¿No lo vieron venir?
Usted está aquí
¿No lo vieron venir?
¿Nadie lo vio venir? El viernes se publicó en estas páginas una entrevista que un servidor le hizo a Reyes Flores Hurtado, delegado del Gobierno Federal en Coahuila, sobre las irregularidades de Jóvenes Construyendo Futuro, el programa de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social que beca a jóvenes para que se capaciten en distintos centros de trabajo.
Reyes Flores reconoció que ha habido malos manejos. Dos modalidades esenciales refirió: primera, una especie de “gestores” que piden dinero a los jóvenes para realizar los trámites, incluirlos en el programa y cobrarles una cuota o comisión. La segunda, empresas que se dieron de alta en el sistema, cooptan a los chavos, pero hay como un arreglo y no los capacitan o los capacitan en áreas que no corresponden.
Por este tema, el delegado ya presentó una denuncia, adelantó que presentará más y que se realizarán auditorías físicas.
Pero, ¿en serio nadie lo vio venir? A nivel nacional ya existe el antecedente de otros estados cuyos delegados también denunciaron irregularidades.
En la retórica de la cuarta transformación todos debemos ser pulcros, obedientes, no robar, no mentir y no ser corruptos. Todo es voluntad y fe. En la práctica, la sociedad está lejos –desgraciadamente– de tener esa característica. Cierto, habrá quienes estén empleando el programa correctamente, pero seguro nadie mete las manos al fuego por nadie.
La cuestión aquí es si no era prevenible que sucediera esto. El modus operandi parece sencillo. Doy de alta mi negocio, un restaurante, un comercio, una estética, un lavado de autos. Entonces acuerdo con uno, dos o tres chavos que los voy a capacitar, pero en verdad no lo hago. Se registran como becarios de mi negocio, simulamos que se capacitan y como a cada becario le dan 3 mil 600 pesos al mes, negociamos mil 800 pesos para ellos, mil 800 pesos para mí. Si tengo tres becarios ya gané 5 mil 400 pesos al mes. Fácil. El modus operandi de los “gestores” radica en lo mismo, pero en lugar de hacerlo directamente entre negocio y becario, se hace con un intermediario.
¿Lo anterior no estaba previsto que iba a suceder? ¿Se podría blindar de estas prácticas?
En Coahuila, según la página Jóvenes Construyendo Futuro, hay mil 595 centros de trabajo dados de alta en el sistema y hay 5 mil 332 aprendices vinculados con empresas. En promedio hay tres aprendices por centro laboral, aunque seguramente habrá empresas o negocios que abarquen más de tres y otros donde apenas sea uno.
En la entidad, según la lista de centros laborales en el sistema, están desde empresas como Altos Hornos de México y Peñoles, hasta negocios como abarrotes y papelería Las Bebés, restaurante El Imposible (para algunos los mejores tacos dorados de Torreón), el Archivo Municipal de Saltillo, taller automotriz Compeán, panadería Espinoza, tortillería Los cuates, licuados Galindo, Tito burguer, carnicería Mi sorpresa, entre otros. Es decir, hay talleres mecánicos, panaderías, papelerías, restaurantes y hay también registro de nombres de personas dadas de alta como centros de trabajo. Es decir, hay negocios como el ejemplo que simulé.
Según los datos del programa, en Coahuila, 25.8 por ciento de los jóvenes están siendo “capacitados” en el área de servicios, 23.7 por ciento en áreas de ventas o comercio, 21.8 por ciento en área administrativa, 8.4 por ciento en oficios, 5.6 por ciento en un área profesionista, 5.2 por ciento en el ramo industrial, operativo o tecnológico.
Pensando mal y siendo generosos, hay 2 mil 149 jóvenes en el área de comercio y servicios que fácilmente pueden verse tentados a negociar un acuerdo que lleve a una simulación. Es decir, irse, como dijo Reyes Flores, por el camino de la corrupción.
AL TIRO
Pero en el desglose de las áreas brinca otro dato interesante a desmenuzar: 5.6 por ciento, es decir, 244 jóvenes buscan áreas profesionales, pero según la estadística del nivel de escolaridad de los becados, hay mil 089 con licenciatura. ¿De plano 845 profesionales ya se resignaron?
Llama la atención que en Coahuila, 60.1 por ciento de los jóvenes becados son mujeres, cuando a nivel nacional es de 57.6 por ciento. La edad de prevalencia: 23 años (489 becarios), 22 años (485 becarios), 21 años (479 becarios).
El programa Jóvenes Construyendo Futuro puede ser noble y con buen propósito en su origen. Yo, que me considero un crítico y fustigador de las famosas prácticas profesionales no remuneradas de las universidades, que te paguen por capacitarte, aprendas y puedas servir, suena en las palabras muy bien. Además, nada que no hayan hecho antes instituciones como el Servicio Nacional del Empleo.
Sin embargo, la aceptación de malos manejos en el programa Jóvenes Construyendo Futuro invita a replantear la forma de este programa asistencialista, porque al parecer ni Coahuila ni México están preparados para hacer las cosas honestamente.