No entregue armas al Ejército

Usted está aquí

No entregue armas al Ejército

El pasado mes de enero se publicó en este espacio un artículo titulado “Adiós a las Armas”, donde el tema fue, precisamente, la imperiosa necesidad de que la población de este País fuera totalmente desarmada, que ningún civil tuviera armas de fuego, proscribir en todo México las armas, como sucedió en Japón, que es ejemplo de un país totalmente desarmado y, por lo mismo, altamente civilizado.

Por lo anterior, es necesario reconocer el programa de canje de armas implementado por el Ejército, que ayuda a disminuir los actos violentos en el seno familiar y en la comunidad en general.
“Las armas son muy pendejas en manos de peligrosos”, dice un dicho alrevesado que bien aplica como otro motivo para el desarme. El caso del adolescente que disparó contra su maestra y sus compañeros de clase en un colegio de Monterrey puede repetirse y nos obliga a la despistolización.

Pero ahora, gracias a los giros caprichosos de nuestra burocracia, vamos a tener que dar marcha atrás a la política de desarme porque en el Congreso local está por aprobarse una reforma al Código Penal para que la Ley no castigue al que mate en defensa de su domicilio, asunto que requiere del uso de las armas de fuego, que ahora serán un instrumento indispensable para la defensa del hogar.

Y aquí tenemos otra ley controvertida para un Estado cuya burocracia más representativa ha transitado entre la propuesta de la pena de muerte, hasta la ostentosa promoción de los derechos humanos en San Lázaro y en la Conago, instancia burocrática inútil y onerosa como un remedo del Senado.

¿Y qué significa esa nueva ley que otorga licencia para matar a discreción? Pues que vivimos en un Estado fallido donde la incapacidad del “príncipe” permite que sus súbditos se armen para defenderse, ante lo cual, la delincuencia se convertirá en un ente más cruento y sanguinario, porque su irrupción en los hogares ajenos será arrasando con la vida de todo lo que se mueva en su interior, para evitar ser ejecutado por los moradores que ya podrán matar en defensa de su domicilio.
Y es que el “príncipe” no puede, no quiere o es incapaz de tener el monopolio legítimo de la violencia y las armas y en esa vacilación se pierde el Estado. Lo dijo el famoso florentino en el capítulo 14 de “El Príncipe”, donde le aconseja de sus deberes para con la milicia: “Hay príncipes que han perdido su Estado porque han pensado más en sus diversiones que en la armas”. “Diversión” que ahora bien puede ser el robo, el peculado o estar asociado con los malosos, como en algunas entidades y municipios.

Por eso mismo el “Príncipe” pasa en directo los consejos de Maquiavelo a sus súbditos: “Miren, coahuilenses, el estar desarmados hace despreciables a los hombres y acarrea muchos males, por la simple razón de que no hay proporción alguna entre un hombre armado y otro desarmado”. Es como decir que si no te proteges tú mismo con las armas, no tienes derecho a estar vivo. Si vis pacem, para Bellum, dice el viejo adagio latino, pero ahora dirigido a los ciudadanos comunes, a los que ya no puede defender un Estado fallido: “¿Quieres paz? Prepárate para la guerra”.

Y así avanza la degradación política, jurídica e institucional de este País; SHCP, Segob y Sedena han sido minadas y fragilizadas. Vea usted el ridículo hecho por la PGR ante un payaso de voz aflautada como Duarte; a la SCT de Ruiz Esparza; al INE de Lorenzo Córdova; al IEC de doña Gaby de León o al Parras del Partido Verde. De veras que madre no tienen.