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Neoyorquinos siguen comiendo chatarra, pese a ley de calorías
Los neoyorquinos no comen más sano pese a la ley que obliga a especificar las calorías en los menús de las cadenas de comida rápida, según un estudio de la Universidad de Nueva York del que se hizo eco la cadena NY1.
Tras comparar los recibos de clientes de restaurantes "fast food" o de comida rápida en Nueva York y Nueva Jersey (donde no existe la ley que obliga a detallar las calorías), los encargados del estudio concluyeron que la introducción de las calorías en los menús aprobada en la Gran Manzana no ha traído cambios significativos.
Según lo observado, solo el nueve por ciento de los clientes tiene en cuenta la información calórica a la hora de hacer sus pedidos y sólo un tercio dice haberse percatado de que esos datos están ahora a su disposición.
Pese a los resultados, el que fuera comisario de Salud bajo la Administración del ex alcalde Michael Bloomberg, Thomas Farley, defendió que el plan para la vigilancia de calorías "es útil".
La obesidad y la diabetes representan una crisis de salud pública. Queda mucho para hacer con esa crisis", señaló a NY1.
"Lo mínimo que podemos hacer es proveer a la gente con información básica para motivar a aquellos que quieran evitar ganar peso", añadió.
En su cruzada contra la obesidad, el equipo de Bloomberg también declaró la guerra a los refrescos de soda.
En 2008 Nueva York se convirtió en la primera ciudad del país en requerir la información de calorías en los menús de comida rápida.