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Morelos cuarto sector: ‘Queremos que también se acuerden de nosotros’
Saltillo.- Roberto Moreno Cepeda tardó una semana, junto a su hijo, en armar su “casa” con retazos de madera y vigas que le daban sus vecinos. A veces, cuando hay trabajo, saca entre 800 y 900 pesos por semana que utiliza para comprar un poco de comida. Pero cuando no, se aprietan el cinturón y comen hasta que el dinero llega.
Es la colonia Morelos cuarto sector, donde el total de las casas (chozas) están hechas de madera, cartón y láminas.
Don Roberto no es viudo, ni soltero, ni divorciado, simplemente como él dice: “La mujer no lo quiso seguir” porque prefirió quedarse en un pueblo cercano a Concepción del Oro, Zacatecas. Con Roberto vive uno de sus hijos desde hace 14 años y juntos cercaron un terreno con tablones de madera.
“Nos hace falta el piso, yo quisiera que vinieran los del Gobierno y nos ayudaran con eso. Ya aunque sea con el firme”, dice esperanzado.
En esta casa tanto Roberto como su hijo se encargan de todas las tareas domésticas. Los dos cocinan, los dos lavan, los dos limpian.
“Cuando hace aire nada más se siente cómo se mueven las láminas del techo, hasta parece que las va a arrancar. Pero, ¿qué le hacemos? si no hay más para dónde irnos”, afirma.
Roberto y su hijo duermen en el mismo cuarto, eso sí, amplio para ambos. Al fondo de la casa hay un baño improvisado pero sin agua en el depósito, porque no hay sistema de drenaje. Tienen que acarrear de afuera en las cubetas y echarla a una hielera grande de plástico. Los desechos se irán a una fosa profunda que tienen en el patio y van tapando poco a poco con la misma tierra.
Esta mañana José ha desayunado aguacate y ha bebido refresco de Big-Cola. Los reporteros que lo acompañaron en su casa lo saben porque en la pequeña mesa todavía hay restos de lo que pudo ser la última comida del día.
“A veces cuando se nos acaba el gas, le echamos unos 30 ó 50 pesos al tanque, según lo que traigamos en la bolsa. Llenarlo no podríamos porque, ¿cuándo juntamos los 380 que cuesta llenarlo todo?”, agrega con impotencia.
?¿Cómo pasan las fechas especiales, como las Navidades?, se le pregunta.
“Nos vamos con los vecinos, no falta quién nos invite, somos muy pobres como para festejar solos. Mejor nos juntamos entre todos y así cenamos algo o cooperamos, pero no estamos para hacer fiestas”, contesta con tristeza.
Roberto también quiere que el Gobierno se acuerde de ellos, porque solo los visitan cuando están en tiempos electorales o cuando requieren de apoyos de los colonos, no antes.
“Vemos a veces por la televisión que llevan apoyos a muchos lugares, y nosotros queremos que también se acuerden que existimos”, finaliza con tono de reclamo.