; Jorge Emilio González Martínez aparece pelando los dientes y con la mirada aviesa y burlona, imagen que por sí misma confirma la leyenda negra que por siniestra circula por lo bajo: “El Niño Verde” nació con filosos dientes horrorizando a la partera y que luego empezó a gruñir, a morder y a comportarse como lo que es, una fiera voraz e insaciable del presupuesto público.
Y mire usted cómo es que esa imagen permea desde la cúpula de ese partido hasta las estructuras más distantes en la base, plagada de personajes oligofrénicos y degradantes cuya descripción no aplica en referencia a sus limitaciones políticas e intelectuales sino por la miseria moral de su conducta.
Miseria humana que dicen gusta de las orgías extremas con alcohol, drogas y mujeres sometidas a la trata, como sucedió en ese episodio digno del “Bates Motel” pero en la versión caribeña de Cancún, donde murió la modelo búlgara Galina Chankova, con sus partes íntimas desgarradas y “El Niño Verde” asegurando, de manera vehemente, no haber organizado la orgía, no haber estado en tal fiesta, no ser el dueño del departamento donde se “suicidó” la modelo y, sobre todo, no ser el verdadero Norman Bates, el enfermo mental de “Psicosis”.
Y por las mismas andan los retorcidos “Verdes”, quienes han llegado al extremo de convertir el antiguo dispensario médico “Mater admirabilis” en un antro de vicio, justo frete a una funeraria, donde no hay respeto por el dolor ajeno.
Por eso mismo esos personajes no pueden llamarse “ecologistas”, mucho menos el “Coco” Dávila, Evaristo Madero y el “Cuco” Sandoval, los cuales, más bien son personajes atorrantes de ese “Bates Motel”, también conocido como Partido Verde Ecologista de México.