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Mueren siete turistas en 'la isla de la muerte'
Una mujer con una mochila, tomada de espaldas, recorre un camino. Aquella imagen detenida relanzada por la policía tailandesa, no convence a la familia. “Demasiado robusta, no es mi hija”, reiteró la mamá de Elise Dallemagne, la turista de treinta años de origen belga, muerta el 27 de Abril, encontrada colgada con el cuerpo desfigurado, en la selva de Koh Tao, pequeña isla en el golfo de Tailandia. Las fuerzas del orden, después de la autopsia, no han tenido dudas: es suicidio.
Sin embargo, las protestas de la familia y nuevas revelaciones de parte de los medios locales han hecho reabrir el caso.
La policía confirma que aquella imagen es la última fotografía que captura a Elise en vida a pocos metros, del lugar donde se encontró su cuerpo colgado.
Sin embargo, su muerte re enciende los reflectores sobre los misterios de Koh Tao, la espléndida isla que es una meta turística por sus playas doradas. Veinte kilómetros cuadrados de paraíso tropical en el Golfo de Tailandia, que se ha vuelto famosa por las muertes de turistas, que datan del 2014. Todos han muerto en circunstancias misteriosas. Al punto que los tabloides ingleses, la han nombrado Koh Tao: “la isla de la muerte”.
El doble homicidio a los ingleses Hanna Witheridge y David Miller en Septiembre del 2014, que fueron masacrados de noche sobre su bañera, es el único delito oficial sobre los turistas muertos.
En enero del 2014, el cuerpo del inglés Nick Pearson fue recuperado en el mar. Un año después, el francés Dimitri Povse fue encontrado colgado, y la joven inglesa Cristina Annesley muere por una mezcla de alcohol y antibióticos. En el 2016, el británico Luke Miller se ahogó en una alberca. Y desde Febrero pasado se han perdido las pistas de una turista rusa.
Todo esto en un contexto muy complejo: Investigaciones poco claras y versiones de la policía altamente ambiguas. Pearson el ahogado, caído desde las rocas y el cadáver no tenía fracturas.
Povse el que se colgó, ¿suicidio? No obstante tenía las manos atadas. Es notable que los poderosos clanes de la isla son protegidos por influyentes políticos cercanos a la actual junta militar controlan la isla, con la complicidad de la policía.
Con información de Corriere della Sera